EL EFECTO DUNNING-KRUGER Y LA CAPACIDAD DE HABLAR SIN SABER NADA

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El filósofo Bertrand Arthur William Russell, bien conocido por sus trabajos de psicología analítica dijo una vez que: “El problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”. Esta frase de Russell resume a la perfección lo que hoy conocemos como el efecto Dunning-Kruger, que consiste a grandes rasgos en que cuanto menos sabemos, más creemos saber. Exactamente los que está pasando desde el malsano advenimiento de los “streamers” y el protagonismo de las redes sociales.

No se sabe exactamente cuándo comenzó a sentirse con más fuerza pero lo real es que cada vez hay más personas que cuanto menos saben más hablan. Los temas que más dominan esta tendencia son sin dudas Política y Justicia. La “berretización” de la política ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos tiempos; tanto como los “opinólogos” de los casos judiciales más resonantes, de esos que al final no eran tan “fantásticos” como el estimado público deseaba que fueran y que terminaron siendo menos susceptibles de las habladurías de los mal entretenidos seres que pululan las redes sociales.

También hemos presenciado como un concejal minimizaba de forma alarmante la gravedad de pasarse un semáforo en rojo; tanto como el paupérrimo sainete que presenciamos pasmados y que protagonizara el inefable Pablo López, cuando solicitaba sexo oral a su pareja a cambio de dinero.

Ese nivel alarmante de falta de capacidad para ocupar la función pública no solo se vio en el Concejo Deliberante del porteño millonario Darío Madile –otro que participa activamente de esta berretización– aunque sería injusto olvidar el match entre el mismo López y José García hace ya un tiempo atrás, cuando hubo promesas de pérdidas de piezas dentales y escaramuzas de pugilato de barrio, aunque todo terminó en una denuncia en la comisaría más cercana.

Estos contendientes de la estupidez total tienen un lugar en el Concejo Deliberante y un micrófono donde hablar aunque no tengan idea del cargo que ocupan o para que están ahí.

¿Solo estos sujetos que ocupan un lugar en el recinto deliberativo de Avda. Del Líbano cumplen con el efecto Dunning-Kruger? o ¿esa falta de competencias le caben a todos los aquellos que les gustó el protagonismo de lo “publico”?

Hablando de gente que tiene un micrófono y opina sin saber han aparecido muchos y diversos en la arena mediática. Lamentablemente al periodismo se lo confunde ahora con opinologos de streaming. Esos orates que aterrizaron en un estudio insonorizado con un par de micrófonos y los han puesto ahí a que llenen los espacios, tal como se hacía en las radios de garaje en la Argentina de los últimos 20 años, esa que fue atravesada por la ignorancia más rancia.

Pero resulta que ahora aparecieron los aspirantes a Pedro Rosemblat y su sequito de kirchneristas pertenecientes a la última resistencia de los populismo en Sudamérica que tanto redito le han rendido a los líderes del chavismo y el peronismo; o bien en su versión de brazos tatuados y poses youtubers, asoma un Alejandro Fantino, absolutamente alejado del gran entrevistador que supo ser; o bien un gordo Dan con su “Stream Carajo”, insultando a Luis Juez y humillándolo por el tema Discapacidad.

En esa sintonía aparecieron un par de indeseables en una versión local quienes se autodenominaron como “Punky y Mimi” y que rápidamente pasaron al repudio público cuando se burlaron de un joven emprendedor que vendía comida al paso en un carro.

En ese punto cabe la pregunta ¿Qué hacen esos pusilánimes que no están en la universidad estudiando alguna carrera y no burlándose de un joven con retraso madurativo que intenta sobrevivir?

La ignorancia como moda nefasta

Aunque no hay que rasgarse tanto las vestiduras porque en Salta la lógica del que poco sabe y mucho habla, también funciona y está cada vez más rabiosamente de moda. Se nota mucho en Ciudad judicial cuando ninguno de estos “expertos” jamás aparecen para ver al menos como es un juicio –y eso que ahora vienen los juicios por jurado– y después salen a pedir escalas penales que no existen con tal de jugárselas de justicieros de pacotilla.

Lamentablemente con los casos judiciales hay un umbral que es complejo de sortear y es el dolor de las víctimas. Ante esto muchos miserables opinan de igual forma, aprovechan para explotar ese dolor y sacar un redito de dudosa calaña, donde nadie gana y por el contrario la sociedad pierde.

Esa ignorancia y falta de competencias también se ve jueves a jueves con las marchas que piden justicia por el asesino y psicópata Javier Saavedra, quien masacró a Jimena Salas en su casa, frente a sus hijas. Un sádico de película a quien lo veneran en plaza 9 de julio, sus hermanos de frondosos antecedentes penales y los cuales fueron borrados deliberadamente durante el juicio.

Obvio que los expertos en opiniones en Salta a quienes alarmantemente se les da un micrófono o ellos mismos pueden tomar sus teléfonos celulares y escribir cualquier cosa desde el anonimato, no tienen idea de lo que se debatió en el segundo juicio por el crimen de Jimena Salas; tampoco tienen idea que la Justicia ya determinó que El Chino Saavedra se suicidio, hecho admitido incluso por el propio abogado de la familia, Marcelo Arancibia, uno de los defensores más expertos y respetado en el medio salteño.

Ergo, nada es suficiente para lavar la perversidad de la ignorancia, la falta de información y sobre todo la desconexión con la realidad en la que viven estos brutos.

Que dice la ciencia

Este efecto alude a un sesgo cognitivo según el cual, las personas con menos capacidades y conocimientos tienden a exagerar esas mismas capacidades y conocimientos. ¿Qué ocurre como resultado? Que suelen convertirse en gente que opina sobre todo lo que escucha sin tener idea, pero pensando que sabe mucho más que los demás.

El problema es que las víctimas del efecto Dunning-Kruger no se limitan a dar una opinión ni a sugerir sino que intentan imponer aquello que defienden, pues están convencidos de su “saber”, como si tuviesen en su poder verdades absolutas, haciendo pasar a los demás por incompetentes o completos ignorantes, cuando en realidad no es así. Obviamente, lidiar con estas personas no es fácil porque suelen tener un pensamiento muy rígido. ¿Conoce usted alguna de este tipo? Raro sería que no, atienda pues a lo que viene a continuación, pues hay formas de lidiar con este efecto tan complejo de soportar.