JUICIOS TELEVISADOS PARA “DESBURRAR” AL PUEBLO ¿PARA CUÁNDO?

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“Cada vez más parecido a lo que es una película de Hollywood, a ese sistema es que se está yendo”, dijo Javier Mónico Graciano, hoy de licencia por su cargo como Secretario de Justicia de Salta; suena a “modernidad”, a información para una sociedad ignorante hasta la medula. El desafío está en pie pero ¿lo implementará el Poder Judicial salteño o prefiere seguir teniendo a una manada de ignorantes opinando sin saber nada?

Aunque Usted no lo crea en Salta gran parte de la sociedad ignora por completo que puede asistir a las audiencias de juicios por su carácter “oral y público”. Creen –en su infinita ignorancia– que apenas un sector de la Prensa puede presenciar esos debates.

Aun en esas mentes anida la noción de que, a menos que ellos formaren parte del proceso judicial, ya sea, habiendo perdido a algún ser querido o familiar; o siendo parientes del, o los imputados. Aun así existe un cutre sector de la sociedad que pulula en redes sociales que opina sin concesiones y sin tener idea de las causas en proceso; e incluso parte de la Prensa local que opina en un micrófono sin tener la más mínima idea de lo que sucede en sede judicial.

Opinológos de redes sociales, organizadores de marchas pidiendo justicia en casos que no tienen ni siquiera una resolución en la Investigación Penal Preparatoria (IPP); brutos con disquisiciones de sabiondos que lanzan al aire la cantidad de años a los que deberían condenar a tal o cual enjuiciado,  desconociendo tanto la escala penal como los más sagrados fundamentos de la Constitución. Pero ahí están, opinando e incluso en unos meses podrían formar parte de un jurado popular y Dios se apiade del alma del pobre diablo al que deban juzgar.

Según el semanario CUARTO PODER, Javier Mónico Graciano, hoy de licencia por su cargo como Secretario de Justicia de Salta, aseguraba a fines del año pasado que: “Cada vez más parecido a lo que es una película de Hollywood, a ese sistema es que se está yendo”. En ese sentido aseguró que la reforma del Código Procesal Penal busca dar respuesta a la sociedad que pide una justicia con mayor celeridad y más transparente.

El Senado aprobó el año pasado la reforma que reemplaza el viejo sistema de actas. Su implementación estaba prevista que comience en febrero de 2026, pero se decidió una prórroga.

Por su parte la presidenta de la Corte de Justicia, Teresa Ovejero, confirmó que se avanza hacia un sistema acusatorio con audiencias orales y que en marzo comenzarán a operar los juicios por jurados populares, con impacto directo en la tramitación de las causas y en la participación de los vecinos en el servicio de justicia.

Romanos: maestros del Derecho

Los debates judiciales en la antigua Roma eran procedimientos públicos y orales que constituían un auténtico espectáculo para la ciudadanía. Lejos de ser actos privados o reservados, se desarrollaban en espacios abarrotados de gente, donde la ley, la retórica y el drama social se entrelazaban a diario.

El corazón de la actividad judicial era el Foro Romano (Forum Romanum). Originalmente un mercado, este espacio se convirtió en el centro político, religioso y jurídico de la ciudad. Los juicios no ocurrían en edificios cerrados, sino al aire libre o en grandes basílicas (como la Basílica Julia o la Basílica Emilia), que eran enormes edificios públicos con amplias naves donde se administraba justicia y se realizaban negocios, protegiendo a los asistentes del sol y la lluvia, pero manteniendo el espacio abierto al público.

El carácter público era esencial. Los debates eran seguidos por una multitud que se agolpaba para escuchar a los oradores. La gente no solo asistía por interés en el caso, sino también para disfrutar de la habilidad retórica de los abogados, que eran verdaderas estrellas de la época. El Foro era un lugar de encuentro social, y un juicio era un evento más en la vibrante vida cotidiana.

El punto focal para la comunicación con el pueblo era los Rostra, una plataforma elevada ubicada en el Foro, decorada con los espolones (proas) de barcos enemigos capturados. Desde este escenario emblemático, no solo se dirigían al pueblo los políticos y generales, sino que también los oradores en causas judiciales de gran repercusión podían pronunciar sus discursos, convirtiendo el juicio en un acto político y social de primer orden.

Con el crecimiento de Roma y el Imperio, la actividad judicial se expandió. Además del Foro Romano, se construyeron los imponentes Foros Imperiales (de César, Augusto, Trajano, etc.). Estos complejos monumentales también albergaban tribunales y eran sede de actividades administrativas y judiciales, reflejando el poder del Estado y manteniendo la tradición de centralizar la justicia en espacios públicos por excelencia.

De la antigua Roma al juicio más famoso de la historia (televisado)

La noche del 12 de junio de 1994, la policía halló los cuerpos de Nicole Brown y Ronald Goldman en la residencia de Brentwood, en Los Ángeles, donde vivía Brown junto a sus dos hijos, fruto de su matrimonio con O.J. Simpson.

Lo que encontraron los agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles se convirtió en una de las escenas más violentas y mediáticas de la historia criminal de Estados Unidos. Lo que seguiría sería la truculenta historia del máximo héroe del deporte americano –una especie de Maradona del NFL– sometido a un proceso que terminó en un debate oral y público considerado “El juicio del siglo”, trasmitido en vivo y en directo para todo el país.

Sin dudas lo que hizo de este caso un emblema del tratamiento periodístico fue, entre otras cosas, la persecución en vivo del sospechoso el día siguiente del hallazgo de los cuerpos. La camioneta Ford Bronco blanca huyendo con O.J. armando con una pistola y su hermano a su lado advirtiendo a la policía que se mataría; mientras miles de personas lo alentaban con pancartas a un lado de las autopistas y encima de puentes. Fue un hecho tan ampuloso y morboso que cambió para siempre la historia de la televisión en vivo y el tratamiento de los juicios en EE. UU.

Lo que siguió fue un verdadero circo, trasmitido en vivo en cada audiencia que prometía ser el capítulo siguiente del día anterior, donde las partes se sacaban los ojos en medio de un contexto de racismo inevitable que la defensa aprovechó para sacarle todo el provecho posible, ya que el año anterior un grupo de policías reaccionarios, molieron a golpes a Rodney King, un afroamericano atacado por oficiales uniformados en la calle, siendo filmado por un aficionado con una cámara portátil desde el edificio del frente.

Luego todos fueron exonerados por un juez blanco. Una locura que mantuvo al país en vilo ante el mismo estallido social un año antes, solo que esta vez se trataba de un afroamericano famoso, una celebridad que además de ser un héroe deportivo se había convertido en actor de cine y aparecía en famosas publicidades.

Es justo decir que a pesar de semejante circo el público americano tuvo la oportunidad de presenciar cada audiencia y poder revisar cada prueba que se presentó. Incluso el veredicto fue una afrenta a toda noción de justicia, pero el principal defensor de O.J. estuvo ajustado a derecho y utilizó todas las herramientas válidas para defender a su representado. Todo ello ante el estimado público que vio todo por televisión.

Pequeñas salas como esta donde nadie se entera del desarrollo del juicio es una imagen habitual en la justicia salteña

Transmisiones en vivo para mitigar la ignorancia  

Ahora es el turno del tercer mundo, es decir, Salta. Habrá que cambiar muchas cosas en el funcionamiento del Poder Judicial local, ya que los tribunales tienen “entrenados” a los policías afectados a cada Sala de juicio solo para amedrentar a la poca prensa que ingresa a las audiencias.

En la Sala 1, la del impresentable juez Martin Pérez, el mismo que “empiojó” el caso de las turistas francesas, Cassandre Bouvier y Houria Moumni, hay –allí en la planta baja– cierta oficial de policía dedicada a agredir a quien escribe estas líneas y no permitir que nada de lo que se dice allí tome carácter público. Todo esto deberá cambiar, ya que en marzo será el primer juicio por jurado y el sistema requiere de una actualización y modificación urgente.

La única forma de dotar de información al público es imitar lo que se hace en los EE. UU. y el resto del mundo civilizado, donde los juicios son trasmitidos en vivo en la televisión –y no solo en Internet– y eso le da el derecho al acceso a la información a toda la ciudadanía. De esa manera todos podrán estar al tanto del desarrollo del proceso y su sentencia, y nadie podrá poner en duda la decisión del jurado o los tribunales, ya que el carácter PÚBLICO habrá blindado la credibilidad de las instituciones, caso contrario seguiremos dudando del devaluado Poder Judicial de Salta.