Mientras es juzgado por un homicidio, tuvo que ser internado por un cuadro de hipertensión, debido a su tremenda adicción a las drogas que le acarreaban constantes situaciones que comprometen su salud. Además de que tuvo un incidente con su automóvil en una estación de servicio con otro vehículo que estaba estacionado junto al suyo. ¿Qué debe hacer la sociedad con un adicto de este talante? ¿Cómo llega un popular artista a convertirse en un paria?
La imagen de Pity Álvarez es la perfecta síntesis de lo que el policonsumo puede hacerle a un ser humano. La cocaína le ha causado un cuadro de hipertensión tal que se le producen sangrados de la nariz, lo que se traduce en un pico que llegó a 200, incluso con riesgos de sufrir un ACV. La internación llegó en medio del juicio por el crimen de Cristian Díaz, horas antes de una nueva audiencia en la que iba a declarar su madre.
Cabe recordar que el cantante de “Viejas locas” llega a juicio tras un hecho que ocurrió en la madrugada del 12 de julio de 2018, en el complejo habitacional Cardenal Samoré, en el barrio porteño de Villa Lugano.
Después de una acalorada discusión por un tema de drogas, la víctima recibió cuatro disparos en la vía pública. Después del ataque, el ex líder de “Intoxicados” huyó, descartó el arma y se entregó a las autoridades horas más tarde, dando una pseudo confesión del crimen pero dejando la posibilidad de que había sido en defensa propia, algo difícil de probar ya que Díaz recibió varios disparos, lo que se traduce más que en una defensa, en alevosía.
Así las cosas Pity al día de hoy y por su condición de famoso, pudo dilatar su situación en un caso que ya lo debería haber enviado a la cárcel hace años. Aun así el cantante realiza recitales y maneja su automóvil, a pesar de su estado de salud que su defensor pretende utilizar para lograr declararlo inimputable. Una persona que actúa en un escenario y maneja su automóvil está lejos de ser inimputable aunque choque y se tambalee en el escenario, Álvarez sabe perfectamente lo que hace.

Policonsumo: la peligrosa moda del nuevo milenio
Hubo muchos famosos en el siglo XX que abusaron de la cocaína en las décadas de 1970 y 1980. No solo el futbolista más famoso del mundo, Diego Maradona tuvo un final trágico, otros deportistas y famosos como James Hunt, el corredor de F1 que falleció a los 45 años en su casa de Wimbledon, Londres, a consecuencia de un infarto de miocardio, producto del abuso de cocaína.
Pero actualmente hay una nueva y letal practica que crece entre los jóvenes de este siglo y es el policonsumo. Quien escribe la presente nota ha tenido la oportunidad de escuchar testimonios de jóvenes universitarios que orgullosamente relataban como además del uso de cocaína, el listado abarcaba a “la pasti”, referida al ácido lisérgico, lo que se vendía en boliches por unidad. Puede provocar ansiedad severa, paranoia, confusión mental o experiencias terroríficas conocidas como “mal viajes”.
Además del famoso “Cripy”, invento colombiano que consiste en el cannabis de alta potencia o a marihuana que suele someterse a procesos de manipulación y prensado. En el mercado ilegal, se han reportado casos donde la mezcla es tratada con químicos, solventes o sustancias sintéticas para aumentar su peso o potencia lo que puede provocar mayor dependencia debido a los altos niveles psicoactivos o contaminantes, generando problemas respiratorios, taquicardia o cuadros de ansiedad intensa. Esto la convierte en una de las drogas más peligrosas y se consume libremente incluso por las calles de Salta, entre jóvenes de 15 a 20 años.
Todas estas drogas son consumidas por un drogadicto de tiempo completo como Pity Álvarez, además del alcohol y el tabaco, drogas también letales que parecieran haber quedado en un segundo nivel ante la letalidad de estas nuevas “opciones”.
En caso de que los jóvenes adictos de la actualidad se pregunten hacia donde los llevará todo ese veneno que consumen a diario, solo tienen que mirar a este reventado módico, quien se muestra en la sala de audiencias donde es juzgado como un verdadero despojo humano, evidenciando que los seres humanos somos tan permeables a conductas adictivas por la falta de contención y oportunidades.
Pity Álvarez lamentablemente es un referente para la juventud y es apreciado por sus canciones arriba del escenario, aunque abajo y fuera de las luces, es el perfecto ejemplo de lo que no hay que hacer y su aspecto es la semiótica del reviente en todas sus vertientes.



