EL REMAKE SOÑADO: “NO LLORES POR MÍ INGLATERRA”

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La selección perdía 1-0 pero siguió adelante con fútbol y corazón para ganar 2-1 con golazos de Enzo Fernández y Lautaro Martínez; el domingo irá por el título ante España. Foto: LA NACION

Los que tuvimos el privilegio de vivir el 2-1 de México 86 con el mismo marcador del mundial 2026, sentimos que cerramos un circulo glorioso en lo más emblemático de la historia del futbol argentino. Pareciera que los de Scaloni habrían escuchado las palabras del flaco Menotti cuando estábamos igualados en el 78 con los holandeses: “Esto debe ser un homenaje al viejo y querido futbol argentino”, les gritó a sus jugadores.

La potencia física de los ingleses obligó a los argentinos a resignar un resultado que podría haber sido el pasaje de vuelta a casa, cuando a los 55 minutos el veloz Anthony Gordon hizo su electrizante aparición en el área chica y madrugó al Dibu Martínez. A partir de allí comenzaría la tortura para Argentina.

Afortunadamente como dijo el “Toro” Lautaro Martínez, “ellos se cansaron a los 60 minutos” y se metieron atrás. Pero lo peligroso de atacar de la manera que lo hizo la albiceleste a partir de allí son los contragolpes.

Allí comenzó la desesperación y esa máxima que tiene el futbol que dice que “los goles que no quieren entrar en el arco rival terminan entrando en el arco propio”. Un pelotazo en el palo para un Alexis Mac Allister que de seguro se habrá sentido el hombre de menos suerte del mundial, fue un síntoma de que podríamos pasarnos toda la noche esperando ese gol que no quería llegar.

Por la gracia de Dios llegaría el minuto del alivio: el bendito minuto 85, cuando Enzo Fernández al fin pudo vencer al arquero inglés, quien a esa altura ya era la figura del partido. Fue un golpe desbastador para los británicos, quienes ya habían planificado aguantar todos los embates argentinos y llevar el pleito a los penales.

Sin embargo faltaba el golpe de nocaut, ese que llegó justamente después de otra pelota en el otro palo (increíble) que estrelló Mac Allister. Allí fue cuando Lautaro Martínez a los 92 minutos selló la suerte de los ingleses, tras aprovechar ese rebote y mandarla al fondo de la red.

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Para la anécdota quedará el espantoso arbitraje de Ismail Elfath, el juez estadounidense de origen marroquí quien alargó el tiempo suplementario a tal punto que se terminó jugando más tiempo del reglamentario ¿quizás con la inconfesa idea de que forzar un empate para Inglaterra? nunca lo sabremos.

Argentina repite idéntico resultado que en México 86 y se convierte en finalista de la copa del mundo. No hubo mano de Dios ni Gol del siglo porque Maradona es único e inigualable, pero si hubo un gran equipo que esta vez jugó el mejor partido del mundial y cumplió con méritos sobrados de pasar un partido “chivo”, como dicen los que saben de futbol.

Al final una bandera con la inscripción de “Las Malvinas son argentinas” que los jugadores dejaron descansando en el césped, detonó las emociones en aquellos que puteamos a Margaret Thatcher cuando llegaron los dos goles en Atlanta. Los que sentimos que podíamos perder con cualquiera menos con estos… quienes resultaron ser buenos perdedores y jugaron un digno partido de futbol, porque no fue más que eso, “un partido de futbol y punto”, como dijo Scaloni. Aunque seamos honestos, todos queríamos la remake soñada y la tuvimos frente a Inglaterra.