Un solo camión aguatero recorre el extenso territorio para abastecer a la población. Las altas temperaturas, que alcanzaron 43 grados, agravan la situación de habitantes indígenas y criollos. “Algunos están tomando el agua del río (Pilcomayo), que está bajito y turbio. Y así vienen las diarreas y después salen a decir que hay desnutrición”, afirmó Amancio Martínez, cacique de Misión La Paz
Cuando se habla de “condiciones infrahumanas” la mejor síntesis en Santa Victoria Este. Es difícil imaginas desde la comodidad de Salta capital como puede llegar a sentir en el cuero propio de esos compatriotas que sufren la falta de agua potable. Según consigna Salta12 desde el domingo pasado las comunidades de Santa Victoria Este, en el departamento Rivadavia, permanecen sin servicio de agua en red proveniente de pozos.
La falta del recurso obligó a parte de la población a consumir agua del río Pilcomayo, que presenta bajo caudal y turbidez. “Algunos están tomando el agua del río (Pilcomayo), que está bajito y turbio. Y así vienen las diarreas y después salen a decir que hay desnutrición”, afirmó Amancio Martínez, cacique de Misión La Paz, ubicada en la frontera con Pozo Hondo, Paraguay. El líder comunitario explicó que la problemática afecta a múltiples localidades. “Me llamaron de Misión San Luis, de Alto La Sierra, y todos están en la misma situación”, sostuvo.
El corte del suministro se produjo tras temporales que provocaron la caída de postes del tendido eléctrico. Sin energía eléctrica, las bombas que extraen agua de los pozos surgentes no pueden funcionar. La situación se intensifica con las temperaturas extremas que registró la zona: el jueves el termómetro marcó 43 grados, según datos del Servicio Meteorológico Nacional que ubicaron a Rivadavia entre los lugares más calurosos del país.
El único camión aguatero disponible en el territorio se encuentra en El Desemboque, a 70 kilómetros de Misión La Paz. La distancia se complica por las condiciones de los caminos de tierra erosionados y con raíces expuestas. Martínez atribuyó la persistencia del problema a la falta de capacidad de gestión del nuevo encargado de la sede local de Aguas del Norte. “En los tres meses que está este nuevo encargado, nos quedamos más de una vez sin agua”, expresó.
La crisis hídrica se suma a una incipiente sequía en la región, donde aún no se registraron lluvias suficientes. La ausencia de precipitaciones y los vientos fuertes que destruyeron frutos como la algarroba comprometen la supervivencia del ganado que crían las comunidades. “Hay que recorrer kilómetros para encontrar algún árbol” con vainas, indicó el cacique sobre la escasez de forraje natural.



