Fue atrapado esta mañana a un kilómetro de la estación Diego de Almagro, en una zona inhóspita de la precordillera. Habría recibido ayuda y asistencia los días que estuvo fugado. El operativo fue concretado por un grupo de policías y efectivos de Gendarmería Nacional, con la supervisión constante de la Procuración general y la fiscalía actuante
Durante los once días que Daniel Orlando Serapio estuvo prófugo prácticamente se convirtió en una especie de Richard Kimble, el personaje de la famosa serie de televisión creada por Roy Huggins, “El fugitivo”. Allí un hombre que huye de la justicia puede burlar a todas las fuerzas de seguridad y mantenerse oculto de las autoridades desafiando incluso a las inclemencias de la naturaleza. Pero ¿Cómo hizo el acusado de asesinar a su pareja, Natalia Cruz, para mantenerse fuera del radar tantos días? máxime en épocas de hiperconectividad, cámaras de seguridad por todas partes y lo más importante: “El Gran Hermano”, el Internet que todo lo ve y todo lo sabe.
Serapio contaba con un acabado conocimiento de la zona por su trabajado en ferrocarriles, por lo que conocía con precisión la geografía del sector. Además de la ayuda de al menos dos personas que lo asistieron incluso en cercanías de la cueva donde lo encontraron.
Pero su suerte ya estaba echada cuando surgió un dato clave: los vecinos habían advertido que días antes se observaron luces en uno de los túneles cercanos a Diego de Almagro, exactamente a un kilómetro donde fue localizado. Se trata de una zona inhóspita de la precordillera.

A esa altura y con más de 10 días de huir, su estado físico era deplorable, ya que presentaba signos de deshidratación. Ya muy débil y con escasas fuerzas no presentó resistencia ante los policías y gendarmes.
La captura se concretó en plena precordillera salteña, a aproximadamente un kilómetro de la estación de trenes Diego de Almagro, a unos 70 kilómetros de Salta Capital, en inmediaciones de la ruta 51.
Según la información oficial y tras el exitoso operativo concretado por un grupo de policías y efectivos de Gendarmería Nacional, habían regresado a rastrillar la zona, pese a que días atrás ya había sido inspeccionada sin resultados. El lugar es de difícil acceso: solo vías férreas, túneles y montañas forman parte del paisaje. En el momento en que Serapio intentaba descansar para recobrar fuerzas fue aprehendido por los sabuesos del orden público.
Según lo publicado en la prensa local, en un primer momento se mencionó la zona de Las Cuevas, las fuentes precisaron que no se trataba exactamente de ese paraje, sino de cuevas cercanas donde se presume que se ocultaba y descendía hacia la estación para buscar agua o recibir asistencia.
No se descarta que haya sido ayudado durante los días que permaneció escondido. Incluso se investigan huellas que indicarían que fue asistido recientemente en la zona. Las sospechas apuntan a una posible cadena de encubrimiento, no solo posterior a la fuga sino también durante el tiempo en que estuvo oculto en la precordillera. Los eventuales responsables podrían ser imputados por encubrimiento agravado, en función de la gravedad del delito investigado.
Fuentes vinculadas a la pesquisa indicaron que el sector es habitualmente utilizado como paso hacia zonas altas de la precordillera y conecta con trayectos que conducen hacia El Palomar, la ruta 40, Jujuy y Abra Pampa, un circuito que el detenido conocía. Serapio será trasladado a la Alcaidía, donde quedará alojado mientras avanzan las actuaciones judiciales.
Lo que sigue es la continuidad de la investigación para poder determinar en nuevos allanamientos quiénes lo habrían apoyado durante su permanencia en la zona y establecer responsabilidades penales en caso de comprobarse asistencia o complicidad.




