BETTINA ROMERO: EL MAYOR FRACASO DE LA HISTORIA DE POLÍTICA SALTEÑA

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Deja el cargo entre las sombras de una administración impresentable, cargada de obras inconclusas, peleada con el gremio de los municipales, con los manteros y los feriantes del parque San Martin; además de la falta total de explicaciones por los 70 millones que le dio a dos consultoras de Bs. As., con la inconfesa idea de operar a su rival en las elecciones mediante redes sociales y prensa infame.

“Cada pueblo tiene el gobierno que merece”. Joseph de Maistre

El principal problema de Bettina fue la falta de identidad en su visión, además de su falta total de compromiso, empatía y sensibilidad social. Dicen que  apenas ganó aquella elección increíble, se fue a pedir consejos al porteño Larreta, ese que el turco Asis lo apodó como “Geniol”. Cabe recordar que la imagen del “romerato” ya no gozaba de buena salud ante la opinión pública durante su gestión, como si lo fue en épocas de Don Roberto y los mejores años de Juan Carlos. Sobre todo con la transformación de Salta a través de la obra pública, donde por ejemplo las autopistas y una ciudad judicial imponente fueron su visión primermundista plasmada en Salta.

Ergo, Bettina quiso ir más allá y no le pareció mejor idea que copiarle a Geniol su linda y cosmopolita ciudad. Pero como dijo el politólogo Federico Hanne: “Salta está más cerca de Bolivia que de Buenos Aires”, cuando se le consultó por el fracaso estrepitoso de la intendenta; y es allí donde encaja ese tema de la identidad, desperdiciando el potencial turístico de Salta que tiene más que ver con las peñas folclóricas que con el pernocte porteño.

Como para bajarle el tono al fracaso con la justificación de la pesada herencia, se trata de un concepto fútil y fuera de lugar, ya que tanto Miguel Isa como Gustavo Sáenz le sacaron el jugo al circuito turístico y la obra pública. Por cierto dos puntos muy flojos de la administración Bettina, sobre todo con algo que quedó tan expuesto como la Plaza 9 de julio. Y como si fuera poco apareció su hermano diciendo que no era prioridad.

Sin embargo el punto más urticante si se quiere meter el dedo en la llaga fue la pésima relación con el gremio UTM, lo que al final generó un malestar que le socavó lo poco que le quedaba al final del mandato. Los faltazos a las audiencias conciliatorias convocadas por la Secretaría de Trabajo de la provincia mientras las medidas de fuerza cobraban estado público, fueron calentando los ánimos como una olla a presión.

“Nos siguen amenazando que nos van a suspender, que nos van a dejar sin paga, porque nos dicen día no trabajado, día no pagado, y ellos durante cuatro años que no trabajaron, tendrían que irse a su casa hace mucho tiempo”, advertía Serrudo, titular de ese gremio hace dos meses.

Elecciones fatales

Promediaba el mes de abril y la ciudad se llenó de enormes carteles de ambos candidatos. Tanto Durand como Bettina se culpaban por lo ostentoso de las cartelerías. De un lado los vasallos de la intendenta cargaban contra su adversario por las paradas de los ómnibus tapadas de las fotos de Emiliano; del otro lado el candidato mejor posicionado hasta ese momento acusaba a Bettina de gastar desmedidamente en la campaña.

De pronto apareció un gasto pornográfico de 70 millones para pagarle a dos consultoras de Buenos Aires, y del mismo dueño, un tal Gustavo Buchbinder, lo que generó un escándalo de proporciones bíblicas ya que los concejales opositores estallaron en furia y exigieron explicaciones. Una de ellas fue la edil Paula Benavidez, quien se cansó de citar a las edecanes más fieles de Bettina en ese momento: la jefa de gabinete, Agustina Gallo y la secretaria de Prensa y Comunicación, Valeria Capisano.

Este par jamás dio una explicación de que hicieron con ese dinero. Obvio que no hizo falta investigar tanto para saber que fue directo a una campaña de desprestigio contra Durand, tanto desde portales de dudosa procedencia, como de redes sociales y cuanto ocioso se prestare a la roñosa campaña que pergeñaron.

Al final no sirvió de nada ya que perdió con un doloroso 37% por sobre el 20%.

Falta total de empatía

Obviamente que este lamentable capítulo de la historia política salteña no se puede plasmar en una sola nota editorial que incluya todo el desastre completo que esta intendencia hizo a lo largo de la paupérrima gestión de la señora Bettina Romero; como la falta total de empatía hacia los manteros y vendedores ambulantes, a quienes los mandó al Campo de la Cruz a arreglárselas en medio de ese tierral en un rincón de la ciudad bastante inhóspito.

Ni hablar de lo mal que la pasaron los manteros del parque San Martin. “Nosotros hemos pedido que  definan nuestra situación  porque la Municipalidad incumplió con los términos, presentó tarde la constitución de demanda, hizo caso omiso a las reuniones para llegar a un acuerdo, no recibió los papeles, no presentó nada en términos y se declaró en rebeldía, ahora tiene que ver la justicia que va a pasar con nuestra continuación laboral”, decía el administrador de la feria del parque, Carlos Godoy, en octubre.

Al fin y al cabo es más de lo mismo, donde los políticos no hacen más que alimentar el discurso de Milei, esa cantilena de la famosa “casta” que le hizo ganar nada más ni nada menos que una elección presidencial, porque claro, mientras más Bettinas haya, aparecerán estos fenómenos que crecen al calor de las redes sociales y la bronca contenida del pueblo al que se usa permanentemente en la dinámica proselitistas, tan comunes en los populismos en Latinoamérica.