Según la ficción de Ron Howard se recrea una vivencia muy similar a la de Franco en Brasil con sus fans santafesinos. En “Rush” unos fanáticos de Ferrari se topan con el gran campeón austriaco de casualidad. La secuencia esta ficcionada pero aparece plasmada en el film inspirado en la vida del gran Niki
Fanáticos en un viejo automóvil de calle pidiéndole a su ídolo del deporte motor manejar la vieja máquina y así darle un valor épico al querido cacharro. La noticia de que tres amigos se habían tomado la pasión por la F1 como una forma de expresarle a Franco lo que sentían y viajar desde Santa Fe hasta Brasil para verlo, terminó convirtiéndose en un video que explotó en las redes y junta dos mundos diametralmente opuestos pero unidos por la pasión. Los fans gritando de la emoción y el famoso piloto manejando ese viejo trasto de 1977.
Pero resulta que una secuencia similar se puede ver en la película Rush de 2013, dirigida por el afamado director Ron Howard, en la cual se muestra la emblemática rivalidad entre James Hunt y el austriaco Niki Lauda.
En el filme, Lauda y su acompañante empujan su auto descompuesto y son recogidos por unos aficionados en un viejo Fiat. Al reconocerlo, le insisten para que maneje, y él accede, llevándolos a velocidades temerarias mientras ellos gritan de emoción; la misma que muestran los santafesinos al ver que Colapinto accede a manejar la vieja renoleta.
Aunque resultó que la escena no es del todo cierta. El guionista lo inventó. Peter Morgan, escritor de Rush, admitió que la parte en la que los aficionados le piden específicamente que maneje su auto fue creada para la película.
Lauda lo validó parcialmente y declaró en una entrevista que la escena de recoger autoestopistas y asustarlos conduciendo a alta velocidad “es verdad”. Sin embargo, aclaró que no conoció a su esposa Marlene de esa forma. Él confesó que en realidad la conoció en una fiesta, aunque sí la llevó a algún lugar poco después y ella no lo reconoció, pensó que era tenista.
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Aunque el guionista de Rush se tomó una licencia cinematográfica, lo que sí es real es la anécdota base, de que a Lauda le gustaba conducir rápido con pasajeros que no esperaban esa velocidad.
A pesar de esto… ¿quién les quita a estos fans la gloria de haber puesto a Franco en la renoleta a conducirla y gritar como posesos de la emoción, tanto como esos tanos de la película?
Podrían haber sido en la realidad unos autoestopistas que se llevaban la sorpresa de ver conducir en primera persona a un piloto sobrenatural como lo era Niki.
Quiera Dios que un día Franco alcance la gloria del campeonato mundial como Niki y quién sabe si la anécdota no funcione como una premonición.



