El actor hizo un fuerte descargo luego de su obra y pidió respeto al público: “Es profundamente molesto”, dijo mirando al público. “Muchas gracias por haber venido a ver teatro, esta obra o cualquier otra obra. Disculpen, hay algo que se reitera muchas veces y es profundamente molesto: el tema de los celulares. Una y otra vez, y otra vez y otra vez”, expresó indignado.
Quien haya tenido el placer de leer la grandiosa obra de Stephen King o bien haber podido ver la adaptación al cine, sentirá curiosidad por asistir al teatro a disfrutar de la versión teatral argentina de esta historia de suspenso. Pues bien hasta ahí grandioso saber que en nuestro país tenemos actores a la altura para recrear un verdadero clásico. Pero resulta que uno de esos actores se terminó sacando ya que el público no dejaba los celulares, ya sea para sacar fotos con flash o para filmar.
Mientras la versión argentina de Misery sigue convocando público en la calle Corrientes, Juan Gil Navarro protagonizó un momento de tensión al finalizar una función. El actor tomó el micrófono y, visiblemente molesto, reclamó respeto por parte de los espectadores ante las constantes distracciones con celulares.
Al terminar la función, el actor no ocultó su enojo y se dirigió directamente al público. “Muchas gracias por haber venido a ver teatro, esta obra o cualquier otra obra. Disculpen, hay algo que se reitera muchas veces y es profundamente molesto: el tema de los celulares. Una y otra vez, y otra vez y otra vez”, expresó indignado.
El protagonista de la obra remarcó que el pago de una entrada no habilita a romper las normas de convivencia en una sala. “Pagar no da derecho a hacer lo que uno quiere en una sala de teatro y mucho menos a faltarle el respeto a quienes están prestando atención”, sostuvo.
El portal TN fue uno de los tantos medios que dio a conocer el insólito momento, consignando que antes de despedirse, el exprotagonista de Floricienta hizo un pedido contundente para las próximas funciones: “Así que por favor no tengan solo apagados los celulares sino tampoco saquen fotos, mucho menos con flash. Gracias”. Sus palabras fueron recibidas con aplausos por parte de los presentes.
El descargo de Gil Navarro se viralizó rápidamente en redes sociales y generó todo tipo de reacciones. Mientras algunos celebraron su postura y el pedido de respeto, otros cuestionaron la forma en que se dirigió al público. El debate sobre el uso de celulares en las salas volvió a quedar abierto.
Julia Calvo y Juan Gil Navarro generan tensión y suspenso en la versión teatral de “Misery”
Una habitación en un pueblito aislado. Un hombre postrado en una cama. Una enfermera que mide milimétricamente cada uno de sus movimientos. Ella sabe quién es él. Él todavía no tiene ni idea de quién es ella.
La escenografía que se despliega en el escenario del Metropolitan en la adaptación teatral de Misery no dice demasiado. Es todo lo que no se ve lo que atrapa desde el principio al espectador. Es el vínculo que se va desarrollando entre Annie Wilkes (Julia Calvo) y Paul Sheldon (Juan Gil Navarro) lo que pone los pelos de punta.
No es una historia desconocida, Stpehen King la escribió en 1987 y fue un éxito total. La novela ganó el premio Bram Stoker y se convirtió hasta hoy en uno de sus libros más celebrados.
No tardó mucho para que el bestseller llegara al cine. En 1990, Rob Reiner dirigió la película que llevó el mismo nombre y que tuvo a James Caan y a Kathy Bates como protagonistas. Insluso la actriz ganó un Oscar en 1991 por su interpretación, convirtiéndose en la primera película de terror en llevarse este galardón.
Es que el despliegue actoral es fundamental en esta obra. Y el talento de quienes encarnan a los protagonistas en la versión teatral es todavía más evidente, porque no cuentan con los artilugios del cine para sumar tensión a la historia.
Si bien hay efectos de luces, un vestuario acorde, una escenografía que se adapta -y una música maravillosa compuesta por Martín Bianchedi-, los protagonistas usan sus cuerpos, los cambios de voz y las miradas para la construcción de un vínculo en el que se entrelazan la obsesión, el fanatismo, las dinámicas de poder y el terror.
La adaptación teatral de William Goldman, con versión local de Daniel Botti y el propio Manuel González Gil y producción de Alberto Raimundo para Circus Entertainment Group, puede disfrutarse de jueves a domingos en el Teatro Metropolitan. Las entradas se encuentran disponibles en la boletería del teatro y a través de Plateanet.



