“Esto que están haciendo es por algo, y por eso temo por mi vida y la de mi familia. El poder nos persigue y no nos deja vivir en paz”, le dijo a EL TRIBUNO el padre de Gustavo Lasi, único condenado por los crímenes y violaciones de Cassandre Bouvier y Houria Moumni, en 2011. Además aparecen polarizadas dos versiones bien definidas, de un lado “la fiesta de los hijos del poder” y del otro la hipótesis que incrimina con pruebas a Walter Lasi, que lo ubicaría en la escena de los crímenes en tiempo y espacio. Foto publicada en EL TRIBUNO
“El que nada debe, nada teme”, dice un conocido refrán popular que significa que una persona inocente o sin culpas no tiene motivos para asustarse o preocuparse. Debería ser el comportamiento adoptado por el señor Walter Lasi ante las nuevas pesquisas de una investigación que se retomó hace unos meses por pedido del padre de una de las víctimas; y por la necesidad de esclarecer un caso investigado paupérrimamente en su momento por el juez de instrucción Martin Pérez. De hecho etapa investigativa que estuvo atravesada por torturas y apremios ilegales.
Pero no resulta antojadiza la investigación que sigue las huellas de Walter Lasi desde que la nueva unidad retomó el caso. Existen indicios claros de que al menos al padre de Gustavo Lasi se lo debería haber imputado junto a los otros tres que fueron a juicio y haber demostrado su inocencia, la que ahora reclama y manifiesta sentir temor.

Las pruebas que comprometen a Walter Lasi
Genética: en las muestras de las víctimas apareció, además del perfil autosómico de Gustavo Lasi, la patrilínea compartida por toda la familia Lasi, que no permite descartar a Walter Lasi. Aunque admiten que es la que se tuvo en cuenta en el caso de Vera a quién se lo juzgó por esa patrílinea.
- El arma homicida: reconoció haberla ocultado, y el proyectil hallado en el cuerpo de una víctima resultó compatible con ella.
- Una coartada desvirtuada: dijo estar en otro lugar ese día y esa hora, y quedó probado que no fue así.
- Un impacto de celular: ubica su teléfono en la zona y el horario del hecho.
- Su conducta posterior: excompañeros de trabajo describieron comportamientos llamativos y ausencias de su puesto tras el hallazgo de los cuerpos.
- Gustavo no lo incriminó: Gustavo Lasi incriminó a Vera y Vilte en sus testimonios en contexto de los apremios ilegales que se denunciaron (y que aún no se juzgaron) pero, en cambio, “no incriminó a su padre”.
Para los fiscales, el problema además es que, comparada con la de los otros dos imputados, Santos Clemente Vera y Daniel Vilte Laxi, las pruebas fueron interpretadas con un criterio distinto. Allí, basan su estrategia jurídica para pedir que se lo vuelva a juzgar.

“Verdaderamente me sentí perseguido”
Durante el fin de semana EL TRIBUNO publicó una nota que contiene algunos textuales de Walter Lasi, donde manifiesta temor y aduce ser absolutamente inocente. “Hace dos meses comencé a ver por televisión entrevistas a los fiscales en las que me nombraban en relación con el caso de las chicas francesas”, le dijo a ese medio.
“Verdaderamente me sentí perseguido, no solo por mi exposición, sino también por la de toda mi familia. No entiendo por qué, si soy ajeno a ese crimen y completamente inocente”, expresa en la entrevista al tiempo que asegura que “A mí el ADN me lo extrajeron en 2013 y ahora me enteré por los medios de que lo enviaron a Francia. La verdad es que ya no entiendo nada”, manifestó.
Cabe recortar que la nueva Unidad Fiscal dispuso recientemente el envío de muestras biológicas al Instituto de Investigación Criminal de la Gendarmería Nacional de Francia, en París, para la realización de nuevos análisis. Entre ellas se encuentra una muestra correspondiente a Walter Lasi.
En otro tramo de la entrevista exterioriza un temor hacia quienes –según él– cometieron los crímenes. “Esto que están haciendo es por algo, y por eso temo por mi vida y la de mi familia. El poder nos persigue y no nos deja vivir en paz”, dijo.
“Todo este señalamiento y toda esta presión agravaron mi diabetes, pero además nos hicieron recordar a toda la familia la situación de mi hijo Gustavo”, señaló y aseguró: “Yo soy inocente de esos homicidios y, hasta donde entiendo, mi hijo también lo es”, afirmó. Luego planteó, sin aportar elementos que permitan comprobarlo, que la situación que atraviesa su familia “puede provenir de la misma gente que mató a las señoritas. Soy un hombre de campo honesto y creo en la absoluta inocencia de mi hijo Gustavo”, enfatizó.

Los dos relatos
Una parte importante de la prensa local y casi toda la sociedad salteña siguen “enamorados” de la versión de “la fiesta de los hijos del poder”. En esa pintoresca hipótesis aparecen algunos nombres con apellidos ilustres que se anotan en una suerte de jolgorio en el que una banda de granujas, compuesta por ricachones libidinosos, habría violado y golpeado hasta matar a las chicas francesas, para luego descartar los cuerpos en El Mirador.
Pero el problema que tiene esa folclórica historia que se ha convertido en una leyenda urbana y ha alimentado incluso una obra literaria, es que da de bruces contra una realidad comprobada científicamente: las víctimas murieron el día que subieron a la Quebrada, para desilusión de los que curraron con este horrendo caso durante los últimos años.
MUY CRITICO tuvo acceso a una prueba contundente que determina la data de muerte de 14 días aproximadamente. Se trata de una rama de la Entomología forense conocida como Micología forense, la cual se ocupa del estudio de hongos presentes en cadáveres.
Ese hongo presente en una de las victimas puede permanecer unas dos semanas aproximadamente en el cuerpo, datando –entre otros factores– esa ventana de tiempo, lo que determinó junto a los laboratorios de Nantes que las chicas murieron el día que subieron al lugar donde las encontraron, dato ya corroborado por investigadores de Francia y Salta.
Obviamente que existen otros indicios que confirman esa data de muerte, lo que deja sin tiempo de que se haya celebrado la tal fiesta y por ende el destino final de las víctimas no pudo haber sido otro que el ataque producido en el Mirador.
Sin mencionar que durante el juicio tres testigos del lugar que se encontraban paseando por la zona escucharon un disparo proveniente de la carabina que mató a las chicas y que pertenece a Walter Lasi, entre las pruebas que lo comprometen.
Así las cosas existen dos relatos en torno a los horrorosos crímenes. De un lado están los escépticos que compraron la versión de la fiesta, también corroborada en una carta escrita supuestamente de puño y letra por una mujer que reside en España y que ahora niega haberla escrito.
La otra versión apunta directamente a Gustavo Lasi y su padre. De hecho en las nuevas diligencias enviadas a Francia, apareció un pelo púbico del único condenado en el caso, además de las cantidades de ADN puro encontrados en las dos víctimas en ambas vías.
Aun así resulta que los cultores de la versión de la fiesta argumentan que a Gustavo Lasi lo habría obligado a poner su material genético en los cuerpos de Cassandre y Houria, lo que lo deja expuesto como un auténtico necrófilo, tal cual como lo era el famoso asesino serial Jeffrey Dahmer, quien solía tener estos rituales.
Obvio que quienes defienden a Gustavo Lasi y a su padre, aseguran que lo obligaron a depositar su material genético en las victimas, algo tan remanido como ilógico y tan absurdo como todo lo que rodea a una investigación mal parida desde el minuto uno.



