MENGOLINI EN MODO DESPRECIABLE: ATACÓ A MESSI Y A LA SELECCIÓN

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En el aire de Segurola y Habana, su programa en Futurock, la periodista ultra K reconoció que no logra contagiarse del entusiasmo generalizado que vive el país y le atribuyó todo a la cumbre Messi/Trump. Otras de las delirantes manifestaciones donde se mezcla ideologías con futbol y se llega a esta clase de absurdos comunicacionales

Lo de Mengolini no se sabe si es provocación o mal gusto, pero lo que sí es seguro es que es despreciable. Esta vez se metió con una especie de divinidad del futbol mundial y sobre todo argentino, la figura del campeón y capitán de una selección que arrancó a pura magia. Por cierto magia que no contagia a la ultra kirchnerista abonada a la figura de Cristina.

“En este país, cuando Messi le hizo de escolta a Trump, mucha gente resultó muy dolida”, arrancó. Y siguió: “Nosotros dijimos que no nos sorprende del todo, pero nos duele. Vamos a ver qué nos pasa cuando empiece el Mundial, si nos vamos a copar o no”. La conclusión fue contundente: “A mí, en lo personal, me cuesta sentir algo por este Mundial”.

La periodista explicó que la política terminó tiñendo sus recuerdos de Qatar 2022, una conquista que vivió con enorme emoción. “Me pasé de politizada. Se me nubla el recuerdo y la felicidad del último Mundial. Me acuerdo y siento una mezcla de felicidad y tristeza”, reconoció. Para graficar esa sensación contradictoria, recurrió a una imagen de la película Intensamente: “¿Vieron cuando la bolita amarilla se tiñe de azul y queda bicolor? Es un recuerdo agridulce, pero no por la nostalgia, más bien porque después el país se puso demasiado oscuro”.

El problema de este tipo de fanáticos afectos al régimen K es que desconocen la noción democrática y no toleran la libertad individual. El ataque personal a Messi por haber sido recibido por el presidente norteamericano no fue una elección ideológica por parte del capitán argentino, sino una decisión empresarial. Messi es accionista del club en el que juega en Miami y asistir a la Casa blanca aquel día obedeció más a “capitalizar” aquel título obtenido por su equipo, asistiendo a una costumbre arraigada en EE. UU. de recibir a los campeones, incluso de otros deportes.

Pero claro que Mengolini y sus compañeros de radio viven en un microclima, ignorando completamente que el mundo ya no se rige por ideologías románticas sino por decisiones empresariales que evidentemente son parte de la dinámica del “primer mundo”.

Que lejos estamos de ese universo donde Messi puede sacarse fotos con el presidente americano y no existe una Mengolini que vea enemigos donde no lo hay y le hable a una audiencia que se ha quedado atrapada en la revolución socialista, esa que jamás funcionó y que disfrazó a crápulas de cruentos dictadores.