El piloto argentino no tuvo chances y hasta se tocó con el español Sainz; Gasly entró en los puntos, 7°, y Antonelli sumó una nueva victoria con un Mercedes que no deja dudas en su superioridad con respecto al resto. Lo demás solo fue un soporífero desfile de autos ante el glamour del principado que ni siquiera pudo ver llegar a su piloto local Leclerc, quien se chocó contra las defensas
Aburrida y predecible, Mónaco a menos que llueva es el bodrio de siempre. Un desfile para que el que larga primero sea el agraciado de una prueba que solo destaca su estética y su glamour. Sumarle a eso las escasas posibilidades de sobrepaso hacen de este espectáculo una autentica fábrica de bostezos.
Recién en las últimas diez vueltas llegaron las emociones, con los accidentes de Lance Stroll y Charles Leclerc, las sanciones, la bandera roja y una nueva largada que amenazó con arruinarle el trabajo a Andrea Kimi Antonelli. Sin embargo, el italiano no dejó escapar una victoria que parecía tener cocinada desde el comienzo y consiguió su quinto triunfo consecutivo en seis fechas, luego de que George Russell ganara la apertura del campeonato.
Como bien destaca OLE en su portal, lo de Franco Colapinto no será una de esas carreras que queden grabadas en la memoria. Tuvo pocas oportunidades para avanzar en un circuito donde adelantar es casi imposible y terminó involucrado en un toque con Carlos Sainz en la reanudación final. De todos modos, Alpine se fue con una sonrisa gracias a Pierre Gasly, quien llegó a merodear el podio durante buena parte de la prueba. El francés realizó una gran carrera, pero dos sanciones por exceder la velocidad máxima en el pitlane lo relegaron y terminó séptimo tras haber largado noveno. Como suele pasar en este tipo de domingos, la clasificación definitiva quedó atada a las decisiones de la FIA.



