“NO PUDE IMAGINAR QUE ALGUIEN PUDIERA HACER UNA LOCURA, QUE SEA TAN MALO”

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Lo dijo en su declaración el último hombre que compartió los últimos meses con Mercedes Kdevaras. El testigo le dijo al tribunal que “ella no quería volver a su casa”, que le tenía pánico a su marido. Reconoció que Figueroa ya estaba al tanto de lo que sucedía con ellos y que estaba dispuesto a dejarse golpear con tal de que “se le pase la bronca”.

En la Sala de Grandes Juicios se vivió el momento más tenso de la semana cuando fue llamado a declarar el señor Héctor Mendoza, quien conoció a Mercedes Kdevaras a fines de abril de 2023 en un gimnasio. Al parecer la atracción fue inmediata entre los dos: “Fue muy fuerte lo que tuvimos”, comenzó declarando el testigo.

“Los dos sabíamos de la situación de cada uno, los dos estábamos casados”, explicó el joven al tribunal. Según el relato, conforme pasaba el tiempo la situación en la casa de Kdevaras era cada vez más tensa por lo que él evitaba hablar del tema con ella. “En el segundo mes comencé a notar el miedo que le tenía a su marido”, dijo.

“Cuando vimos que la relación iba seria, tomé valor y le dijo que se quería separar a principio de junio. El marido le dijo que ´no coincidía´, por lo que sintió impotencia, se lo dijo de manera muy déspota”, detalló el declarante.

En ese punto la tensión en la casa del matrimonio Figuero-Kdevaras crecía día a día, con peleas y una falta de respuesta total ante el pedido de Mercedes de separase. Allí fue cuando la relación –entre ellos– quedó al descubierto y un iracundo Figueroa ya tenía identificado a Mendoza, por lo que Mercedes le advirtió: “Preparáte porque la bomba estalló”, en clara alusión de que incluso Figueroa estaba dispuesto a buscarlo. Allí fue cuando el testigo dijo estar dispuesto a dejarse golpear con tal de descomprimir la situación.

Unos días antes de que se desatara el infierno en la casa del Tipal, Mercedes visitó a Mendoza, quien la describió como “una niña asustada”. Dijo que ese jueves no tenía voz, que estaba totalmente colapsada, que llegó absolutamente paranoica, señalando la ventana y diciéndole: “Ahí está, este loco me siguió hasta aquí, andá a ver”, por lo que Mendoza salió incluso hasta la esquina de su casa para ver si era cierto pero “Jota” no estaba, era parte del terror que sentía, según el relato del testigo.

En ese momento de la declaración el testigo señaló algo no menor, que Figueroa ya la había ahorcado antes y que esa semana había estado muy volátil. En julio dijo que le había mandado un mensaje diciendo: “Este loco me está siguiendo”.

“No sé si supo de mi identidad pero en los últimos días si sabía de mí. Sabía que había un tercero y que me iba a ir a buscar. Era capaz de dejarlo que me pegue con tal de que se saque la bronca”, reveló.

Sobre el final de la declaración el tono se tornó más dramático cuando refirió a aquel último jueves que ella había ido a su casa y no quería regresar al Tipal. “Se quedó en mi casa pero yo la mandé a su casa. Ella no quería volver a su casa y yo la obligué a que se fuera. Por eso siento un peso en mí. El viernes a las ocho de la mañana me mandó el último mensaje”.

Allí fue cuando el hombre se quebró y comenzó a llorar, haciendo de la declaración casi un relato shakespeariano.

A preguntas de la defensa del porque había borrado todos los mensajes, el joven reconoció que los borró a todos “después de su asesinato”. La razón según sus palabras fue porque “tenía mucha culpa”. “Obviamente que en esa turbulencia escuchaba sus audios, no me lo pude perdonar. Ni pude imaginar que alguien pudiera hacer una hacer una locura, que sea tan malo”, dijo sobre el final de la declaración.

Al momento en que el tribunal lo liberó de su obligación como testigo, se produjo un tenso momento cuando Mendoza se abrazó con familiares de Mercedes que estaban en la primera fila. Allí la defensa manifestó su oposición, solicitando que el testigo sea retirado de la sala acompañado por personal de la policía, como lo indica el protocolo.