FEROZ CAMBIO DE PARADIGMAS

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De Mary Poppins a Rocky: en Gran Bretaña modifican más de 30 películas clásicas para adaptarlas a las normas actuales. La Junta de calificaciones hizo una encuesta, y el público es más indulgente con el cannabis pero lo que preocupa es la violencia intensa y los insultos.

Un informe publicado en CLARIN basado en un artículo del The New York Times y traducido por Patricia Sar, consigna que la Junta Británica de Clasificación Cinematográfica estuvo muy ocupada. El año pasado, el grupo modificó la calificación de más de 30 películas antiguas para adaptarlas a las normas actuales. En febrero, otorgó una calificación más estricta a Mary Poppins debido a los insultos racistas. Y la semana pasada empezó a utilizar un conjunto actualizado de pautas tras encuestar a miles de espectadores británicos para calibrar el cambio de actitud del público.

Sobre la base de esa encuesta, las nuevas pautas reconocen que el público se volvió más indulgente con las representaciones del consumo de cannabis, pero se muestra más preocupado por la violencia intensa y, en el caso de los espectadores más jóvenes, por las palabras insultantes.

Películas como Saving Grace (2000) o Pineapple Express (2008), fotografía que acompaña la presente nota, abordan el tema en clave de humor, pero no a costa del consumidor. Documentales como Super High Me (2007) también empiezan a centrarse en las fuerzas políticas que impulsan la reforma.

“Seguimos lo que nos dice la gente y actualizamos nuestras normas a medida que cambian las actitudes de la sociedad”, declaró David Austin, director ejecutivo de la Junta.

Cuando los distribuidores reestrenan películas en los cines, en servicios de streaming o en DVD, se les puede exigir que vuelvan a presentarlas a la Junta de clasificación. Muchos optan voluntariamente por hacerlo, según Austin, con la esperanza de recibir una calificación más baja o para asegurarse de que la calificación se corresponde con el contenido. Lo que antes se consideraba aceptable en pantalla, es posible que ya no lo sea.

Según las nuevas pautas, tanto la película de Transformers de 2018, Bumblebee, como el clásico de James Bond de 1963, De Rusia con amor, se clasificarían como 12A (para mayores de 12 años) en lugar de PG (por Parental Guidance: se recomienda a compañía de un adulto) si se volvieran a presentar para su clasificación actualizada.

Las clasificaciones para los estrenos en salas de cine en Gran Bretaña son U, para universal; PG, para orientación parental; 12A, 15 y 18, para ciertas restricciones de edad; y R18, para contenido pornográfico.

Un distribuidor está legalmente obligado a solicitar una nueva clasificación cuando reestrena una película que fue clasificada antes de la introducción de las clasificaciones modernas en 1982. La BBFC declaró que aproximadamente la mitad de los estrenos en salas de cine que clasificó en los dos últimos años eran obligatorios.

Ejemplos

Rocky, que se estrenó en Estados Unidos en 1976 y en Gran Bretaña al año siguiente, recibió la calificación 12A en su reestreno en cines en 2020 por contener violencia moderada, lenguaje fuerte y maltrato doméstico.

Operación Dragón, una película de 1973 protagonizada por Bruce Lee, pasó de una obsoleta calificación X a una 15 a medida que evolucionaron las actitudes respecto a las armas y la violencia representadas en las películas de artes marciales.

Aunque en Gran Bretaña se reclasifican periódicamente las películas más antiguas, rara vez se producen cambios similares en los Estados Unidos, donde los estudios no tienen que presentar sus películas para su reclasificación, incluso si éstas fueron calificadas antes de 1984, año en que se introdujo la categoría PG-13 (para mayores de 13 años).

El grupo de clasificación estadounidense, Administración de Calificaciones e Índices, no dispone de un proceso sistemático para actualizar las pautas de sus clasificaciones (G, PG, PG-13, R y NC-17). Dio un ejemplo de una película que se volvió a clasificar: en 2010, una versión cantada de Grease fue clasificada PG-13, en lugar de su PG original de 1978.

El grupo es una división de la Motion Picture Association, una organización comercial que representa a los principales estudios de Hollywood. Su directorio está formado por padres con hijos en edad escolar, según un portavoz de CARA (Administración de Calificaciones e Índices, por sus siglas en inglés).

CARA realiza encuestas periódicas a los padres estadounidenses para evaluar su actitud ante la violencia, los desnudos y otros contenidos de las películas, y el directorio utiliza esos datos para calificar las películas, según un portavoz de la MPA (Motion Picture Association).

Los resultados de la encuesta más reciente, publicada en abril de 2023, muestran que los padres están más preocupados por el contenido sexual gráfico, la desnudez, las agresiones sexuales, el suicidio, el uso de drogas duras y los insultos raciales en las películas que podrían ver los niños.

Los estudios de cine de los Estados Unidos prefieren autorregular sus películas, afirma Kevin Sandler, profesor asociado del programa de estudios de cine y medios de comunicación de la Universidad Estatal de Arizona y autor de un libro sobre la clasificación de las películas de Hollywood.

“Cuando se genera algún tipo de controversia y se llega a un punto crítico, la cambian”, afirma Sandler.

El año pasado, los espectadores de Contacto en Francia en Apple TV+ y Amazon se dieron cuenta de que una escena con un insulto racial para los negros había sido suprimida discretamente. En la plataforma de streaming de Disney, la compañía añadió advertencias sobre “representaciones negativas” y “maltrato de personas o culturas” a películas de animación clásicas como Dumbo y Peter Pan.

La Junta Británica de Clasificación Cinematográfica, formada por empresarios, ex periodistas, un ex legislador y un trabajador social, es no gubernamental y sin fines de lucro, según su sitio web. Pero el gobierno designa a la dirección de la junta con potestad para clasificar los estrenos de video.

Sus clasificaciones pueden tener un efecto significativo sobre las películas que los padres británicos permiten ver a sus hijos, dijo Julian Petley, profesor de la Universidad Brunel de Londres y uno de los principales editores de The Journal of British Cinema and Television.

“Tienen un proceso de consulta pública masiva”, dijo Petley. “No se limitan a adivinar lo que piensa la gente o a leer los diarios”.

En los últimos años, la junta reconsideró El príncipe de los conejos (1978), que pasó de U a PG por violencia leve, imágenes sangrientas y lenguaje, y El Señor de los anillos: La comunidad del anillo (2001), que pasó de PG a 12A por su violencia fantástica. El imperio contraataca (1980), originalmente clasificada U, recibió una clasificación PG por varias escenas violentas, incluida una en la que le cortan la mano a Luke Skywalker.