{"id":17079,"date":"2026-09-09T12:22:54","date_gmt":"2026-09-09T15:22:54","guid":{"rendered":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/?p=17079"},"modified":"2026-09-09T12:25:38","modified_gmt":"2026-09-09T15:25:38","slug":"la-fabrica-del-odio-alimentada-por-los-idiotas-utiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/?p=17079","title":{"rendered":"LA F\u00c1BRICA DEL ODIO ALIMENTADA POR LOS IDIOTAS \u00daTILES"},"content":{"rendered":"<p><strong>El negocio de la indignaci\u00f3n encontr\u00f3 en Argentina su yacimiento m\u00e1s f\u00e9rtil: una sociedad polarizada, desconfiada y emocionalmente vulnerable que, sin saberlo, engrasa la maquinaria que la devora. En Salta el fen\u00f3meno no es ajeno a lo que sucede en el resto del planeta. Imagen: Grupoioe.es<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Ignorantes en l\u00ednea, frustrados an\u00f3nimos y especuladores parapetados detr\u00e1s de una matr\u00edcula ejerciendo una profesi\u00f3n que bastardean. Todo confluye en un escenario ca\u00f3tico y desolador. Cre\u00edamos que no escapar\u00edamos del fen\u00f3meno global de la toxicidad en redes sociales pero resulta que Salta no es la excepci\u00f3n. De hecho, es en esta ciudad el odio no para de crecer en un microclima donde las instituciones perdieron toda la credibilidad.<\/p>\n<p>Un ejemplo muy claro para comprender este alarmante fen\u00f3meno fue el Mundial de futbol. Mientras nos un\u00edamos en la euforia, en los s\u00f3tanos digitales se tej\u00eda la operaci\u00f3n inversa. Todo comenz\u00f3 con una simple jugada que el VAR no cobr\u00f3 o cobr\u00f3 mal, hasta llegar a que, el equipo \u201cm\u00e1s odioso\u201d hab\u00eda dejado afuera al \u201cm\u00e1s simp\u00e1tico\u201d \u2013Cabo verde\u2013 hasta llegar al delirio de que los argentinos somos unos racistas de campeonato cuando en este pa\u00eds solo el 1% de la poblaci\u00f3n es de raza afro. Ergo, ni siquiera tenemos negros para odiarlos.<\/p>\n<p>Incluso con un desconocimiento total del tema se metieron a opinar actores de fama mundial como <strong>Samuel L. Jackson<\/strong>, quien tuvo el descaro de criticarnos cuando acept\u00f3 gustoso interpretar a un mayordomo esclavista bajo las ordenes de <strong>Quentin Tarantino<\/strong> en <em>Dyango<\/em>, uno de los mayores \u00e9xitos de taquilla de ese director, quien le dijo a Jackson taxativamente: \u201cQuiero que te conviertas en el negro m\u00e1s hijo de puta del mundo\u201d, a lo que el famoso actor accedi\u00f3 gustoso.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas Samuel Jackson nos destroz\u00f3 y no fue el \u00fanico. Se sum\u00f3 <strong>Javier Barden<\/strong>, quien inexplicablemente se sum\u00f3 a la ola anti argentina, siendo que es muy amigo de nuestro Ricardo Darin, lo que le daba la posibilidad de conocer nuestro pa\u00eds. Pero obvio que Barden totalmente americanizado \u2013gan\u00f3 un Oscar y trabaja en Hollywood hace a\u00f1os\u2013 form\u00f3 parte de esto por razones comerciales. Las plataformas le pagan a estos famosos para iniciar la usina y el resto es conocido.<\/p>\n<p><strong>El odio vende m\u00e1s que la felicidad<\/strong><\/p>\n<p>Los n\u00fameros son fr\u00edos: un video de un &#8220;esc\u00e1ndalo&#8221; gener\u00f3 en promedio 7 veces m\u00e1s interacciones que la imagen de una situaci\u00f3n optimista. Esa diferencia no es azar, es ingenier\u00eda algor\u00edtmica. Plataformas como X, TikTok o Instagram no venden contenido: venden tiempo de atenci\u00f3n. Y la ira retiene 3 veces m\u00e1s que la alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde aparece el concepto clave del \u201cidiota \u00fatil\u201d, es el eslab\u00f3n perdido de la cadena. Llamarlos as\u00ed no es un insulto gratuito, es un t\u00e9rmino pol\u00edtico con historia. Designa a quienes, sin malicia consciente, sirven a los intereses de quienes los manipulan.<\/p>\n<p>Cuando el fen\u00f3meno se traslada a lo local, a lo cotidiano es cuando la verdad entra en crisis; el vecino que comparte una noticia falsa sobre un pol\u00edtico porque &#8220;confirma lo que ya pensaba&#8221;; el influencer que reproduce un audio sin verificar porque &#8220;hay que escuchar todas las voces&#8221;; el periodista que da el mismo espacio a una denuncia probada que a una desmentida, porque &#8220;el debate enriquece&#8221;; el usuario com\u00fan que comenta con bronca en un posteo, alimentando el algoritmo que le devolver\u00e1 m\u00e1s de lo mismo.<\/p>\n<p>En tanto los que se la juegan de periodistas y claramente no lo son, toman esta realidad por ejemplo en el \u00e1mbito tribunalicio y sin tener ni idea si quiera donde queda Ciudad judicial opinan en redes unas burradas dignas del mayor cat\u00e1logo del ignorante y emiten sus propios juicios como si de especialistas se tratare, cuando apenas pueden juntar dos ideas consecutivas.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo se dieron el gusto de crear tribunales online y como en la Edad media las ejecuciones p\u00fablicas comenzaron a ser moneda corriente.<\/p>\n<p>All\u00ed es donde aparece el abono para que germine la rabia, el odiador serial, el enfermo psiqui\u00e1trico que goza odiando, cuando antes no pod\u00eda hacerlo porque de inmediato era apartado por la sociedad y confinado en un manicomio.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda esos mismos son las estrellas de las redes sociales, son los que \u201ccantan la posta\u201d desde el anonimato, el resto de los \u201cborregos\u201d lo validan como si fuera un especialista en la materia y en realidad son solo analfabetos funcionales con problemas de conducta. Ellos no son los due\u00f1os de la f\u00e1brica, son los engranajes que la mantienen girando y lo hacen gratis.<\/p>\n<p><strong>El ciclo vicioso: desconfianza + algoritmos = combustible infinito<\/strong><\/p>\n<p>Cuando un juez absuelve, muchos piensan &#8220;es un arreglo&#8221;; cuando una pericia desmiente una denuncia, piensan &#8220;la est\u00e1n tapando&#8221;; cuando se dicta una sentencia que no cae bien en el p\u00fablico de inmediato el ejercito de idiotas se toma el trabajo incluso de iniciar una campa\u00f1a para mostrar su \u201cgrado de experto\u201d, cuando apenas terminaron el secundario. Si el odio es el combustible de estos brutos, la ignorancia es el aceite que lubrica ese microclima.<\/p>\n<p>Esa desconfianza es el caldo de cultivo perfecto: cualquier mentira que confirme el prejuicio ser\u00e1 m\u00e1s cre\u00edble que cualquier autoridad que lo contradiga.<\/p>\n<p>El idiota \u00fatil no es tonto, es desconfiado por experiencia. Pero su desconfianza, en lugar de protegerlo, lo convierte en presa f\u00e1cil de quienes fabrican realidades alternativas por lucro o poder.<\/p>\n<p>La industria del odio seguir\u00e1 funcionando mientras la indignaci\u00f3n sea rentable. No van a cerrarla por \u00e9tica, la cerrar\u00e1n cuando deje de ser rentable. Y eso solo pasa si nosotros, los engranajes, decidimos no girar.<\/p>\n<p>No se trata de ser ingenuos o positivos t\u00f3xicos. Se trata de ser m\u00e1s inteligentes que el algoritmo. De entender que cada clic en una noticia falsa es un voto a favor de un sistema que nos quiere divididos, porque divididos somos m\u00e1s f\u00e1ciles de vender.<\/p>\n<p>Los idiotas \u00fatiles no nacen: se hacen. Y tambi\u00e9n se deshacen, con informaci\u00f3n, paciencia y un poco de escepticismo bien aplicado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El negocio de la indignaci\u00f3n encontr\u00f3 en Argentina su yacimiento m\u00e1s f\u00e9rtil: una sociedad polarizada, desconfiada y emocionalmente vulnerable que, sin saberlo, engrasa la maquinaria que la devora. En Salta el fen\u00f3meno no es ajeno a lo que sucede en el resto del planeta. Imagen: Grupoioe.es<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":17080,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[1550,1548,1549,1121],"class_list":["post-17079","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editorial","tag-haters","tag-javier-barden","tag-odiador-serial","tag-samuel-l-jackson"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17079","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17079"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17079\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17081,"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17079\/revisions\/17081"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17080"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/muycritico.com.ar\/web\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}