La jueza federal de Goya cerró una de las líneas de la investigación, algo que no afecta el curso del proceso oral y público que actualmente se desarrolla en Corrientes
Durante los primeros meses después de que Loan Danilo Peña desapareciera en un naranjal de El Algarrobal, cerca de la localidad correntina de 9 de Julio, la hipótesis de que el niño había sido cooptado por una red de trata de personas dio vueltas todo el tiempo.
Según un informe de LA NACION, la idea de que al menor de cinco años se lo habían llevado para entregarlo, venderlo o explotarlo empujó la causa al fuero federal –en un inicio lo investigaba la Justicia provincial-, movilizó a organismos especializados y alimentó decenas de versiones. Este martes, dos años y dos meses después del momento en que Loan fue visto por última vez, esa hipótesis quedó formalmente enterrada, luego de que la jueza federal de Goya, Cristina Pozzer Penzo, firmó un fallo de 104 páginas en el que sobreseyó a ocho personas por el presunto delito de trata con fines de explotación y apropiación del menor.
Entre los beneficiados figuran Bernardino Benítez, Laudelina Peña, el capitán de navío retirado Carlos Guido Pérez, María Victoria Caillava, Daniel “Fierrito” Ramírez, Mónica Millapi, el comisario Walter Maciel y el expolicía Francisco Méndez. La decisión se conoció mientras se desarrollaba la audiencia del juicio oral que tiene a diecisiete personas en el banquillo por la sustracción y el ocultamiento del chico. Se espera que los fiscales apelen la medida de la magistrada.
El sobreseimiento cierra un expediente puntual, como es el de la trata de personas, y no interfiere en el juicio que está en marcha.
El fiscal federal Carlos Schaefer, que está al frente de la parte acusadora en el juicio, aclaró que la decisión de Pozzer Penzo no interfiere ni afecta el debate oral que ya lleva once audiencias. Siete de esos ocho imputados siguen sentados frente al tribunal, acusados de haberse llevado y escondido a Loan. Lo que terminó no es la causa: es una de las líneas que la atravesaban, pero como no había evidencias para sostenerla, según se desprende del fallo, la magistrada le dio un cierre.

Para entender el fallo hay que retroceder a 2024. En su momento, la jueza no había podido procesar ni descartar a estas personas por el delito de trata, así que dictó la “falta de mérito”: ni una cosa ni la otra. El expediente quedaba abierto para seguir investigando. Es un estado provisorio, pensado para ganar tiempo cuando la prueba todavía no alcanza para decidir en un sentido o en otro.
El punto es que ese limbo se terminó. Pozzer Penzo argumentó en el fallo que, cuando se agotan todas las medidas de investigación y nada nuevo aparece, mantener a alguien colgado de esa incertidumbre se vuelve injusto. Después de dos años sin que surgiera un solo elemento que reforzara la sospecha, la duda inicial se dio vuelta: dejó de ser “no sabemos” para pasar a ser “no fue”. La jueza se apoyó en dos fallos históricos de la Corte Suprema —“Mattei” y “Mozzatti”— que fijaron que ningún proceso penal puede estirarse indefinidamente sin lastimar la garantía de ser juzgado en un plazo razonable y el derecho de toda persona a que se defina su situación.
La ley castiga la trata cuando alguien capta, traslada o recibe a una persona con una finalidad concreta: explotarla. Ese propósito —sexual, laboral, económico— es la esencia del delito. Sin este rasgo, por más que haya traslados o encuentros, no hay trata. Y ese propósito, según la jueza, nunca apareció.
De acuerdo con el fallo, se revisaron los teléfonos de los investigados, se cruzaron sus comunicaciones, se analizaron sus cuentas y su patrimonio. No surgió ningún rastro de un precio, un pago, una oferta o una promesa de plata a cambio de Loan. No hubo transferencias extrañas, ingresos inexplicables ni movimientos que encajaran con una entrega. Tampoco aparecieron chats, contactos o negociaciones que sonaran a alguien vendiendo o comprando a un niño.
La sospecha también se probó en su versión más resonante: la del traslado al exterior. Durante dos años se siguieron las llamadas pistas paraguaya, colombiana, peruana y uruguaya, además de otros datos llegados desde fuera del territorio argentino. Cada una se verificó y cada una dio negativo. No hay un solo elemento objetivo que permita afirmar que Loan cruzó una frontera. La jueza remarcó que eso no significa que no se haya buscado —al contrario, se siguieron todas las alertas—, sino que ninguna resistió el cotejo.
La conclusión de la magistrada es que si no hubo finalidad de explotación, el hecho no es trata. Encaja, en cambio, en el delito por el que estos imputados ya están siendo juzgados: la sustracción de un menor de diez años (Loan tenía cinco en el momento de su desaparición).
La jueza describió cómo nació y cómo se sostuvo la hipótesis de trata. Según Ponzer Penzzo la idea circuló entre un grupo de denunciantes, testigos y organizaciones que se conocían entre sí y que se fueron confirmando la teoría unos a otros, sin que ninguno aportara pruebas. La insistencia, de acuerdo a la jueza, fue tan firme como vacía en sustento: se apoyó en percepciones, convicciones personales e información que no se podía verificar. Cada denuncia formal o informal que entró por esa vía fue investigada y archivada.
Los fiscales federales de Goya y la Procuraduría especializada en trata (Protex) acompañaron la decisión de que se archivaran esos testimonios. Cuando revisaron, por ejemplo, las denuncias de coacción alrededor del abogado que instaló al principio la versión del accidente, tampoco encontraron delito que sostener una causa penal.
En la parte resolutiva, la jueza dejó como mensaje que descartar la trata no cierra la búsqueda de Loan. Al contrario: Pozzer Penzo ordenó renovar las alertas de Interpol, mantener las publicaciones del Sistema Federal de Búsqueda de Personas y volver a difundir en todas las plataformas la foto del chico y la recompensa de veinte millones de pesos vigente desde enero, junto con el afiche de envejecimiento forense que elabora la Policía Federal. Dejó abiertos, además, cuatro legajos que sostienen las líneas todavía activas.



