Guardó 7.000 unidades de Apple para revenderlos mejorados pero Jobs prefirió enterrarlos en un vertedero. La compañía de la manzana prefirió enterrarlas sin venderlas para evitar la devaluación de su marca y obtener ventajas tributarias, según las normas de ese año
No fue la única vez que una gran compañía dedicada a la tecnología manda a enterrar sus productos fracasados en un vertedero. En 1983, Atari hizo lo mismo con miles de cartuchos del juego de ET, considerado el peor de la historia. En cuanto a Jobs y Apple Lisa es considerado uno de los mayores fracasos de toda su carrera.
¿Pero que llevó a que el guru de la informática en los años 80 tomara una decisión tan drástica? en septiembre de 1989, Apple cargó camiones con aproximadamente 2.700 computadoras Apple Lisa y las llevó hasta un vertedero protegido en Logan, Utah. Las máquinas estaban prácticamente nuevas y muchas todavía funcionaban cuando fueron enterradas.
Lanzada en 1983, la Lisa había sido presentada como una revolución tecnológica. Fue una de las primeras computadoras comerciales en incorporar una interfaz gráfica con ventanas, íconos y un sistema de navegación controlado mediante un ratón. Sin embargo, aquella innovación terminó convirtiéndose en uno de los fracasos más costosos.

El día que Apple enterró 2.700 computadoras Lisa que todavía funcionaban
El principal problema de Apple fue su precio. La computadora Lisa salió al mercado por 9.995 dólares, una cifra que equivaldría a más de 30.000 dólares actuales. Ese costo la convirtió en un producto inaccesible para la mayoría de los hogares y de las pequeñas empresas, incluso pese a sus avances tecnológicos.
Un año después, Apple lanzó la Macintosh por 2.495 dólares, aproximadamente una cuarta parte del precio de la Lisa. La nueva computadora era más compacta y estaba orientada a un mercado mucho más amplio. Con el éxito de la Macintosh, la Lisa perdió rápidamente atractivo comercial y Apple quedó con grandes cantidades de unidades sin vender.

¿Por qué terminaron en un vertedero en vez de venderlas a bajo precio?
Para 1989, miles de estas computadoras permanecían almacenadas. Un empresario llamado Bob Cook llegó a comprar parte del inventario restante con la intención de actualizar las máquinas y revenderlas. Sin embargo, las restricciones comerciales y las condiciones financieras hicieron que recuperar y comercializar todo el stock resultara complicado. Apple finalmente optó por deshacerse de las unidades que quedaban.
La destrucción del inventario permitía a la compañía registrar las computadoras como una pérdida y, bajo las normas fiscales vigentes, obtener beneficios tributarios asociados a la eliminación de bienes que ya no podía comercializar.
También existía una preocupación por el valor de la marca. Apple no quería que miles de computadoras obsoletas terminaran siendo vendidas a precios muy bajos y compitieran con sus nuevos productos, especialmente la Macintosh. Por eso, las unidades que no pudieron ser comercializadas fueron retiradas y llevadas al vertedero. Una vez allí, las computadoras fueron enterradas y aplastadas por maquinaria pesada para impedir que pudieran recuperarse y volver al mercado.



