El 4 de mayo de 2014, Daniel Vilte Laxi era atacado en prisión mientras se desarrollaba el juicio por los crímenes de las ciudadanas francesas. En esa ocasión su abogado defensor brindaba una entrevista donde advertía de los tormentos sufridos por su representado y Raúl Alfredo Sarmiento, el imputado al que Walter Mamani le plantó un arma para incriminarlo. Doce años después van a juicio, tanto los policías de la Brigada que infringieron esas torturas y fueron condecorados por entonces, como así también el ex comisario Mamani por falsedad ideológica, en otro proceso.
Con la reapertura de la investigación de los aberrantes crímenes de Cassandre Bouvier y de Houria Moumni, a cargo de la nueva unidad fiscal, es que a pedido de Jean Michel Bouvier, una quincena de policías de la Brigada de Investigaciones irán a juicio por aplicar tormentos a los imputados durante la etapa de investigación a cargo del juez Martin Pérez.
En aquella ocasión, Daniel Vilte Laxi mientras transitaba el desarrollo del juicio donde finalmente resultaría absuelto, fue atacado en el penal de Villa Las Rosas por un reo de nombre Hugo Roberto Valdiviezo Aleman, quien lo hirió con un arma blanca produciéndole serio riesgo de vida.
Aquel 4 de mayo de 2014, alrededor de las 18:35, en el patio de la Unidad Carcelaria 1, institución donde Valdiviezo Aleman y Vilte Laxi se encontraban alojados, se produjo una gresca. Durante el horario de visita, Daniel fue atacado con un elemento punzante, sufriendo una herida a la altura de los intestinos y otro corte en su rostro. Tuvo que ser trasladado hacia la guardia del Hospital San Bernardo donde fue revisado por los profesionales y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. Salvó su vida de milagro.

Esa tarde el defensor fue entrevistado por quien redacta estas líneas y en esa nota –rescatada del archivo de MUY CRÍTICO– el reconocido penalista brindó conceptos con respecto a las violaciones de los DD. HH. que sufriera no solo su defendido, sino también otro imputado, Raúl Alfredo Sarmiento, a quien el policía Walter Mamani le plantó una pistola, de la cual pertenecían las balas que había plantado previamente en el lugar del crimen con la inconfesa idea de “empiojarle” la investigación al comisario Néstor Piccolo. Detalles estos que se están dando a conocer por las notas periodísticas que viene brindado el procurador general, el Dr. Pedro García Castiella, que se desprenden de las diligencias que realiza la unidad penal a su cargo.
El jefe de los fiscales detalló en diferentes medios la semana pasada que Walter Mamani esta requerido a juicio por falsedad ideológica, es decir por plantar los dos casquillos de balas de esa arma que luego le endilgó en un allanamiento a Sarmiento.
La otra causa vinculada al doble crimen es la de los policías que aplicaron tormentos a todos los imputados para que se inculpen de los asesinatos que al final resultó condenado Gustavo Lasi; y donde resultaron absueltos tanto el defendido de Arancibia como Santos Clemente Vera.
La palabra de Marcelo Arancibia
Hay una ley que restringe y condena a personas que han cometido un delito. Para eso está el Código, para aplicarle la más severa sanción que se considere, pero el colaborar con tormentos, el mirar para otro lado, el molestarse en dar lectura a ciertas situaciones dolorosas, yo creo que no hace a un estado de derecho ni mucho menos a una concepción republicana.
La gente debe de saber justamente para que las comisiones de los Derechos Humanos, de la Cámara De Diputados, tanto provinciales como nacionales se interesen en esto porque debemos entender todos los que vivimos en un estado democrático, que no hay nada que justifique los tormentos y que los DD. HH. no solo son de 1983 para atrás, son de ayer de hoy y de siempre.
Los argentinos decidimos que “Nunca más”, porque no debe de haber tormentos en un estado democrático. Ya habla mal de nosotros, porque si no los gobiernos de facto dirán: “y capaz que hacen muchísimo más de lo que hemos hecho nosotros”.

Entonces eso no debe de estar “la bolsa”, “los submarinos”, los golpes, “me hicieron zurrar”, “se turnaban por pegarme”; y de repente escuchar que “hay que reconocer a esa gente”; da mucho que pensar porque estaríamos reconociendo los tormentos, las torturas, el “hacete cargo”, “el pumba y pimba”; y eso en un sistema en el que los queremos la democracia es una de las acciones que uno odia y la ley tiene que caerles con todo el rigor a los que han producido, no apremios ilegales, sino tormentos.
Uno siente vergüenza que todavía se diga que la población tiene que reconocer a esta gente y que el policía siempre espera ser reconocido y ¿cómo se va a reconocer por esto?
Hay que decirle a la presidenta –Cristina Kirchner gobernada el país en ese momento– con títulos grandes: “En Salta se premia, se asciende”, va el juez antes de dictar el auto de procesamiento en un estado que si eso no es prejuzgamiento se mira para otro lado.



