LA BANDERA POR MALVINAS EN EL MUNDIAL LOGRÓ REABRIR LA DISCUSIÓN DIPLOMÁTICA Y GENERÓ UNA NOTA EDITORIAL DEL DIARIO THE GUARDIAN

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La nota del periodista Simon Jenkins insta al Reino Unido a reabrir las negociaciones con Argentina por la soberanía de las Malvinas. “No pueden ser británicas por siempre”, expresaron al tiempo que llaman a las autoridades a reabrir la discusión. “Ninguno de los territorios de la época imperial británica tiene derecho eterno a permanecer como está”, sostuvo en una columna.

La popularidad del futbol cada vez que se juega un mundial parece no conocer límites. El episodio de la bandera hecha con una sábana de un hotel que mostraron los jugadores argentinos tras ganarle a Inglaterra provocó una polémica diplomática que desató una ola de críticas de parte de funcionarios, exfuncionarios, medios y periodistas ingleses. Pero lo más emblemático del episodio fue que volvió a poner en foco el reclamo por la soberanía que el país mantiene hace décadas ante las Naciones Unidas y que adquirió más fuerza popular en los últimos años en la sociedad.

Sin embargo, el prestigioso periódico británico The Guardian publicó una extensa columna de opinión del periodista Simon Jenkins, quien afirmó que es necesario que el Reino Unido reabra las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas con Argentina y aseguró que “no pueden ser británicas para siempre”, e incluso recordó que todos los años gastan alrededor de 60 millones de libras esterlinas en defensa.

Cabe recordar que la prensa británica siempre fue muy crítica con esa guerra, incluso hubo un permanente rechazo por parte de periodistas ingleses que incluso se cruzaban en contra de los funcionarios de Margaret Tatcher.

El artículo recordó que esta semana se alcanzó un histórico acuerdo entre el Reino Unido y España referido a la soberanía de Gibraltar, que dispone la eliminación del enrejado que implicará la eliminación de la frontera física y el fin de una discusión diplomática que se prolongó por décadas.

“Ninguno de los territorios de la época imperial británica tiene derecho eterno a permanecer como está, y mucho menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas al año en gastos de defensa. En el caso de las Malvinas, su estatus de territorio de ultramar ha sido defendido con firmeza por sucesivos gobiernos, principalmente como el precio de la victoria en la guerra de las Malvinas en 1982”, aseguró el columnista.

Una nota de PAGINA 12 recorre y analiza el texto de la mencionada nota, en la cual recordó que antes de la guerra los gobiernos británicos negociaban la transferencia de la soberanía de las islas, y que hubo acuerdos en 1971 para que los isleños pudieran viajar, comerciar, estudiar y atenderse en hospitales continentales, y que cientos de argentinos viajaban todos los años como turistas.

“Las Naciones Unidas alentaban a las antiguas potencias coloniales europeas a deshacerse de los restos de sus imperios”, planteó.

“La cuestión no radicaba en derechos históricos —un argumento eterno— sino en el sentido común geográfico. Para Gran Bretaña, era absurdo que un Estado europeo financiara una gran armada para defender territorios distantes y en disputa. Desesperado por ahorrar dinero, el gobierno ya se estaba retirando del Atlántico Sur. Las Malvinas quedaron expuestas e indefensas”, sostuvo.

Incluso recordó negociaciones durante la década de 1970 para que la soberanía del territorio regrese a manos argentinas, por lo que calificó como una “auténtica barbaridad” que la dictadura impulsara la guerra mientras tiempo antes había avanzado en negociaciones formales.

“Sin la guerra de 1982, las Malvinas podrían haber firmado ahora la paz con Argentina, ojalá bajo algún tipo de autonomía bajo mandato de la ONU”, planteó el artículo publicado en The Guardian.

Según el periodista, la guerra no requería la suspensión total de parte de Gran Bretaña de “cualquier debate futuro sobre la soberanía de las islas durante más de 40 años”.

“El referéndum de las Malvinas de 2013, en el que el 99,8% de los 1.517 votantes optaron por mantener el statu quo, se cita como el fin de la discusión. La realidad es que estas colonias, tarde o temprano, inevitablemente se integrarán a sus continentes. No pueden estar protegidas indefinidamente por un protector europeo, y las reivindicaciones de Argentina no van a desaparecer”, señaló.

“Tal como están las cosas, las Malvinas deben seguir existiendo como una fortaleza militar aislada, al otro lado del mundo, lejos de su generoso protector, Gran Bretaña. Pero tarde o temprano, un gobierno británico tendrá el valor de reanudar las negociaciones. Por ahora, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Defensa simplemente posponen el problema”.

“Sería gratificante que la bandera de las Malvinas ondeando en un partido de fútbol impulsara a alguien a actuar. Lo dudo mucho”, cerró el artículo.