El periodista Sebastián Lacunza informó que detrás del viaje del jefe de Gabinete en avión privado a Uruguay hubo un doble propósito: tiempo de descanso y una más que lucrativa charla con empresarios. “El deslomado resiste contra las cuerdas”, ironiza una nota editorial de PAGINA 12
No es una novedad que el medio opositor por excelencia le dedique un irónico y doloroso editorial a lo que definieron como “el lugar por donde entró la bala”, es decir, Adorni. Ante la inexplicable y férrea defensa del presidente para con la deplorable imagen del jefe de gabinetes, aquí el pensamiento del mencionado medio en la nota que sigue.
La Libertad Avanza llegó al Gobierno con la premisa de que la política tradicional, denominada por ellos como la casta, estaba plagada de corrupción. Y para demostrar su valía y honestidad, hasta hacían alardes de sorteo de sueldos y mostraban una vida austera.
Sin embargo, con el correr del tiempo, queda claro que la situación es más bien todo lo contrario.
En el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el dato que empezó a destapar la olla a presión que sería su injustificable crecimiento patrimonial tuvo un dato preciso: un viaje en vuelo privado a Punta del Este.
En su momento, el exvocero presidencial justificó el viaje diciendo que hacía mucho que no se tomaba vacaciones y que, por ser un tema de su vida privada, no tenía por qué dar explicaciones.
Este fin de semana, el periodista Sebastián Lacunza informó cuál podría haber sido el verdadero motivo: una reunión tarifada en la Trump Tower de Punta del Este con empresarios locales y argentinos.
Entrevistado por Radio 750, Lacunza dio detalles de su investigación: “Adorni dijo que tenía derecho a irse de vacaciones con sus hijos. Y dijo que estamos todos locos”, repasó.
“La información que dimos este fin de semana es que en ocasión de ese viaje Adorni se encontró con 12 empresarios argentinos y uruguayos en la Trump Tower de Punta del Este, que congrega a este tipo de hombres de negocios”, describió.
“Fue una reunión reservada, donde hablaron, entre otras cosas, de la ley de inocencia fiscal. Y por la que pagaron mil dólares por cabeza”, aseguró el periodista, sobre el encuentro que, a priori, le permitió a Adorni embolsar 12 mil dólares.
Para Lacunza, esto le da más lógica al hecho de que el jefe de Gabinete haya tomado un vuelo privado que costó unos 8 mil dólares. “El motivo del viaje seguro fue doble: cinco días de vacaciones más esta charla muy lucrativa”, añadió.
En la charla, quien tuvo un rol más que importante fue Rolando Rozenblum, un empresario uruguayo que fue candidato a alcalde de Punta del Este y es actual concejal de la ciudad, y que intenta posicionarse como el “Milei uruguayo”.
“Es interesante. Porque Rozenblum es una persona que fue presidente de la Comunidad Isreaelita de Punta del Este y Maldonado. Es uno de los empresarios que puso la inversión para terminar el edificio (Trump Tower)”, contó Lacunza.
Y continuó: “Rozenblum estuvo preso en Brasil por fraude. Y se escapó de un hospital y volvió a Uruguay. La causa de Brasil fue invalidada porque el juez que lo había sentenciado en primera instancia, que era Moro, el mismo que puso preso a Lula, había cometido tropelías”.
“El se metió en política, generó enormes problemas y fue quien incorporó en Uruguay a Javier Negre, socio de La Derecha Diario”, detalló.
Además, dijo, Rozenblum es socio de Marcelo Grandío —amigo de Adorni beneficiado por los contratos en la TV Pública—, y ambos organizaron este evento, algo que ya habían hecho también con Milei en 2022.



