7 DE MAYO: XAMENA Y EVITA EN LA BATALLA HISTORIOGRÁFICA DE LA MEMORIA Y EL OLVIDO

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El 7 de mayo  una fecha que une a dos figuras importantes dentro del peronismo: el nacimiento de Evita, la abanderada de los humildes, y el fallecimiento de Carlos Xamena, es primer gobernador obrero de Salta y del país.

MARIA VICTORIA BRAVO (ESCUELA PERONISTA PJ)

El 7 de mayo no solo recuerda a dos líderes, sino que expone estas dos modalidades de tratamiento histórico: la construcción de una figura cuya narrativa exige ser complejizada (Evita), y la negación sistemática e intencional del militante y dirigente político que incomoda al relato hegemónico (Xamena). Entender que lo que se narra y lo que se omite son decisiones políticas es, en términos de Michel de Certeau,  la “operación historiográfica” necesaria para desarticular la historia oficial y restablecer la memoria completa del Movimiento.  

Arturo Jauretche desarrollará  el concepto de “política de la historia” para explicar cómo el poder de turno construye una memoria, un relato oficial que sirva de legitimación para la implementación de su proyecto político. Y utilizará diferentes dispositivos o instituciones  de reproducción ideológica: la escuela, la universidad, etc. El objetivo primordial es evitar la construcción de una conciencia nacional y popular mediante una “pedagogía del opresor” que cimenta en pensamiento colonialista. De allí la importancia de la batalla cultural, que en tiempo de libertarismo (que no es lo mismo que ser libertario anarquista) debe fundarse en la reivindicación de la justicia social como base para la verdadera liberación nacional.

Jauretche aplica el revisionismo histórico como marco teórico, lo cual subraya la relevancia de esta herramienta metodológica para el historiador en la comprensión y reinterpretación de los procesos pasados. Es pertinente destacar este enfoque historiográfico, máxime en un contexto político nacional que busca desfavorecer el avance de las ciencias sociales y humanísticas, especialmente la ciencia histórica.

Ser revisionista no es solo la definición de una corriente historiográfica, también hace referencia a una actitud inherente al oficio del historiador.  Si concebimos a la ciencia histórica como una praxis social, entonces la actitud revisionista se convierte en la columna vertebral para la construcción de una historia  desde abajo.

Esta operación historiográfica sustentada en la dicotomía memoria- olvido  Carlos Xamena entró en la proscripción histórica. Ser obrero, estatal y peronista constituyen razones suficientes para que le odio oligárquico aplique la damnatio memoriae. Quedando relegado incluso en el salón de los gobernadores en el museo del cabildo histórico. El apellido Xamena queda reducido al nombre de un balneario, carente de significado político.

¿Cuántos saben que fue intendente, legislador provincial, vicegobernador, gobernador y legislador nacional? Sentó las bases de lo que luego sería la universidad nacional de Salta y el hospital San Bernardo para citar algunos ejemplos. Podría considerarse el Belgrano salteño por la austeridad en la que vivió. Por último fue un gran organizador de sindicatos.

¿Qué pensaba Xamena de Evita? Rescato estas palabras de una de sus alocuciones en el senado nacional:

“Felices los que miren a la Argentina, señor, dónde tenemos la felicidad más grande que puede tener una nación,  por haber tenido el privilegio de poseer a la mujer mas buena que haya tenido el mundo: Eva Perón”.

Cuando hablamos de la misión de complejizar la narrativa histórica en torno a la  figura de Evita  ello implica en primer lugar cuestionar la mirada de la historiografía tradicional  que la coloca como la figura política que nace exclusivamente el 22 de enero de 1944, en el Luna Park. A ello se le llama el mito de la  “página en blanco”, Evita era una joven actriz sin ninguna comprensión del mundo social hasta que el Coronel Perón la “iluminó” con su doctrina.

 Basándonos en revisiones históricas fundamentales  de Norberto Galasso, venimos a destruir ese mito.

El primer hito fundamental en la formación de Eva ocurre a principios de la década de 1930, cuando la familia Duarte se traslada a Junín, corazón de los inmensos talleres del Ferrocarril Pacífico con una fuerte actividad ferroviaria y gran presencia de obreros trabajando.

Como bien señala Galasso, en esos talleres ferroviarios la hegemonía ideológica estaba fuertemente marcada por el socialismo y el anarquismo obrero. La familia de Eva, sufriendo las penurias económicas y el estigma social de su origen ilegítimo, vivía inmersa en ese entorno popular.

Eva absorbió el anarquismo en la calle, en el inquilinato, escuchando a los obreros ferroviarios hablar de la explotación, de la huelga, del odio al patrón y del desprecio hacia la oligarquía terrateniente. Allí se sembró una rebeldía visceral. Entendió tempranamente que la sociedad estaba dividida entre los que trabajaban y los que vivían del trabajo ajeno.

El segundo hito es su llegada a Buenos Aires en 1935. Con apenas 15 años, Eva experimenta en carne propia la vulnerabilidad extrema. Conoce la maquinaria que trituraba los sueños de las jóvenes del interior: la explotación laboral, los sueldos de miseria y el desprecio de las élites porteñas.

Durante años, remó en la precariedad del mundo del espectáculo. Y es justamente aquí donde da su primer paso formal en la organización colectiva. En agosto de 1943, meses antes de conocer a Perón, Eva es una de las fundadoras de la Agrupación Radial Argentina (ARA), el primer sindicato de trabajadores de la radiofonía. Ella ya estaba discutiendo convenios, defendiendo a sus compañeros y entendiendo que la única salida a la explotación patronal era la organización sindical.

Nuevamente vemos como el revisionismo rescata del olvido  la etapa previa a su relación con Perón. Queda demostrado de esta forma que ella no fue un producto de Perón, una especie de envase vacío esperando ser llenado de contenido político e intelectual.

El peronismo es el resultado de las experiencias vividas de los descamisados, los cabecitas negras. Es consecuencia directa de la década infame signada por la  miseria, la explotación y la injusticia social . El peronismo es un verbo político y no una declamación. Es historia popular, acción militante, es razón, espíritu y corazón.