Antes de que el médico que realizara la autopsia comenzara con su exposición el imputado José Figueroa solicitó retirarse de la sala de audiencias. Las conclusiones del profesional del CIF fueron contundentes: Mercedes Kvedaras fue golpeada antes de morir para luego ser estrangulada hasta que dejó de respirar. Se descartó de plano que su muerte haya obedecido a un “latigazo” cervical.
Probablemente la jornada del lunes 13 de abril haya sido la más contundente en lo que hace al descubrimiento de la verdad real de los hechos. Fácticamente quedó largamente demostrado tras la exposición del profesional que realizó la autopsia, que la víctima recibió varios golpes en el rostro aquella fatal mañana del 4 de agosto de 2023, para luego ser estrangulada hasta morir.
El planteo de mayor contundencia estuvo centrado en que se descartó la acción del “latigazo” cervical, ya que la rotura del hueso hioides excluye esta acción y solo deja como la causa del deceso a la sofocación por asfixia mecánica mixta.

De hecho, el medico declaró que el agresor estuvo frente a la víctima ya que es imposible que la sujeción del cuello se haya realizado desde atrás, utilizando un brazo. Una acción como esa deja uno de los lados del cuello libre, lo que hace imposible la sofocación. Si bien una llave con un brazo puede impedir la entrada de oxigeno por las vías aéreas, es improbable que haya provocado la muerte que tuvo Kdevaras. “El latigazo no va a producir un daño en el hueso hioides, es incompatible con la caída”, aclaró el médico.
“Para mí fue de frente, con fractura bilateral y múltiples lesiones de sujeción. Si lo hubiera hecho con el brazo desde atrás, sería tipo llave, esa presión va a ser asimétrica. El ángulo del codo va a proteger una de las astas del hueso hioides”. Cabe recordar que las astas de ese hueso del cuello estaban rotas. “El victimarios esta de frente, no hay lesión cervical, por eso no es latigazo”, insistió en medico en su declaración.
La versión de Figueroa señala un forcejeo y una caída accidental que habría causado la muerte de Mercedes, pero los médicos que declararon –tanto el autopsiante como otro profesional que lo acompañó en la intervención– fueron muy claros en señalar que la muerte no se produjo de esa manera, por lo que ellos pudieron “explorar” durante la autopsia.
A la exposición de las imágenes de la autopsia de la víctima, le siguieron muestras de fotografías de Figueroa, con una lesión cortante en el cuello. Se lo puede ver sedado, con un importante vendaje en su cuello, pero lo más trascendental de esa muestra fueron las imágenes de uno de sus brazos, en el cual se pueden ver varias marcas de arañazos. Obviamente son evidentes signos defensivos de la víctima.
En las conclusiones, el profesional señaló que la muerte de Mercedes Kvedaras se produjo de manera repentina y abrupta, por asfixia mecánica mixta por estrangulamiento, sofocación y compresión torácica. Enfatizó que, en la lucha por su vida, la víctima agonizó durante un lapso aproximado de entre 3 y 5 minutos, debido a la acción sostenida de su agresor.
Además se refirió a las múltiples lesiones que presentaba el cuerpo, visibles y las obtenidas a partir de los resultados de la autopsia, y sostuvo que, tras haber participado de la reconstrucción solicitada por la defensa, puede asegurar que la muerte de Kvedaras no se produjo según los dichos del acusado.



