LA ORDEN DE LA LUZ: UN FUNCIONARIO KIRCHNERISTA DEL SENADO DE LA NACIÓN ACUSADO DE VIOLAR A SUS VÍCTIMAS TRAS AMENAZARLAS CON UNA CATANA

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Les dictaron la prisión preventiva a los acusados por los abusos sexuales en el Senado bonaerense. Lo dispuso un juez de La Plata para Nicolás Rodríguez y Daniela Silva Muñoz. Los cargos son violaciones, privación ilegítima de la libertad y amenazas bajo la pantalla de una secta y la militancia política.

El juez de Garantías de La Plata, Juan Pablo Masi, dictó ayer la prisión preventiva para Nicolás Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, los dos empleados legislativos acusados de haber liderado una oscura trama de abusos sexuales, privación ilegal de la libertad y amenazas en el ámbito del Senado bonaerense.

Tal como anticipó Capital 24, el magistrado convalidó el pedido de prisión preventiva formulado por la fiscal Betina Lacki, a cargo de la investigación judicial.

El requerimiento de la fiscal contaba con la adhesión de los abogados Ignacio Fernández Camillo y Andrés Noetzly, quienes asisten a las víctimas.

En su dictamen, el juez sostuvo que existen pruebas suficientes para sostener la acusación y que persisten los riesgos procesales, especialmente en relación con la protección de las víctimas y el normal desarrollo de la investigación.

El magistrado tuvo en cuenta la gravedad de los hechos imputados, el patrón de violencia descripto en los testimonios y la existencia de indicios de coerción, manipulación psicológica y amenazas prolongadas en el tiempo.

Masi dispuso además comenzar el trámite para un eventual arresto domiciliario una vez que la medida de prisión preventiva quede firme. Anoche, Rodríguez y Silva Muñoz fueron notificados de la resolución en la comisaría Cuarta donde se encuentran detenidos. La investigación judicial indaga sobre nueve hechos de abuso sexual documentados, con al menos cuatro mujeres denunciantes, y que incluye acusaciones por abusos sexuales agravados, privación ilegal de la libertad y amenazas.

El juez Masi realizó una audiencia oral el viernes pasado. Allí declararon dos de las víctimas. Señalaron que estaban muy molestas porque se habían dado a conocer sus chats privados a medios de comunicación. Eso las volvió a exponer públicamente, agravando el daño causado.

En esa audiencia, la fiscal Lacki argumentó el pedido de prisión preventiva para la pareja acusada. Ante ese requerimiento, el juez Masi convalidó las prisiones preventivas dando por acreditadas las conductas atribuidas a Rodríguez y Silva Muñoz.

A la vez destacó que esas acciones no se limitaron a hechos aislados, sino que habrían formado parte de un esquema organizado y sostenido en el tiempo. La fiscalía describe la existencia de una supuesta secta denominada “Orden de la Luz”, utilizada como herramienta de control psicológico y sometimiento.

 

La fiscal asevera que, bajo la fachada de la agrupación política Movimiento Ciudadano La Capitana, encabezada por los dos acusados, se ejecutaba un modus operandi de cooptación de jóvenes, en su mayoría adolescentes o recién mayores de edad.

A las víctimas se les ofrecían oportunidades educativas, pasantías o inserción laboral vinculadas al ámbito legislativo, lo que funcionaba como puerta de entrada a un vínculo que luego derivaba en situaciones de abuso sexual.

Las denuncias penales alcanzan hechos registrados entre los años 2015 y 2023. En total, se investigan al menos nueve hechos documentados, con cuatro mujeres como denunciantes. Dos de ellas realizaron sus presentaciones en 2019 y las otras dos en 2025, todas bajo la órbita de la UFI N° 2 de La Plata, a cargo de la fiscal Lacki.

Una de las víctimas relató que conoció a Nicolás Rodríguez en 2016, cuando él tenía 33 años y se desempeñaba como ayudante de un profesor, mientras ella aún cursaba la escuela secundaria. Dijo que Rodríguez y Silva Muñoz utilizaron su influencia y la promesa de participación en actividades legislativas para acercarse. Fue así que se desarrollaron los episodios de abuso sexual, que en algunos casos se concretaban mediante amenazas y en otros a través de una intensa manipulación psicológica.

En esos testimonios también se indicó que a las víctimas se las convencía de que su participación sexual era necesaria para el “equilibrio espiritual” y para satisfacer a quien se autodefinía como “Kiei” o líder de la supuesta secta.

En tanto, otra de las víctimas sostuvo que luego de un primer contacto en un encuentro de politólogos realizado en el Senado bonaerense, Rodríguez le ofreció una pasantía. Ese acercamiento derivó en una reunión en la que, de acuerdo con su testimonio, fue sometida a abusos sexuales bajo presión, sin que su negativa fuera respetada. Con el tiempo, Rodríguez y Silva Muñoz la integraron a una relación sexual forzada de tríada.

Las víctimas detallaron que con el correr de los años, el control y la presión abarcaron actos de acoso, amenazas contra sus familias y amenazas sobre consecuencias negativas si decidían romper el vínculo.

Una de las víctimas entregó a la justicia más de 200 correos electrónicos que los imputados le enviaron durante varios años, con contenido espiritual y sexual.

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