“NO ES LO MISMO UN BORRACHO QUE UNA PERSONA QUE SE TOMA UNA COPA DE VINO DURANTE UNA COMIDA”

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Lo dijo el presidente de la Asociación de Bodegas de Salta, Alejandro Martorell, durante el ciclo PASARON COSAS. El empresario cuestionó la vigencia de la ley de Tolerancia Cero de alcohol al volante y planteó la necesidad de revisar la normativa, al considerar que no distingue entre situaciones de consumo responsable y conductas de riesgo.

No hay dudas de que el sector turístico está pasando un momento muy difícil con la caída del consumo en sectores como el gastronómico, turístico y vitivinícola, especialmente en regiones productivas como los Valles Calchaquíes.

Alejandro Martorell estuvo invitado en el ciclo televisivo PASARON COSAS y allí apuntó directo a la ley de tolerancia cero, aduciendo que no todos los consumidores son peligrosos ebrios al volante y que eso afecta directo al sector que él preside.

El dirigente sostuvo que la ley lleva más de una década en vigencia y que sería oportuno analizar sus resultados con datos y estadísticas, además de incorporar criterios médicos. “No se puede asimilar a alguien que tomó una copa con una persona alcoholizada. Son situaciones completamente distintas”, señaló.

Martorell aclaró que su postura no implica promover la conducción bajo los efectos del alcohol, sino establecer una diferenciación razonable. “No es una apología de la borrachera. Estamos hablando de consumo moderado y responsable”, explicó.

En ese sentido, advirtió que la normativa impacta directamente en el turismo: “Un visitante que viene a Salta, visita una bodega, prueba dos copas de vino y pierde el vehículo o el carnet, ¿qué imagen se lleva? Es una trampa que desalienta el turismo”, expresó.

El titular de Bodegas de Salta también comparó la situación con otras provincias vitivinícolas, donde el límite permitido es de 0,5 gramos de alcohol en sangre. “El turista elige dónde ir. Si en una provincia puede disfrutar una comida con una copa y en otra no, eso influye”, remarcó.

Finalmente, Martorell pidió abrir un debate serio y técnico sobre la ley, que contemple seguridad vial, producción, turismo y gastronomía. “La seguridad es prioritaria, pero también lo es cuidar actividades que generan trabajo y forman parte de nuestra identidad cultural”, concluyó.