FIN DEL MISTERIO: CONFIRMAN QUIÉN ES EL AUTOR DEL CUADRO ROBADO POR LOS NAZIS QUE APARECIÓ EN MAR DEL PLATA

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El peritaje reveló que se trataría de un cuadro del pintor italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti. La obra sería una de las piezas sustraídas al comerciante de arte neerlandés Jacques Goudstikker. Su valor rondaría los 250.000 euros. Foto: Belén Cano / Unidad Fiscal Mar del Plata

La Unidad Fiscal Mar del Plata, a cargo del fiscal general con funciones de coordinación de distrito, Daniel Eduardo Adler, recibió los resultados de los peritajes practicados sobre el cuadro “Retrato de una dama”, que fue denunciado como sustraído por el régimen nazi durante la ocupación de los Países Bajos, al comerciante de arte neerlandés Jacques Goudstikker.

El análisis de los especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes, Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo, reveló que el cuadro podría atribuirse al pintor italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como “Il Pitocchetto”, y no al retratista Giuseppe Ghislandi, como inicialmente se creyó. Además, señalaron que la obra podría valer 250.000 euros.

El caso

La investigación desarrollada por el fiscal federal Carlos Martínez, a cargo del Área de Atención Inicial de la Unidad Fiscal, con la colaboración de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC), comenzó el 25 de agosto de 2025, a partir de las denuncias presentadas por INTERPOL Argentina y la Dirección General de Aduanas (DNA), que depende de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Las presentaciones indicaban que la obra, denunciada como sustraída por funcionarios del régimen nazi a Goudstikker durante la ocupación de Ámsterdam, se encontraría en una vivienda de la ciudad de Mar del Plata.

A partir de esta información, se realizaron distintos allanamientos para ubicar el cuadro, uno de ellos en el domicilio de la hija de un exfuncionario nazi y su pareja.

El 3 de septiembre, el abogado que representaba a los sospechosos, entregó el cuadro en la sede de la Unidad Fiscal. Así, se resguardó la pintura que luego fue puesta a disposición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación por el juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, hasta tanto se pueda determinar a quién corresponde su entrega definitiva.

En la audiencia de formalización, celebrada al día siguiente, el fiscal Martínez, les atribuyó a la mujer y a su pareja el delito de encubrimiento agravado, previsto en el artículo 277 inciso 1 apartado b) e inciso 3 apartado a) del Código Penal. Además, remarcó que “el delito de encubrimiento imputado debe ser entendido como conexo a delitos de lesa humanidad”.

Los resultados del peritaje

Navarro y Lo Russo realizaron un análisis exhaustivo y elaboraron una descripción general del cuadro, en la que hicieron alusión a su estilo de tradición del período barroco tardío o rococó temprano. También destacaron que su estado de conservación es estable, aun cuando evidencia roturas e intervenciones en tres ocasiones diferentes.

Asimismo, determinaron que se trata de una obra del naturalismo lombardo del siglo XVIII atribuible a Giacomo Ceruti y no a Giuseppe Ghislandi, como se creyó en un principio. Para ello se basaron en el cuidado descriptivo de los vestidos, que remite a obras como el Retrato de la marquesa Laura Vitali Aliprandi, en el que la indumentaria adquiere un valor narrativo y social fundamental. Este enfoque revela una concepción de la pintura centrada en la observación directa y en la dignificación de modelos no idealizados, rasgo distintivo de la producción de Ceruti.

Si bien los registros documentales de la obra en el inventario de la colección de Goudstikker plasmaban la autoría de Giuseppe Ghislandi, el peritaje determinó que, a lo largo del tiempo, el cuadro fue considerado alternativamente como producción de Ghislandi y de Ceruti: “en 1927 fue atribuida por Roberto Longhi a Ceruti, sin embargo, en 1934 fue expuesta en el Stedlijk Museum de Amsterdam como obra de Ghislandi. Con la misma atribución fue exhibida en 1936 en el castillo de Nyenrode de Amsterdam. Finalmente, en 1982, Mina Gregori la incorporó al corpus de Ceruti en su catálogo sobre el autor”.

El análisis técnico, a su vez, verificó la autenticidad de la obra y la incluyó en la colección sustraída a Goudstikker. La identificación se logró gracias al análisis de diversa documentación y registros históricos, incluyendo el archivo fotográfico del Instituto Neerlandés de Historia del Arte (RKD). Una de sus fotografías, pese a figurar bajo la autoría de Ghislandi y estar en blanco y negro, coincidía con la obra retenida en nuestro país.

Por otra parte, los especialistas señalaron que la obra, dada su calidad pictórica, tendría un valor de marcado de 250.000 euros, aproximadamente.

Ahora, con el resultado del peritaje realizado por Navarro y Lo Russo, la investigación continúa su curso en el Área de Investigación y Litigio de Casos Sencillos de la Unidad Fiscal de Mar del Plata, que extendió el plazo de la pesquisa hasta marzo próximo.