UN CIUDADANO MÁS

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El responsable de la calamitosa investigación del crimen de las turistas francesas en 2011 se desempeña actualmente como juez de la Sala 1 del tribunal de juicio. Martín Fernando Pérez tendrá que responderle a la sociedad salteña y sobre todo a los padres de Cassandre Bouvier y Houria Moumni, porque cometió errores tan groseros que llevaron –entre otras cosas– a la condena de un inocente y a irregularidades imperdonables.

Se lo pudo ver en la cola del rapipago del Changomas en zona norte, cerca de Ciudad judicial, donde tiene su despacho. Justamente a la estrada de tribunales, por la derecha está la Sala 1, donde Pérez desempeña sus tareas día a día. El martes 11 de marzo decidió salir a hacer trámites… como un ciudadano más.

Pocos imaginan que ese hombre de cabellera blanca, elegante traje negro y figura siempre esbelta, sabe quiénes son los asesinos de Cassandre Bouvier y Houria Moumni. Para la mayoría solo es un ciudadano más que va a hacer sus trámites pero para Jean-Michel Bouvier, es un “lâche”, por cierto un adjetivo que si ya es bastante duro para una persona cualquiera, lo es mucho más para un juez cuando se trata de valorar su trabajo. Como bien reflexiona una nota del portal IRUYA.

Pesada es la mochila que carga Martín Pérez considerando que ha incurrido en innumerables desatinos durante aquel aciago invierno de 2011, cuando entró a la celda de Daniel Vilte y le dijo que jamás podría probar su inocencia. De seguro se le habrá atragantado la comida cuando se enteró que Marcelo Arancibia lo representaría en el juicio. Aunque lo mandó a encarcelar durante dos años para quebrarlo.

Misma suerte sufrió con Santos Clemente Vera, aunque los alcances de aquella calamidad a Pérez le duró un poco más, ya que tuvo un coadyuvante en la infamia, y no es otro que Luciano Martini, el juez de Garantías que envió al cadalso al jardinero de San Lorenzo; y al cual está por caerle una tormenta de caca ya que tiene en puerta un jury de enjuiciamiento.

“El creador de la trama es el Dr. Martín Pérez quien fue ascendido por los servicios prestados”

Otra que fue muy crítica con el juez fue Sonia Escudero en Cara a Cara, cuando se le preguntó por lo sucedido durante la etapa de investigación, la que cuestionó duramente ya que aquel proceso judicial en una segunda instancia en 2016 terminó condenando a prisión perpetua a Santos Clemente Vera.

Además explicó que a favor de Vera declararon en el juicio oral el Intendente de San Lorenzo, su empleador quien lo reconoció como un hombre de confianza absoluta, dos curas párrocos del municipio entre muchas otras personas, sin embargo, en la segunda instancia, solo se consideró un informe psicológico de peritos que indicaron que Vera “tiene capacidad criminal”. “Los peritos se habían reunido antes con el Juez, ese fue un informe orientado por el Juez Martín Pérez”.

Allí no acaban las responsabilidades de este juez que camina como cualquier ciudadano de a pie sin que nadie le pregunte por que los feroces elementos de la Brigada de investigaciones sometieron a interminables noches de torturas y vejaciones a los tres imputados por entonces, violando todos los derechos civiles de esos detenidos.

Allí esta Pérez pagando el servicio de telefonía móvil o algún que otro tramite sin que nadie le pregunte porque su línea de investigación no comulgaba con la del comisario Néstor Piccolo, quien no pudo encontrar una sola capsula de bala ni si quiera con un detector de metales prestado por Gendarmería, en el mismo lugar donde aparecieron las turistas francesas; cosa que sí logró el obediente policía Walter Mamani, un plantador de pruebas serial, actualmente condenado a 3 años y 6 meses de prisión efectiva por privación ilegal de la libertad y falsedad ideológica, en otras de sus innumerables causas.

¿Podrá el juez Pérez responder por las acciones de Mamani allá por 2011? Tal vez por respeto a la memoria de Piccolo, quien apareció suicidado unos meses después de esos desafortunados acontecimientos que dirigieron la investigación a que los tres asesinos eran finalmente los “tres feroces negros de San Lorenzo” y no “tres o más ricachones con poder” que viven en las inmediaciones del barrio Buena Vista.

Tal vez y siendo más condescendiente con el juez Pérez y concederle una investigación que por obra y gracia de las “enormes presiones políticas” se equivocó y cometió groseros errores que lo llevaron a encarcelar a dos inocentes y a condenar a uno de ellos.

Sea como fuere las acciones de Pérez fueron el catalizador de que ahora la Corte Suprema de Justicia de la Nación le está exigiendo un nuevo juicio al Poder judicial de Salta, en el cual los “nuevos” investigadores tendrán que soportar el peso en la nuca de los colegas franceses y las expectativas de que de una vez y para siempre se le dé fin a este caso, que sin dudas es el peor de la historia judicial salteña.