“Los crímenes de la academia” (The Pale Blue Eye) se posiciona como la más elegida de las películas disponibles en el catálogo. Dirigida por Scott Cooper y protagonizada por Christian Bale, este intento retorcido de policial detectivesco en pleno siglo XVIII, apuesta por la aparición en su juventud de una figura famosa como Edgar Allan Poe con toques de biografía de errática veracidad. Imagen: Netflix

Uno de los últimos que trajo escritores de hace siglos con gracia y los puso en la pantalla fue  el genial Woody Allen con su “Medianoche en Paris”. Allí se puede ver a un Ernest Hemingway en estado de gracia etílica y hasta un F. Scott Fitzgerald.

Resulta que en “Los crímenes de la academia” el detective interpretado por Bale será enviado a investigar un asesinato en la academia yanqui West Point, pero que mejor que recurrir a la sinopsis del film que invita a leerse desde la misma plataforma:

“West Point, 1830. Un detective cansado del mundo es contratado para investigar discretamente el horripilante asesinato de un cadete. Pero el código de silencio de estos estudiantes obstaculiza su investigación, por lo que recluta a uno de los muchachos para ayudarlo a resolver el caso, un joven que el mundo conocerá como Edgar Allan Poe”. Obviamente que la película no está basada en un libro de Poe, ya que se trata de una adaptación de la novela The Pale Blue Eye de Louis Bayard publicada en 2003.

Evidentemente los productores de esta pseudo biopic apuntaron primero a la popularidad del ex Batman y lo pusieron a investigar en esos lúgubres ambientes de 1830, donde apareció un cadete colgando de una cuerda como un acto de dudosa cuantía judicial, lo que les hace preguntarse a los militares que allí entrenan si seguirán apareciendo más muertos.

Allí aparece la segunda apuesta del film, con una aparición fulgurante del mismísimo Edgar Allan Poe de muy joven tratando de permanecer en la escuela y de convertirse en un soldado. Esto es lo único que está cerca de la realidad ya que existen datos biográficos de Poe que afirman que a partir de la imposibilidad de mantenerse a sí mismo, habiendo perdido también el apoyo de su padre, tuvo que dejar sus estudios universitarios para unirse al ejército a modo de supervivencia cuando apenas tenía 18 años.

Esta experiencia de vida precede a su carrera de escritor y fue lo que se tomó en la novela como base para luego ficcionalizar los eventos. De hecho, quien luego sería reconocido como uno de los grandes escritores de la historia tuvo que mentir sobre su edad y decir que tenía 22 años en pos de ser aceptado en el ejército, según el portal INDIE HOY.

De todos modos la película cumple holgadamente con los estándares de los abonados a la plataforma de Netflix, aunque para ser justos se debe tener en cuenta la vuelta de tuerca de la segunda mitad del film y resulta que no es del todo feliz ya que parece una sección “yapada” a último momento en el guion (aunque esté o no incluido en la novela original).

Igualmente y para ser justos hay que darle todo el mérito a Christian Bale, quien se ha convertido en un verdadero “salvador” de estas apuestas modernas pero remanidas.

Publicidad