Los ocho acusados, Luciano Pertossi, Ciro Pertossi, Lucas Pertossi, Ayrton Viollaz, Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Matías Benicelli y Blas Cinalli, todos imputados por “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”, están siendo juzgados ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1 de Dolores. Solo quedan los alegatos, las réplicas y la sentencia.

A esta altura del debate la pregunta que queda flotando es ¿se logró acreditar el plan criminal contra Fernando Báez Sosa o quedará como una “paliza donde se les fue la mano”? solo el tribunal puede dilucidar ese dilema.

Sin ser exactamente un experto en el tema judicial lo primero que se observa es la situación del más complicado de todos, que es Máximo Thomsen. Fue señalado por Ramón Rueda, Policía bonaerense, quien analizó las cámaras del interior del boliche. “El video muestra a un patovica forcejeando del cuello con un masculino que con el dedo señala a un muchacho y hace una seña con el dedo índice por debajo del cuello y el mentón”, declaró.

Durante su declaración que fue un festín de contradicciones, más su rabieta personal con el particular damnificado, Fernando Burlando, a quien no quiso responderle ni una sola pregunta. Dijo frente al tribunal con respecto al momento en que ya se encontraba afuera de Le Brique: “Mire al costado y vi un grupo grande de chicos como que se iban a enfrentar. Miré de costado. Cuando llego a la ronda de chicos siento un golpe en la cara”, declaró.

Ante esto el fiscal Dávila le preguntó: “¿En los videos se ve reflejado alguien que le haya pegado a usted?”. Thomsen contestó: “No lo advertí”, al tiempo que dijo haber visto que le estaban por pegar a un amigo suyo y que por eso “entró” a la pelea a lo que el fiscal le preguntó: “¿Le pegó patadas a esa persona que está en el suelo?”. Todo esto mientras se exhibía el video en la sala de audiencias; “No sé. No recuerdo. Me acuerdo que entré –en la ronda– pegando. Entré en shock por todo lo que había pasado”.

No es la única contradicción de Thomsen, también mintió acerca de su zapatilla, la cual quedó estampada en la cara de la víctima. La testigo María Emilia Salamendi realizó el peritaje sobre los pies de los imputados. Allí tomó las medidas de los pies a Pablo Ventura, el remero falsamente acusado, y, como dato de color, contó que los pies de Ventura de tan grande que eran no entraron en una hoja tamaño A4. En su breve testimonio, declaró que Thomsen calzaba entre 40 y 41, según consigna un informe de LA NACION.

Por su parte Diego Duarte, Médico forense que realizó la autopsia –el que lloró delante de las cámaras el día que salió de declarar– dijo que “La víctima presentaba la mayoría de los golpes en la cara y en el cráneo. Son zonas vitales. Tenía una importante hemorragia dentro del cráneo. Encontramos abundantes hematomas en muchas regiones del cerebro. Los golpes hicieron el impacto suficiente para dañar el cerebro contra la pared ósea”, dijo y sostuvo que fueron “golpes multidireccionales”.

Además, con respecto a la huella de la zapatilla en la cara de la víctima, dijo: “Es por un traumatismo de alta energía contra un cuerpo que ofrece resistencia. Está en el piso y al aplicar compresión queda marcada”. Y agregó que “la misma marca continúa en el cuello”.

¿Condenas ejemplares o un fallo ligth?

La expectativa es que los jueces María Claudia Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lazzari den a conocer el veredicto el próximo 31 de enero, aunque todavía no fue confirmado de manera oficial.

Es obvio que un país como Argentina donde las leyes no contemplan penas de más de 35 años, es de esperar que en un crimen donde participaron ocho personas –eran diez en realidad y dos zafaron porque nadie los reconoció– en un violento incidente en plena vía publica donde se ve a varios pegando patadas a la víctima que ya está inerte en el piso, va a ser difícil dilucidar cuál fue el que le dio el golpe mortal.

Pero sin dudas el eje del debate es constatar si se acreditó o no la figura del plan criminal, de saber si los ocho imputados actuaron con premeditación para cometer el homicidio; lo que lleva a la controversia del delito culposo o doloso.

Según los expertos en Derecho penal se considera que un delito resulta doloso cuando el autor ha obrado con plena conciencia, aceptando que el acto realizado es contrario a la ley. Delito culposo: se considera que un delito resulta culposo cuando el autor cometió el hecho por negligencia, imprudencia o impericia.

¿Entonces estos violentos pudieron representarse el daño que podrían causar y por ende el resultado muerte? Quedará como materia de deliberación por parte de los tres miembros del tribunal. De probarse que el crimen fue previamente planificado tras salir del boliche a las 4:44 y hasta que la policía se retiró del lugar por otro incidente; ellos tuvieron el tiempo suficiente para estructurar un ataque con reparto de roles hasta las 5:07, hora de muerte de Fernando; de ser así podrían ser condenados a penas más duras.

En cuanto otra prueba comprometedora, el perito especialista en ADN, César Guido, describió que había manchas de sangre de la víctima en cuatro prendas de vestir y en tres zapatillas de los imputados. Aunque no necesariamente significa que los cuatro son los autores del golpe final.

Lamentablemente este es un caso donde estarán en juego las consideraciones subjetivas del tribunal y como lo vea cada uno, pero que de seguro y por la liviandad de las leyes argentinas, perpetua para todos no va a haber.

Tal vez Máximo Thomsen sea el que más años reciba de condena pero ni siquiera se acercará la máxima. En cuanto a Ciro Pertossi es quien patea a Fernando después de la patada mortal de Thomsen y se ve muy claramente como el cuerpo de Fernando se sacude ante el golpe, cosa que el fiscal le recordó en el interrogatorio. Aun así Ciro Pertossi aseguró: “Este chico soy yo. Esa patada no la doy. Cuando me doy cuenta de que el chico está en el piso, me freno antes”.

Estos dos –Thomsen y Ciro Pertossi– son los más comprometidos en las imágenes de los videos aunque la prueba también recae sobre los demás, pero en otra medida, como los ADN y los audios auto incriminándose.

Pero lamentablemente para un tribunal argentino esto no es suficiente para darle la máxima pena a esta manada de asesinos que mataron impunemente y que muy probablemente la mitad de ellos se vayan con una pena menor.

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