Con un estelar reparto de estrellas de la talla de Daniel Craig, Edward Norton, Janelle Monáe, Kate Hudson y Dave Bautista, entre otros, es una secuela de “Puñales por la espalda”, ambas dirigidas por Rian Johnson, director de la impresentable e innecesaria “Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi”, que recaudó en taquilla la friolera de 1300 millones de dólares. Imagen: Netflix

En 2019 el director Rian Johnson filmó “Puñales por la espalda” y en 2022 decidió crear una secuela titulada “Glass Onion”. Cuando se presentó en Netflix hace unos días se posicionó entre las más vistas del catálogo.

Dicho esto y yendo directo al planteo argumental de Glass Onion, podría decirse que de arranque hay que soportar los permanentes clichés en el contexto de la pandemia y sobre todo como les afectó a la gente famosa, millonaria y excéntrica.

Habrá que soportar los gritos de Kathe Hudson, quien se quedó con ese papel a último momento por sobre la ascendente Kaley Cuoco. Otra que habrá que fumarse es Kathryn Hahn haciendo de una gobernadora intentando ser una rara mescla del feminismo hollywoodense a medio camino con política pragmática.

Lo de Edward Norton es sin disimulo una caricatura de Elon Musk y sus excentricidades más rancias. Aparece por suerte un correcto Daniel Craig como el “mejor detective del mundo” quien sin dudas es el que conduce la trama hacia un tono novelesco al mejor estilo Agatha Christie, donde al menos de revote parece un intento “chic” de “El Expreso de oriente”, donde de pronto todos parecen ser culpables en un lúdico esquema desde el guion.

Quizás el más fresco dentro de ese grupete de estrafalarias criaturas rozadas por la fama, sea Dave Bautista, quien interpreta a Duke Cody, un “youtuber” que representa todo lo que la “Era del vacío” puede ofrecer: músculos y estupidez.

Aunque parezca extraño y con todo ese contexto el director sorprende con una vuelta de tuerca sobre el personaje de Janelle Monáe quien introduce la idea de las dos hermanas gemelas, lo cual es más viejo que el mismo Cine, pero aquí es muy efectivo porque instala al espectador en el centro de la pregunta de ¿quién está detrás de todo el misterio? que no es otra cosa que un perverso juego que el “Elon Musk” de Norton les propuso al inicio a sus invitados.

La película logra su objetivo largamente, que no es otro que mantener la atención puesta sobre los acontecimientos que se van configurando a fuerza de flashback muy oportunos, actuaciones sólidas y sobre todo lograr la comedia junto al burlesco tan acertado en este tipo de personajes basados en la propia ironía de sus esencias.

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