El tribunal de la Sala VII condenó con la máxima pena a Jorge Olmedo mientras dos mujeres y otro imputado recibieron tres años y seis meses de prision. El resto fueron todos absueltos. Un caso lleno de dudas que no dejó nada en claro, ni desde el planteo de la fiscalía ni menos aún en las condenas. Del móvil del crimen poco y nada se aclaró durante el debate.

El cuerpo de Paola Ávila fue encontrado el 17 de enero de 2020 en un terreno baldío ubicado en el barrio Puerto Argentino. Tras una investigación que más se pareció a una caza de brujas, según lo describieron los vecinos, llegaron a juicio nueve personas de las cuales cinco no tuvieron nada que ver pero que debieron esperar en prisión hasta llegado el debate oral y público.

Llevar a nueve personas con serios problemas de adicciones a un juicio ya era una tarea compleja para el tribunal que finalmente condenó por ensañamiento, alevosía y mediar violencia de género (femicidio) a Jorge Olmedo, quien deberá purgar 35 años de prisión por una muerte llena de dudas.

Obviamente que desde la familia de la víctima no tuvieron buena recepción en lo que hace a las condenas de los supuestos cómplices. Mientras se leían las penas la familia manifestaba su descontento con respecto a lo resuelto en referencia a las participaciones secundarias.

Además del ahora condenado, dos mujeres y un hombre recibieron penas de tres años y seis meses de prisión efectiva por el delito de encubrimiento agravado, mientras que los otros cinco resultaron absueltos.

Agustín Solá Garrido y su defendido quien resultó absuelto, Javier Alejandro Alfaro

El tribunal compuesto por Federico Diez (presidente), Paola Marocco y Francisco Mascarello (vocales), condenó a Gladys «Mili» del Milagro Pastrana, Romina «Rumi» Gimena Bracamonte y Claudio «Cuqui» Mario Herrera a cumplir tres años y seis meses de prisión efectiva por el delito de encubrimiento agravado.

En tanto, Javier «Javi» Alejandro Alfaro, Leonel «Leo» Edgar Raúl Suárez y Cristian «Lupín» Rubén Salas fueron absueltos por el beneficio de la duda, mientras que Pablo Guillermo Campos, alias «Pelado'», y Ezequiel Alejandro Guzmán, alias «Keco», absueltos de forma lisa y llana por haber desistido la fiscalía de la acusación penal al momento de los alegatos. Los primeros cuatro llegaron al juicio oral en calidad de detenidos, recuperaron su libertad una vez finalizada la audiencia.

¿Quiénes son los que acusaron?

Parece un dato menor pero que es justo saber quiénes son los funcionarios que tienen el poder de mandar a la cárcel a cinco personas inocentes a esperar en Villa las Rosas por un juicio plagado de inconsistencias y situaciones nada claras.

Primero actuó la fiscal Lujan Sodero Calvet desde aquel 17 de enero de 2020. Evidentemente la fiscal mandó a detener a cuanto lugareño pasaba por allí. Obvio que estos adictos no cuentan con el patrocinio de abogados que pongan la situación sobre rieles y por ejemplo uno de los imputados por el solo hecho de acercarse a preguntar “¿qué le pasó a la gorda Ávila?” debió esperar en prisión por el juicio. Esto informado por una fuente que estuvo en la investigación desde el primer día.

Marcelo Arancibia y Marcelo Arancibia (h) defendieron a Ezequiel Alejandro Guzmán, quien resultó absuelto

Luego vendría Mónica Poma quien siguió deteniendo gente a troche y moche, entre los cuales están los cinco que resultaron absueltos, donde toda la acusación se basó en pericias odorólogicas sobre una piedra en la que se sentó cuanto adicto fue a drogarse aquella noche y una zapatilla que decían, andaban ofreciendo.

Solo con eso Poma diseñó una acusación con cinco personas inocentes solo culpables del pecado más grave que la elitista justicia salteña considera: permanecer afuera de la interacción social y obviamente ser pobre. Condiciones para que fiscales como Sodero Calvert o Poma construyan sus carreras en base a acusaciones livianas urgidas entre gallos y medianoche.

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