Sergio Leavy pidió licencia para viajar a Doha y el oficialismo perdió el número para sesionar sin consenso. Arde la disputa por el Consejo de la Magistratura pero el Oso tenía que cumplir sus aspiraciones de ir al mundial a alentar a su selección.

Todo indica que la cámara que preside Cristina Kirchner difícilmente pueda volver a sesionar hasta mediados de diciembre ya que uno de los senadores oficialistas pidió licencia de casi un mes y, por lo tanto, solo se podrán discutir aquellos temas que tengan consenso con la oposición. La noticia la dio a conocer LA NACION en tono editorial a pura ironía.

En dicho informe, indica que el ausente será el oficialista Sergio Leavy (Salta), a quien el Frente de Todos le aprobó en la última sesión una licencia sin goce de sueldo hasta el próximo 16 de diciembre. Si bien no lo confirmó de manera pública, en el Senado es un secreto a gritos que el empresario maderero se va a ver el Mundial de Fútbol y, para evitar mayores críticas, decidió pedir permiso para quedar eximido de sus obligaciones como legislador nacional.

El escenario que anticipa un fuerte parate en la actividad de la Cámara alta, al menos para discutir temas en el recinto, se completa con la mala relación que existe entre el Frente de Todos y la oposición, en particular con Juntos por el Cambio. Esto obliga al oficialismo a tener que reunir el quorum para habilitar las sesiones con su propia tropa y el aporte de senadores de fuerzas provinciales aliadas.

Los pocos canales de diálogo que existían entre los dos principales bloques del Senado saltaron por los aires la semana pasada, cuando Cristina Kirchner ordenó a sus senadores volver a designar a Martín Doñate (Río Negro) como representante ante el Consejo de la Magistratura, en abierto desafío al fallo de la Corte que el pasado 8 de noviembre había invalidado una maniobra similar pergeñada en abril por la vicepresidenta para quedarse con tres de los cuatro representantes ante el órgano encargado de seleccionar a los jueces.

Un Oso en Qatar

Ahora, con Leavy ausente y disfrutando del espectáculo del fútbol en tierra qataríes y Mayans imposibilitado de retomar sus actividades, el Frente de Todos no llegaría a reunir el número para habilitar el debate en el recinto ni con el aporte de sus aliados, ya que le faltaría uno para que el tablero marque el número mágico de 37 presentes.

Solo podrá hacerlo si impulsa una agenda no conflictiva, es decir que cuente con el consenso de los bloques de oposición. Como mínimo, deberán convencer a la peronista disidente Alejandra Vigo, esposa del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y que la semana pasada se plegó a la decisión de Juntos por el Cambio de dejar el recinto semivacío acusando a la vicepresidenta de haber “enrarecido” el clima político de la Cámara alta impulsando una agenda que no era la que se había acordado.

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