Ante la declaración de un compañero del colegio del menor señalado como autor material del hecho y ya sobreseído por inimputabilidad, ese testigo relató que unos días antes del homicidio de Sandra Palomo, L. N. C. V. le dijo que quería robar una camioneta para salir de fiesta y que, para lograr su objetivo, iba a usar un cuchillo. El defensor niega de plano que haya hecho esa confesión ante nadie. Los alegatos se desarrollarán en dos etapas, el martes 28 y el miércoles 29 de junio. El tribunal tiene previsto dar a conocer el veredicto el mismo miércoles.

En dialogo con MUY CRITICO el defensor del menor, el Dr. Luciano Romano, afirma que su representado jamás admitió ante nadie que hubiera cometido el crimen y de hecho señala a otro de los imputados como quien lo coercionó para hacerlo. Cabe recordar que luego de haber sido imputado por el delito de homicidio calificado por alevosía, ensañamiento criminis causa y por mediar cuestión de género, el menor L. N. C. V. fue sobreseído.

Durante la reconstrucción, L. N. C. V. se mantuvo en sus dichos y señala desde un principio a otro de los imputados como quien habría realizado un hecho de coerción sobre su persona y le habría obligado a cometer el homicidio.

Otra aclaración valida a la hora de informar acerca de esta novedad es que la presidenta del tribunal, la experimentada jueza Norma Beatriz Vera tomó todos los recaudos para no entorpecer el proceso donde se desarrolla el debate oral y público, no permitiendo que la prensa y la familia de la víctima tengan acceso a la reconstrucción por motivos que seguro estarán bien fundamentados.

El testimonio del compañero del colegio

En la última audiencia de debate declaró un compañero del menor, identificado como G. B., quien dice haberlo conocido en agosto de 2019. El joven fue citado para ampliar su declaración en la sala.

Según consigna PRENSA DEL PODER JUDICIAL, G. B. contó que unos días antes del homicidio de Sandra Palomo, L. N. C. V. le dijo que quería robar una camioneta para salir de fiesta y que, para lograr su objetivo, iba a usar un cuchillo. Se lo comentó en el colegio, durante un recreo. Dijo que había otros compañeros presentes en ese momento.

G. B. sostuvo que él le respondió que no le hacía falta hacer eso pues consideraba que la posición económica de L. N. V. C. era buena y, además, su mamá siempre le daba lo que él quería.

El testigo relató que el sábado del hecho, por la noche, asistió a una “fiesta flúo” en casa de un amigo. Esa misma tarde, L. N. V. C. le mandó un mensaje por Instagram comunicándole que ya había robado la camioneta en el estacionamiento de un supermercado. Y añadió: “Está todo mal, maté a una señora”.

G. B. dijo que le preguntó, incrédulo, si hablaba en serio y L. N. V. C. le respondió que sí. También le contó que se había escapado de la policía vial y que, a la víctima, “la habían tirado al río Arenales”. Aunque se expresó en plural, el testigo no le preguntó a quiénes hacía referencia.

Esa noche, como a las 2 de la madrugada, L. N. V. C. volvió a escribirle por Instagram preguntándole dónde estaba y ofreciéndose a pasar a buscarlo. Él no le respondió.

Aseguró que L. N. C. V. eliminó luego los mensajes que le había enviado en ese chat y solo quedaron visibles sus propias respuestas.

El testigo también contó que la tarde del sábado, como a las 17, le escribió por Whatsapp la madre de L. N. C. V. preguntándole si su hijo estaba con él. Él le contestó que no y ella le comentó que unos chicos habían ido a buscarlo a su casa con intenciones de agredirlo.

Más tarde, la mujer volvió a escribirle para contarle que L. N. C. V. ya había llegado a su domicilio. Le comentó que tenía la ropa ensangrentada porque se había peleado con unos chicos de la zona sur.

G. B. sostuvo que era usual que la madre de L. N. C. V. le escribiera para saber dónde estaba su hijo. Dijo que ella volvió a comunicarse con él a las 6.30 para contarle que la policía se había llevado detenido a L. N. C. V. argumentando que “era cómplice del robo de una camioneta y del asesinato de una mujer”. Le dijo que su hijo, supuestamente, habría actuado junto a otros dos chicos y le dio sus nombres.

El testigo también hizo referencia a dos ocasiones en las que concurrió a la casa de L. N. C. V. y el menor le mostró dos cuchillos. Le comentó que los iba a usar para robar una camioneta. En otra oportunidad le mostró dos martillos que tenía ocultos en su habitación. En circuito cerrado de televisión, G. B. mencionó que su amigo le había dicho que también los usaría para cometer el robo.

G. B. manifestó que, para él, L. N. C. V. planeó robarle la camioneta a Sandra Palomo. “Eran vecinos y todos los días pasaba por la cuadra de la señora para ir a su casa. Eso no me lo contó pero es algo que yo pienso. A veces salíamos a caminar, pasábamos por la casa de la señora. Él me decía `este auto o esta moto´ me gustan”.

El testigo también contó que L. N. C. V. le confesó que una vez había salido a robar con sus amigos y le preguntó si él no se animaría a hacerlo. Le respondió que no.

La palabra del defensor

Si bien el menor identificado como L. N. C. V. fue sobreseído por inimputabilidad luego de haber sido imputado por el delito de homicidio calificado por alevosía, ensañamiento criminis causa y por mediar cuestión de género, el nuevo testigo –G. B.– dijo que el menor le anticipó que robaría una camioneta y que usaría un cuchillo.

En dialogo con MUY CRITICO y ante el probable escenario de que el menor fuera el “autor confeso” del crimen, el defensor negó de plano que alguna vez haya admitido la autoría. “El menor reiteró durante la reconstrucción cientos de veces que, el que habría cometido el homicidio de Sandra Palomo sería el otro imputado que también era menor –17 años– refiriéndose a Carrizo”, indicó Romano.

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