El documental de Joe Berlinger está disponible en la popular plataforma desde el 20 de abril y es el resultado de 60 horas de grabaciones del sádico asesino serial durante sus años de enclaustre en prisión mientras esperaba su ejecución con inyección letal. El hecho de escucharlo requiere de un esfuerzo emocional enorme; resultando aun peor que el de Jimmy Savile, por el cual muchos usuarios solicitaron que se retirase del catálogo la serie del DJ pedófilo de Gran Bretaña

Las quejas por la serie documental de Jimmy Savile por parte de muchos usuarios que utilizaron sus redes sociales para solicitar que fuera retirado del catálogo por su contenido inquietante y morboso al extremo, es casi una nimiedad si se lo compara con los atroces testimonios de John Wayne Gacy.

“Compartía mesa y mantel con la élite. Se alimentaba de los más vulnerables. Bajo la máscara sonriente de John Wayne Gacy se ocultaba la horrenda maldad de un sádico asesino en serie”. Así lo presenta la sinopsis de Netflix pero es mucho más que esas simples líneas, resulta que “Conversations with a Killer: The John Wayne Gacy Tapes” –tal el verdadero título del documental– revuelve las tripas al más avezado en estas cuestiones y no se trata de sortear el morbo, se trata de un ser que despierta los más profundos sentimientos en cuanto sadismo extremo y un grado de maldad como pocas veces se observó en la historia criminal y forense.

Lo más inquietante del documental es el hecho de no saber jamás a cuantas personas mató esta verdadera bestia ya que si bien retiraron 33 cuerpos de debajo de su casa, una vez que se le terminó el espacio en esa suerte de improvisado cementerio, comenzó a arrojarlos en un rio cercano.

Esto dispara otro interrogante ¿a cuántos jóvenes mas habrá asesinado? cuyos cuerpos jamás aparecieron. De hecho él mismo dice “bésenme el culo, jamás sabrán a cuantos he matado”. Incluso enfatiza en el hecho de haberlos engañado a todos en tono de burla.

En cuanto al valor periodístico el documental es un compendio de toda la lamentable crónica que llevó a que este sádico secuestrara jovencitos de entre 15 y 17 años en su mayoría, los torturara durante días y los matara para luego hacer desaparecer sus restos.

Las imágenes del juicio, los testimonios de los abogados, peritos, familiares de víctimas y demás involucrados aportan información precisa, pero el hecho de escucharlo causa tal repulsión que resulta difícil de digerir.

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