El GP de Emilia Romagna fue todo para el equipo australiano, con sprint incluido para Max Verstappen y un 1-2 inolvidable para la escudería del energizante. Ferrari por el contrario sufrió la temprana salida de Carlos Sainz y el enorme error del monegasco terminaron por cerrar un fin de semana para el espanto. Foto: Red Bull Racing | Twitter Account

La carrera de Emilia Romagna –donde los italianos son locales– dejó demostrado una vez más que un piloto mediocre con un super auto puede ser campeón muchas veces pero va a seguir siendo malo aunque la prensa mundial escriba obsecuentemente a su favor.

Puntualmente fue Charles Leclerc, quien este año cuenta con una infernal maquina fabricada por los italianos y que ya dio cuenta de otros equipos que en años anteriores solo se tenían que conformar con mirarlos desde atrás. El monegasco cometió un error imperdonable cuando se disponía a darle caza a los dos Red Bull.

Un trompo y adiós a todo el trabajo que realizaron mecánicos e ingenieros durante todo el fin de semana, lo que dejó a Max con un “Grand Chelem” en bandeja de plata. Incluso hizo el giro más rápido y se acortó notablemente la distancia que tenía justamente con el piloto de Ferrari, dejándolo al campeón mundial con un 86 a 59, mucho más apetecible que la enorme distancia que había conseguido Leclerc antes del Emilia Romagna.

Donde la cosa se les puso más oscura a los muchachos de Maranello es en el Campeonato de Constructores, donde el ganador al final de ese certamen se lleva cifras millonarias a sus arcas, mucho más que lo que reparte el de pilotos. Allí están con un vibrante 124 a 113 y eso eleva las emociones de un año en que la F1 está mucho más entretenida que en los aciagos años de gloria de Mercedes y Lewis Hamilton.

Otro tonto que perdió fuelle

Hablando del múltiple campeón a quien más de un atrevido catalogó de “mejor de la historia”, apenas pudo terminar en el puesto 13, con una vuelta menos y con dificultades para hacer sobrepasos a un humilde Haas, quien este año tiene la unidad de potencia de Ferrari y ha mejorado notablemente. Pero aun así es una locura ver a Hamilton, “la leyenda”, mortificado detrás de un auto de esa escudería.

Aunque lo realmente alarmante para el británico –quien fue comparado con Fangio, Senna o Schumacher en su momento– es el hecho de que no puede ni siquiera ganarle a su compañero de equipo, su compatriota George Russel, casi un “rookie” quien finalizó cuarto.

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