El execrable sujeto fue encontrado culpable por homicidio calificado por el uso de veneno u otro elemento insidioso en perjuicio de Ramón Ignacio Casas y por la tentativa de homicidio calificado por el uso de veneno u otro elemento insidioso en perjuicio de Benito Soraire en concurso real.

Sometía, explotaba, esclavizaba y envenenaba a sus empleados. Pasará los próximos 35 años tras las rejas del infernal Penal de Villa Las Rosas donde de seguro se preguntará como es que pudo ser tan ladino y perverso de haber agregado Furadan, un potente pesticida, con la inconfesa idea de dejar morir como ratas a Casas y Soraire, solo porque lo habían demandado en la AFIP y en la Dirección del Trabajo.

Con esta clase de lacra convivían los dos peones, quienes llevaban 5 años asinados y viviendo como perros a manos de esta malnacido, quien deberá purgar la pena máxima en la Unidad Penal de Villa Las Rosas.

La acusación

Durante los alegatos, el experimentado fiscal penal Ramiro Ramos Ossorio solicitó al Tribunal de la Sala VII que se le aplique la pena de prisión perpetua para Hartmut Torsten Theobald. La querella acompañó el pedido del representante del Ministerio Público y solicitó una reparación económica integral para los familiares.

Basándose en sabrá Dios que hipótesis, los abogados defensores de este auténtico malparido,  pidieron que el acusado sea absuelto en forma lisa y llana y en forma subsidiaria, absuelto por el beneficio de la duda.

La deliberación

Como era de suponerse y ante la acumulación de pruenas, indicios y elementos contra alemán, los jueces Francisco Mascarello, Paola Marocco y María Livia Carabajal, dieron a conocer el veredicto en el que condenan a Hartmut Torsten Theobald a la pena de prisión perpetua e hicieron lugar a la demanda civil, por lo que deberá pagar a los familiares la suma de nueve millones de pesos en concepto de reparación integral.

En el mismo fallo, se dispuso la extracción de material genético del condenado por parte del Servicio de Biología Molecular del Departamento Técnico del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), previa asignación del Dato Único de Identificación Genética (DUIG), para su incorporación en el Banco de Datos Genéticos.

Publicidad