En la Sala VII del Tribunal de Juicio finalizó hoy la recepción de pruebas testimoniales en el juicio seguido contra Hartmut Torsten Theobald (48), finquero alemán imputado por los delitos de homicidio calificado por el uso de veneno u otro elemento insidioso en perjuicio de Ramón Ignacio Casas (56), y por tentativa de homicidio calificado por el uso de veneno u otro elemento insidioso en perjuicio de Benito Soraire (70). Declararon cinco testigos de concepto propuestos por la defensa técnica del acusado. Finalizada la ronda de testimoniales, el tribunal fijó fecha para la audiencia de alegatos, que será mañana a partir de las 14. Posteriormente se dará a conocer el veredicto.

Ramón Casas y Benito Soraire eran peones de la finca “El Salto, propiedad de Theobald. El imputado está acusado de haberles entregado alimentos con sustancia tóxica (pesticida) a los dos empleados. Los hechos ocurrieron en octubre de 2018.

Los jueces escucharon en primer término el testimonio de un médico veterinario que conoció al imputado por su actividad profesional. Dijo que iba a la finca de Theobald para atender a los animales y lo describió como una “persona normal”. Consultado acerca de si conocía a los empleados que trabajaban en “El Salto” sostuvo que los ubicaba pero aclaró que “los peones rurales siempre rotan de una finca a otra. Trabajan uno o dos meses en cada campo, por temporada”.

A continuación declaró un contratista rural que arrendó durante un tiempo una finca vecina a la del imputado y, luego, también le arrendó tierras a Theobald, para sembrar maíz. Dijo que hicieron el trato de palabra y que el acusado siempre cumplió lo que habían acordado, por lo que siempre lo consideró “una persona excelente y recta”.

Otro de los testigos de concepto propuestos por la defensa fue un contador público que le brinda asesoramiento impositivo a Theobald desde hace aproximadamente veinte años. Refirió que el acusado siempre fue “una persona formal y cumplida en cuanto a los pagos”. Aclaró que nunca tuvo conocimiento acerca del personal que el imputado empleaba en su campo ni sobre la administración de la finca. “Tengo entendido que se trata de un emprendimiento familiar con su madre y sus hermanas. En veinte años, Theobald nunca registró a un empleado”, precisó.

El contador contó que poco después de que su cliente quedara detenido, personal de la AFIP fue a su estudio a solicitarle información acerca de si el imputado tenía empleados registrados, pero él les dijo que no. El testigo refirió que es “uso y costumbre del campo” que los propietarios de algunas fincas les arrienden de palabra parcelas a sus peones, para que las cultiven, y ellos, a cambio, les pagan con trabajo.

Finalmente declaró vía telefónica, desde Palpalá (Jujuy) un cliente de Theobald que le compró hacienda vacuna en cinco o seis oportunidades. Dijo que era él quien viajaba a “El Salto” a hacer el trato y que ambos siempre respetaron lo pactado.

El tribunal está integrado por los jueces Francisco Mascarello (presidente), Paola Marocco y María Livia Carabajal (vocales). Por el Ministerio Público interviene el fiscal Ramiro Ramos Ossorio. La defensa del imputado está en manos de Marcos Molina y Luis César Fernández. En la querella y actoría civil participan José F. Teseyra y Alejandro Tapia.

Prensa Poder Judicial

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