Salta es una provincia que se caracteriza por sus escandalosas brechas sociales. Solo unos kilómetros separan a hambrientos de acaudaladas familias que viven en la opulencia absoluta. Misión El Quebrachal, Rancho El Ñato y Rivadavia Banda Norte, son lugares perdidos en el interior profundo de la provincia; no por ello dejan de pertenecer a la geografía del lugar y ser parte de la Argentina. En esos lugares los niños mueren de hambre. Foto: Radiofueguina.com

Lo que más indigna es que tuvieron que morir seis niños para que el estado provincial decretara la emergencia sociosanitaria en tres departamentos de la zona involucrada. Pero ¿y en los 12 años en que Juan Manuel Urtubey detentó el poder absoluto no se les ocurrió pensar a aquellos funcionarios que la situación ya era crítica? Evidentemente estaban flotando en una nube de pedos.

Mientras todos se rasgan las vestiduras solo porque los medios nacionales están mostrando la escandalosa realidad –caso contrario esta situación iba a continuar hasta el fin de los días– el gobernador Gustavo Sáenz publicó en su cuenta de redes sociales: “En busca de soluciones superadoras debemos trabajar todos juntos. Estamos ante una dolorosa y triste realidad que lleva décadas en la provincia”. Y cabe la aclaración: “lleva décadas”, pues bien, si lleva décadas ¿qué hacían todos mirando para otro lado?

En tanto Las organizaciones sociales que trabajan en ese territorio informaron a LA NACION que la situación es crítica y de larguísimo arrastre. Un referente de la comunidad wichi Misión Chaqueña, en Embarcación -que prefiere reservar su identidad-, confirmó las muertes de los niños wichi por desnutrición y deshidratación. “Nuestro principal problema es el acceso al agua. En nuestra comunidad tenemos una sola bomba para 500 familias y ni siquiera sabemos si lo que sale es apto para el consumo humano”, enfatizó. Incluso, él tuvo a dos de sus hijos internados por deshidratación.

Muertes evitables

Por su parte Pagina 12 preparó un lapidario informe donde se da cuenta pormenorizadamente de los lugares y las fechas en los cuales sucedieron los decesos de los niños.

El primero tuvo lugar el 7 de enero de 2020, cuando un nene falleció en el Hospital Materno Infantil, en Salta Capital. No se reconoció la desnutrición como causa pero sí el riesgo nutricional. El niño de un año y dos meses era de La Mora, comunidad wichí del departamento San Martín, ubicada cerca de la ciudad de Tartagal.

El segundo fue comunicado por el mismo gobierno provincial el 11 de enero de 2020. El niño wichí de dos años era de Misión El Quebrachal. Falleció en su domicilio. Los estudios preliminares de la autopsia confirmaron que al menos tenía bajo peso.

La tercera muerte tuvo lugar el mismo día en el Hospital de Santa Victoria Este. Se trató de un niño de dos años oriundo de la comunidad wichí de Rancho El Ñato. El informe indicó una insuficiencia orgánica a causa de una deshidratación por vómitos y diarrea.

La cuarta fue el 17 de enero, una nena de dos años y 8 meses falleció tras ser trasladada de Morillo (en Rivadavia Banda Norte) al hospital de mayor complejidad de Orán. Aunque las autoridades de Salud culparon a los padres por “consulta tardía” de una diarrea de cinco días, el caso no quedó demasiado claro.

La nena había entrado por consultorio un lunes, la estabilizaron hasta el jueves. En ese tiempo se había comenzado a recuperar pero el jueves empezó con convulsiones. Las trasladaron a Orán y falleció allí el viernes. Se negó que la causa de la muerte fuera la desnutrición (tanto los padres como desde el Ministerio).

Una información extraoficial señala que la muerte fue causada por la prescripción errónea de un medicamento, versión que el Ministerio de Salud negó de plano. En declaraciones públicas el secretario de Salud, Antonio de los Ríos, reconoció que los padres utilizaron un vehículo particular para trasladar a la nena, con lo que desmintió a la subsecretaria de Salud, Gabriela Dorigato, quien había afirmado que fue trasladada en una ambulancia.

La quinta muerte de un niño de ocho meses en el Hospital Juan Domingo Perón de Tartagal fue el 21 de enero. Algunas versiones insistieron con la desnutrición pero médicos confirmaron que el niño estaba con el peso adecuado. El nene, oriundo de la Comunidad wichí Las Vertientes (en jurisdicción del municipio de Santa Victoria Este, en el departamento Rivadavia), fue trasladado en vuelo sanitario. Los médicos afirmaron que la muerte fue a raíz de un problema respiratorio. Y el gobierno culpó a los padres por haber obstaculizado el traslado de los niños, lo que generó manifestaciones de indignación en los medios y redes sociales por las declaraciones oficiales.

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