Más de uno se ha subido a la ola del feminismo y ha aprovechado para hacer campañas políticas o haber aglutinado poder en sus miserables círculos sociales mediante el avance del feminismo. Se trata de una despreciable maniobra para ganar un espacio que antes no tenían. Crónica de los miserables que se aprovechan de las victimas del flagelo de los femicidios y la violencia del machismo.

Resulta interesante observar como los oportunistas han tomado al feminismo como herramienta para lograr cierta notoriedad en el actual entramando social. Defienden los derechos de la mujer para la tribuna pero jamás aparecieron por sede judicial a acompañar a los familiares de las víctimas de femicidios.

No tienen la más remota idea de lo que significa el solo hecho del acompañamiento a las familias que han perdido a un ser querido a manos de un violento machista. Pero ellos ahí están, declamando por un progresismo que profesan pero que no conocen. Son hipócritas.

Ese cierto pragmatismo político del que los autores hablan es lo más reluciente del asunto en cuanto a nivel discursivo pero en cuanto a la defensa de los derechos civiles de igualdad, libertad y justicia, poco y nada a la hora de la práctica. Sin embargo ellos siguen ahí, hablando en lenguaje binario.

Inasistencia perfecta

MUY CRITICO realizó coberturas en tribunales durante 2017 de los femicidios y femicidios en grado de tentativa de Carolina Saracho, Amira Albana Vázquez, Cintia Carmen Tapia, Brisa Goytia, Celina Primitiva Quipildor, Ana Cecilia González, Alejandra Párraga y su hijo Amir, Camila Rodríguez, Jimena Salas, Samantha Muñoz, Andrea Neri, Benita Sánchez, Rocío Herrera, Belén López y Cintia Carmen Tapia.

Mientras que en 2018 la estadística mantuvo las notas con la misma intensidad en lo relacionado con los femicidios de Claudia Pereyra, Paola Álvarez, Andrea Daniela Martínez, Cintia Vanesa Fernández, la menor violada en banda en Alto La Sierra, Adriana Andrea Nicosia, Claudia Saracho y Marisa Gabriela Subelza.

En ninguno de estos casos estuvieron presentes los pseudo-progresistas que declaman a viva vos en redes sociales su condición de feministas y hacen sus descargas de frustraciones online. De hecho ni un solo pañuelo verde se pudo ver en todos los casos antes mencionados. Eso sí, el ultimo día en la lectura de la sentencia muchos y muchas –sobre todo– acuden presurosos y presurosas a aparecer en las fotos. Figuración de la peor calaña como decían en los pueblos los viejos cuando aparecían por los velorios los falsos deudos para la careteada.

Estos hipócritas pululan por universidades y partidos políticos como si de un bar de borrachos intelectuales se tratare, haciendo el tristísimo papel del arrimado que siempre está para la foto y que cualquier bondi le viene bien.