Así lo afirmó una testigo que se había quedado cuidando la casa de una vecina y amiga de Jimena Salas. Ademas le dijo al tribunal que incluso llegó a tomarle fotografías del caniche toy que tenía en sus manos, de idéntica manera que unos días después hizo con Jimena, ya con resultados funestos.

Una novedad de vital importancia se produjo en la sexta jornada, cuando una testigo  le relató al tribunal el trascendental episodio que le tocó vivir y que probablemente la tuvo frente al asesino de Jimena Salas.

Resultó que esta testigo se había quedado cuidando la casa de una amiga de Jimena Salas, una docente, quien declaró antes que ella y quien se encontraba de vacaciones.

Lo que llama poderosamente la atención es que la casa de la señora que habia encargado el cuidado de su vivienda es amarilla y está en una esquina, por cierto condiciones idénticas a la vivienda donde 4 días después se perpetrara el acto criminal. Aunque ahí no termina la cadena de casualidades ya que el sujeto encaró a la cuidadora de la misma manera, con el idéntico ardid, lo de decirle amablemente que el animalito estaba perdido y que le tomara las fotografías. Es más, se trata del mismo caniche toy de color gris ceniza.

La cuidadora le tomó las mismas fotografías que 4 días después le tomaría Jimena al sujeto, quien estaba vestido de similar forma. Luego la testigo relató que le solicitó el número telefónico y le preguntó su nombre, a lo cual le respondió que se llamaba “Matías”. Posterior a eso la testigo dice haber intentado agendarlo y enviarle un SMS. Cabe aclarar que –según la cuidadora de la casa– en esa época el sistema de mensajerías WhatsApp, “no era muy seguro” y que el número parecía “más un fijo que el de un celular”.

“Tuve que agregarle un ´15´ adelante y aun así el número no entraba”, describió la testigo. Como resultado de ello envió el mensaje que jamás fue respondido, lo que le hizo creer que era un número “inventado”.

La casa amarilla en la esquina

La docente es comunicadora social como Jimena Salas y es la dueña de la vivienda a la que quedó al cuidado su amiga, la otra declarante. A esta testigo la fiscal Ana Inés Salinas Odorisio le preguntó a qué se dedica su ex marido.

Así es que se tiene al mismo sujeto, o de similares características, merodeando las cercanías de la casa de Jimena, con el mismo caniche toy color gris, haciéndose tomar la misma fotografía y actuando de similar manera en una casa de color amarilla en una esquina, mismo color que la casa de la víctima.

Una pregunta del tribunal sorprendió por lo inocente del planteo: “Le fotografió la cara”, a lo que obviamente la testigo respondió negativamente, ya que el crimen estaría resuelto si las fotografías no fueran solo en plano medio americano y sin el rostro del sujeto.

¿Y Vargas?

A todo esto aquel martes 23 de enero nadie vio a Sergio Vargas ni por cerca de la casa amarilla de la docente, de hecho uno de los testigos, el suboficial mayor Taibo, declaró que a Vargas lo filmaron con el domo de la patrulla policial en el camping, entre las 13:00 y 13:05, pero el dia 27 de enero, cuando ocurrió el asesinato.

Con esto se concluye que comparando lo sucedido el martes 23; y el viernes 27, aparece el sujeto del caniche toy en escena en ambos días, con idéntico modus operandi pero sin Vargas cerca, lo que parece terminar de desmoronar la hipótesis del “campana” o “marcador”.

Los otros testigos

Según informa PRENSA DEL PODER JUDICIAL, siete testigos declararon en total ante los jueces de la Sala VII del Tribunal de Juicio. Entre los testigos citados figuraba un contador que tuvo a su cargo la realización de tres informes económico financieros: uno de Nicolás Cajal Gauffín, otro de una mujer que tenía una relación extramatrimonial íntima con él y, finalmente, de la madre de Jimena Salas.

El testigo refirió que realizó este sondeo a mediados de 2017, con la finalidad de determinar posibles incrementos patrimoniales no justificados. Dijo que analizó los movimientos económicos y financieros en blanco registrados desde 2016 hacia atrás, hasta el 2012. Y desde enero de 2017 hasta agosto de ese mismo año. Como conclusión, el contador determinó que no se detectaron incrementos injustificados en el patrimonio de ninguna de las tres personas investigadas.

Otro de los testigos que comparecieron hoy fue un oficial de la Unidad de Investigaciones Especiales del CIF que intervino en la causa a partir de julio de 2017. Se le encomendó la tarea de localizar un vehículo negro que había sido visto en inmediaciones de la casa de Jimena Salas el día del crimen.

Tras el infructuoso análisis de cámaras de seguridad públicas (Sistema de Emergencia 911) y privadas, se dio con que no existían registros del vehículo debido a que las mismas no funcionaban.

Solo se logró ubicar la presencia del auto en una grabación obtenida del domo de una patrulla que circulaba por barrio San Nicolás la mañana del 27 de enero. En la imagen –de mala calidad- se observa al vehículo avanzando por calle Las Virginias, a la altura de la casa de la víctima, a las 10.32.

Luego de someter el video a una serie de procedimientos, se logró mejorar la imagen, pero sin que se llegara a ver la patente. Sí se pudo precisar que se trataba de un Renault Sandero color azul crepúsculo (no era negro), con vidrios polarizados. El perito dijo que en su interior se advertía la presencia de dos siluetas.

El mismo vehículo fue captado nuevamente por el domo de una patrulla a las 11.44, saliendo de la calle Wierna.

El mismo testigo tuvo también a su cargo la tarea de investigar el círculo íntimo de Jimena Salas, por una hipótesis que vinculaba el homicidio a una relación extramatrimonial de la víctima. Refirió que esta línea fue descartada.

Por último, el testigo hizo referencia a una visita que realizó en el marco de la investigación al domicilio del imputado Vargas, en barrio San Benito. Señaló que en el lugar se entrevistó con la suegra del acusado, quien le manifestó que Vargas no era vendedor ambulante y que no hacía nada. Dijo que se dedicaba a tomar bebidas alcohólicas y a cuidar un lote donde se habían asentado, en barrio San Calixto.

En la oportunidad se le consultó a la mujer acerca de unas sandalias para niñas que el imputado andaba ofreciendo para la venta. Aclaró que ella había comprado los dos pares de sandalias en Jujuy, para regalárselas a sus nietas, no para venderlas.

La audiencia continuará mañana con la comparecencia de ocho testigos, entre ellos, peritos del CIF y un familiar de Cajal Gauffín.

La audiencia de debate está a cargo de los jueces de la Sala VII del Tribunal de Juicio: Francisco Mascarello (presidente), Federico Diez y Federico Armiñana Dohorman (interino).

Cajal Gauffin y Vargas fueron imputados por el hecho sucedido el 27 de enero de 2017, cuando se encontró el cuerpo sin vida de Jimena Salas en el piso de la cocina comedor de su vivienda, ubicada en la localidad de Vaqueros.