Son cinco manzanas en el barrio Ciudad del Milagro que quedaron en un eterno limbo tras las promesa de mejora del servicio de la empresa que preside Luis María García Salado, quien tercerizó una obra que jamás terminó. Tras esta irregularidad en la contratación de obras, Aguas del Norte dejó con permanentes cortes a la tercera etapa de ese barrio y los vecinos viven como en la época de la Colonia, a la espera de que el camión cisterna les acerque agua para sus necesidades básicas.

Todos los días las cañerías de la tercera etapa de Ciudad del Milagro no tienen una gota de agua. Sumado a eso la falta de presión en toda la zona norte y barrios aledaños, incluso Tres Cerritos, hacen del verano un infierno y del contexto de Covid una pesadilla.

Los vecinos hacen los reclamos religiosamente y a las autoridades de Aguas del Norte parece ni siquiera importarles de estas personas que pagan religiosamente su boleta de servicios, pero que llevan más de un año en esta situación y más de 40 siendo auxiliados por tanques de aguas en los techos, los cuales ya no son el paliativo que solía “solucionar” al menos de forma transitoria el drama.

De hecho, muchos vecinos tomaron la determinación de colocar una cisterna en sus casas, casi un lujo para los tiempos económicos que corren y que tampoco les sirve de mucho ya que ese sistema funciona justamente con el flujo de agua; sería similar a intentar hacer andar un automóvil sin combustible.

#AguasDelNorte

Publicada por Victor Sacca en Jueves, 7 de enero de 2021

 

La ayuda que jamás llega

En un intento desesperado por dar a conocer el drama que se vive, los vecinos convocaron a la prensa local. Equipos de exteriores de TELEFE SALTA, Multivisión y TODO SALTA se hicieron presentes para levantar los testimonios.

Autoridades del ENTE REGIULADADOR DE SERVICIOS PUBLICOS, a través de los doctores Carlos Morello y Carlos Saravia, tomaron conocimiento del hecho por los insistentes llamados y las publicaciones de MUY CRITICO.

Mientras la prensa dialogaba con los vecinos, el concejal Jorge Altamirano pasaba por el vecindario de pura casualidad y fue alertado por los presentes de que en su rol de funcionario público debería intervenir, razón por la cual se comunicó de inmediato con un ingeniero de Aguas del Norte, quien a través de entelequias por el teléfono de Altamirano, en modo “manos libres”, les hacía creer a los vecinos de que la ayuda iba en camino y que al menos una solución alternativa les iban a brindar.

Obvio que la ayuda de ese ingeniero jamás llegó y el día 09-01, el corte de agua fue total desde la madrugada, peor aún que el día en que se produjo ese fútil dialogo.

De no ser mal pensados, pareciera ser que con cada reclamo mediático o al Ente regulador, Aguas del Norte redoble la apuesta punitiva y el castigo es aún más duro, sometiendo a los vecinos a un “trato inhumano”, tal como dijo una de las vecinas a la prensa.