El estado de las calles en Salta capital es calamitoso. Auténticas fosas invaden las arteria céntricas y en los barrios ni hablar de la falta de obras. Si bien la pandemia atravesó a todos los estamentos estatales y el parate se hizo sentir en todo el mundo, no era excusa para que el timón municipal sea de una ausencia estremecedora. Sin embargo la intendenta culpa a las dos gestiones anteriores. Foto: EL EXPRESO

Un lugar común para los políticos de la Argentina es culpar a la “pesada herencia”. El nefasto Mauricio Macri se pasó sus cuatro años de administración culpando a los Kirchner de la aberración que le habían dejado. Parece ser casi un cliché de la clase política culpar al que ya se fue, pero Bettina se ocupó por partida doble de las dos administraciones municipales anteriores: Isa y Sáenz.

La jefa comunal parece haberse olvidado ya de las fotos triunfalistas con Gustavo Sáenz, cuando ambos ganaron las elecciones para que los dos fueran los titulares de los ejecutivos municipal y provincial. Claro que al calor de un año de una ausencia total de obras y que la profundidad de los baches en las calles podría destrozar un tren delantero de un automóvil de un plumazo; entre la ausencia absoluta de una administración municipal nula, mas allá de las mal planificadas bici-sendas, es fácil culpar a la pesada herencia.

Según consigna el sitio web del semanario EL EXPRESO, este martes, en horas de la tarde la intendenta eligió Villa Mónica para ir de visita y dialogar con los vecinos.

Todo iba bien hasta que unos vecinos, de un total de 30 invitados, comenzaron a preguntar por qué no se hacían las obras prometidas para el barrio como los arreglos de calles y pavimento, entre otras necesidades. Cuando esperaban unas disculpas por culpa de la pandemia o algo parecido, la intendenta sorprendió retrocediendo el calendario seis años atrás para hablar de Miguel Isa o más cercado de Sáenz.

Todavía faltan tres años

Da escozor pensar en lo mucho que le queda a una administración que lo único que hace es quejarse de la pesada herencia que le dejaron los dos intendentes anteriores, que se muestra autoritaria frente a los vecinos y a ante la prensa tiene actitudes discriminatorias. Todavía está fresco el fallo que le salió en contra a la Municipalidad por cortarle la pauta oficial a CUARTO PODER, con un fallo a cargo del doctor Rodrigo Anachuri.

Se supone que una administración municipal es el tobogán para llegar al Grand Bourg, o al menos así lo entienden los tiempos políticos que corren, pero evidentemente a Bettina y a sus consejeros se les está pasando por alto este dato.

No alcanza solo con ser hija y nieta de gobernadores para llegar al Ejecutivo. Esto parecen pensar quienes abúlicamente acompañan las estrategias de la intendenta ya que cada vez son más deslucidas sus apariciones y los resultados por ahora no pasan de las inefables bici-sendas y alguna que otra aparición barrial como la de Villa Mónica, la cual no fue muy feliz que se pueda decir.

Aún faltan tres largos años y los barrios debería ser el coto de caza para captar votos donde Bettina tiene que hacerse fuerte para ganar otras elecciones que le aseguren permanecer al menos por 8 años en la Municipalidad; o bien competir por el ansiado sillón del Grand Bourg.

Quizás dentro de tres años ya no alcance solo con ser mujer para ostentar un puesto político, tal vez ya ni sea una ventaja ya que muchas otras mujeres ocupan cargos públicos y el avance de la mujer a nivel político ha sido enorme en los últimos años.

Al parecer el equipo que acompaña a la señora intendenta tendrá que esforzarse mucho más, ya que la forma en la que se manejan no es la mejor, dejando sin pauta publicitaria a medios que no son afines a sus intereses; más la ausencia total de obras y la poca presencia en los barrios con los exabruptos cotidianos de Bettina, será sin dudas una materia pendiente de la administración municipal actual.

No alcanza con bici-sendas mal planificadas que han hecho de la ciudad un lugar urbanísticamente poco atractivo, sin mencionar que más de un automovilista se “comió” esa especie de legos amarillos diseminados por todo el casco céntrico y alrededores.

En cuanto a la pesada herencia ya no es una excusa valida y pone de malas a sus dos antecesores, quienes son “animales” políticos de cuidado, ya que uno parece ser que va a ser gobernador por mucho tiempo en Salta y el otro viene con todas las intenciones de regresar “silbando bajito” y queriendo entrar como concejal, en el caso de Miguel Isa, quien es un cuadro al que jamás se debería subestimar.