Lo dijo el doctor Pablo Tobio, defensor de los hermanos Cuevas, acusados de matar y hacer desaparecer al turista francés Mathieu Martin. A horas de finalizada la ronda de testimoniales y punto de iniciar los alegatos, el abogado de los imputados expresó que en el juicio “no hay paridad de armas y hoy por hoy el Ministerio Publico está manejando un presupuesto millonario”. Ademas alertó que “estamos en un sistema como el norteamericano, donde el fiscal lo que busca son logros, juicios ganados al precio que sea”.

Finalizada la ronda de testimoniales ¿nos podría brindar una reflexión con respecto al juicio?

Le puedo decir que fueron dos semanas realmente agotadoras por el volumen de la prueba. Fueron casi 70 testigos que de una manera u otra fueron aportando lo que podían saber. Testigos solo de oídas, de vecinos del lugar, pero eso no fue la parte más problemática.

Lo más problemático y que hace saltar las alarmas del sistema investigativo de la fiscalía fueron precisamente los profesionales que formulan conclusiones o estudios para el propio CIF, que pertenece a los fiscales. Esa es la parte que realmente aflige y alarma.

Yo les puedo asegurar que después de este juicio, que la fiscalía tiene su propia escribanía de pruebas, con los psicólogos, las psiquiatras, los genetistas del propio CIF. Máxime si lo dirige un fiscal, como se ha hecho ahora con la nueva reforma.

¿Usted dice que se ve en desventaja contra el aparato del CIF y esta historia que también se repite con los defensores oficiales?

No, no. Yo digo que es peor. Estamos en desventaja. Les voy a brindar un panorama y díganme adónde van a llegar a quienes se imputen de un delito. Cuando se creó el CIF hace unos años era un departamento de investigación modelo. Sigue siendo modelo en cuanto a la tecnología. No se olviden que trajimos para peritar el arma de Nisman. Pero con el anterior procurador fiscal y con la anterior dirección del CIF, donde eran los propios investigadores científicos los que lo manejaban, había una esperanza de independencia.

Con el actual procurador, donde maneja todo el procurador y un fiscal, allí el CIF pasa a ser una escribanía de todo lo que pide el fiscal a su antojo y como quiere que se le concluyan las cosas.

Le doy un ejemplo: se le presenta una psicóloga, lo indaga al imputado, donde le saca información sin hacerle saber que le están sacando esa información. Se la transmite, se la refrenda y se la firma en los juicios a los propios investigadores fiscales.

Trabajan para el fiscal y no para la verdad. Y en este juicio quedó patentizado. Este juicio fue vergonzoso. Lo de la psicóloga Natalia Colombo fue una vergüenza, fue patético lo que hizo ella. Ni hablar de la Junta médica de los psiquiatras, donde cada uno de los profesionales que pertenecen al CIF en sus respectivas áreas se dedican a investigar la autoría del hecho y le transmiten todo al fiscal y se lo firman. Lo peor de todo es que todavía le están trasmitiendo esas pruebas y se la están valorando.

Entonces imagine que un imputado, como estas dos personas –Juan y Froilán Cueva– son de los cerros. Dinero para pagar un genetista no tienen, dinero para pagar psicólogos de parte no tienen; psiquiatras de parte no tienen. Entonces te enterás de ciertas pruebas cuando ya sucedieron; te enterás de ciertas cosas cuando ya pasaron. Cuando tenés a la familia –del imputado– con los recursos mínimos, que ni siquiera tienen un psicólogo o psiquiatra amigo. No hay acceso.

Es decir, no hay paridad de armas y hoy por hoy el Ministerio Publico está manejando un presupuesto millonario nada más que para llevar adelante las investigaciones tal y como se los plantea el fiscal y punto.

Hoy al fiscal no le interesa, estamos en un sistema como el norteamericano, donde el fiscal lo que busca son logros, juicios ganados al precio que sea. Por ejemplo dicen: “Yo tengo esta tasa de juicios ganados”. En esa carrera no les importa a quien pisotean.

El primer día dije que a los Cuevas el Ministerio Publico Fiscal les había pisoteado la dignidad humana, no se las había reconocido. Lo sigo sosteniendo y lo voy a decir en los alegatos. No los reconocieron como personas, tampoco como personas de derecho, no les interesó. Hubo declaraciones sin la presencia de la defensora de incapaces, hacen lo que quieren y mientras tanto van juntando información que es nula. Pero es evaluativa, es indiciaria y hasta es engañosa para el propio tribunal.

Según el fiscal Ramos Ossorio, el imputado Juan Cuevas declaró en audiencia que cuando pasó el francés él estaba en Varas, paraje Chirinchari; mientras que en sus dos anteriores declaraciones había dicho que lo vio cuando pasó por su casa, que él estaba en Volcán Higueras plantando papas y le pidió indicaciones para ubicar el camino. Esto fue el 15 de Agosto, entonces hubo una interacción entre ellos ¿es cierto esto?

Según lo que él comentó en su primer declaración –yo no era el abogado de ellos todavía– en la primera declaración, Juan Cuevas tuvo el mismo contacto que cualquier vecino de Volcán Higuera cuando el francés andaba deambulando, que fue de unos minutos, y preguntó lo que le preguntó a cada uno de los vecinos: “Cómo llegar a la Isla de Caña”. Él quería llegar a Isla de Caña como sea.

El fiscal dice que ese 15 de agosto fue el último día que se lo vio con vida; usted ahora dice que no solo le preguntó a Juan Cuevas, sino que le preguntó a todos los vecinos lo mismo ¿eso nos llevaría por definición a pensar que todos los vecinos son sospechosos?

Es lo que le quería decir. ¿Por qué no son sospechosos los vecinos? Porque en el derrotero que él hace varios días antes, va preguntando –ahí sigue con vida– sigue preguntando y al último vecino que llega a preguntarle –según la declaración– es a Juan Cuevas. A partir de ahí simplemente no se vuelve a saber nada del francés. Esa es la realidad histórica que tenemos plasmada e indiscutida en el expediente.

Ahora, de eso, saltar a que Juan Cuevas (porque es alcohólico, violento y lo que quieran) es el asesino, tenemos una distancia abismal. Esa distancia la fiscalía no la pudo nunca completar con pruebas materiales y científicas.

¿Entonces cual es la plataforma fáctica de la fiscalía?

La plataforma fáctica de la fiscalía es que ese día Juan Cuevas alcoholizado y según la policía “de tonto que es lo llevó hasta el borde de un precipicio al francés” –todavía no me explico cómo llevás a alguien que es viajero, fornido y de muy buen estado atlético– caminando por el sendero y le dijo: “mira para allá”, lo apuñaló por la espalda y lo tiró por un precipicio. Esa es la plataforma fáctica de la fiscalía.

¿Que tiene la fiscalía para probar la plataforma fáctica? Los dichos de una discapacitada mental; a los policías que se cansaron todos de pegarles; los dichos de los dichos de la hermana. Todo eso no está documentado ni filmado ni escrito, ni nada.