Se decretó el 19 de marzo de 2020 a nivel nacional por decisión del presidente. Se le llamó Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio y ya lleva 102 días. Desde presidencia de la Nación se anunciaron nuevas medidas de retroceso debido al comportamiento de la “curva”. Salta vuelve a los DNI pares e impares y el endurecimiento de los controles. Mientas la cantidad de contagiados a nivel nacional superó los 50 mil. Foto: Telam

La noticia cayó como un rayo. Inesperada, funesta, dolorosa, desagradable y sorprendente. Se acababa de decretar una cuarentena que convertiría nuestras vidas en un páramo de encierro para el cual jamás estuvimos preparados.

Un abogado que había estado en Europa cruzó la frontera de un continente atestado del virus proveniente de China, al cual solo lo mirábamos por televisión y por portales de internet y en cuanto a su gravedad solo la veíamos en forma de estadísticas. Pero ese día todo cambió.

Al llegar a Salta el infectado, de inmediato se decretó la total negación a la identificación del abogado y/o de cualquiera que sea considerado huésped del virus que estaba provocando una mortandad enorme en países como Italia y España, donde no habían tomado ninguna medida y el virus los agarró con las guardia baja cuando cayeron en cuenta que era asintomático.

Hubo una persecución a quien había violado la cuarentena y a pesar de la prohibición de su identidad por parte de la Justicia, algún medio lo mencionó, cosa menor al lado de los escraches en redes sociales.

En resumen todo sabemos de quien se trata. Aunque fue aislado de inmediato y se desató una autentica psicosis, el daño ya estaba hecho. Salta ya tenía el virus fronteras adentro y si bien hasta ahora no se detectaron muertes o circulación viral, los controles fueron feroces en esos dos primeros meses y el encierro fue el único remedio ante el mal que se nos avecinaba.

En los próximos días nos acecharían nuestro peores temores y el paisaje comenzó a teñirse de barbijos, alcoholes en gel y hasta guantes de látex, de lo cual más de un cretino sacó ventajas económicas vendiéndolos a precios exorbitantes, como si se tratara del ultimo iPhone y no de una protección en forma de barrera contra estornudos fatales.

Mientras tanto el encierro comenzó a hacer estragos en la psiquis de los santeños. El 28 de marzo de 2020, Salta despertaba con la noticia de que la señora María Leonor Gine había sido asesinada a puñaladas en su departamento particular y el principal imputado es nieto, un amigo y una mujer trans contratada para una fiesta privada.

El 13 de mayo un grupo de 50 lugareños absolutamente enajenados apedrearon una ambulancia en Rosario de Lerma. La policía debió intervenir para salvaguardar la vivienda de la trabajadora golondrina que dio positivo de coronavirus. Este hecho repudiable mostró lo peor del comportamiento humano y la poca tolerancia ante una situación de crisis.

En tanto varios hechos de violencia contra mujeres fueron vistos en forma de escraches en las redes sociales. Sobre todo en Facebook, la más utilizada por los salteños y sobre todo las salteñas, quienes pusieron de manifiesto fotografías de rostros magullados por los puñetazos de sus violentas parejas. En ese punto la cuarentena comenzó a mostrar su peor cara.

El cierre de fronteras, de locales comerciales y la obligatoriedad de la distancia social, más la falta total de servicios esenciales tan básicos como asistir a Rapid-pago o al mercadito del barrio se  volvió una actividad negada a todos aquellos grupos considerados de riesgo. A esta altura todo se tornaba de un color apocalíptico e incluso situaciones kafkianas.

Mientras se flexibilizaba a nivel nacional y los runners invadían los parques de Buenos Aires; en Salta ocurrió lo mismo, aunque la joda jamás paró. Borrachos y drogadictos reunidos clandestinamente fue parte del secreto a voces en Salta, con la diferencia que por estos valles aún no hay circulación viral.

Por su parte Gustavo Sáenz llamó a obedecer los controles y cumplir mínimamente con las medidas. Fue allí cuando Salta pasó a ser la provincia en la Argentina con más detenidos por violar la cuarentena, razón por la cual el gobernador llamó “estúpidos” a aquellos que siguen creyendo que la pandemia es un invento. Allí apareció la grieta de los “NO PANDEMIA” y la aparición de una pseudo-grieta entre los que obedecen y los que no.

Mientras el país sufría los coletazos económicos, ya que, venir de los cuatro años de Macri y los ochos de Cristina, no era una buena base para soportar semejante hecatombe y así nos fue. Mientras los países del Primer Mundo utilizan sus activos para reflotar sus economías, en la argentina el Estado debe utilizar los últimos cartuchos, es decir, las migajas que dejaron Macri y Cristina tras arrasar con la economía, para que la gente pueda comer. Se le llamó IFE, la ayuda que cobran los monotributistas después de hambrear todo el mes, tras el pago de las AUH y otras ayudas estatales para grupos vulnerables.

A ese ritmo de locura la televisión comenzó a hacerse desde la casa de los periodistas y conductores, con una estética hogareña deprimente y un dealey terrible. Movileros con barbijos y micrófonos embolsados en plástico y toda la industria del entretenimiento con la persiana bajada.

Todo el sistema parece haber colapsado, llámese: prestamos, plazos fijos, intereses, moras y sobre todo la paciencia de los contribuyentes. En ese punto se evidencia el “reset” que sufre todo el planeta. Lo que antes era un trámite de rutina que se fagocitaba en medio de “prorrateos” y “créditos blandos”, ahora parece ser que ni siquiera se puede acceder a nada sin antes tener que declarar hasta los colores de los calzones.

Pensábamos que Macri y su espantoso gobierno había sido lo peor que nos podía pasar, pero vino la pandemia. Parece una burla del destino que a la Argentina le toquen seguidas las dos catástrofes: el peor gobierno de toda la historia y al año siguiente una pandemia mortal a nivel global jamás vista.