En la película del director Destin Daniel Cretton, se relatan los terribles eventos verídicos del condenado Walter McMillian, quien en 1987 fue sentenciado a muerte por el asesinato de una joven blanca y tras 4 años en el corredor de la muerte se comprobó que su caso era una puesta en escena motivada por intereses políticos y odios raciales. Éste caso y otros similares en EUA conmueven e impactan; pero nos motivan a preguntarnos por Santos Clemente Vera y Sergio Vargas, dos hombres involucrados por la justicia salteña en crímenes de mujeres con escasa carga probatoria. Imagen: Warner Bros

“Por cada nueve personas ejecutadas en EUA, una persona en el corredor de la muerte ha sido liberada. Un índice de error impactante”. Esa es la reflexión con la que la película “Just mercy” muestra la terrible espera de los penados en el corredor de la muerte en Alabama, en el sureste racista de EE.UU.

Ergo ¿que nos podemos sorprender de esa realidad que parece tan lejana, siendo que aquí mismo en Salta tenemos a dos personas que están padeciendo el enclaustre en las unidades penales locales como lo son Vera y Vargas?

Nos rasgamos las vestiduras y se nos humedecen los ojos mientras pasan los créditos del film “Buscando justicia”, mientras vemos las vidas destrozadas de esos pobres afroamericanos condenados con escasa prueba por fiscales sureños racistas; mientras a unas cuantas cuadras, en Villa Las Rosas, un inocente como Santos Clemente Vera languidece por un crimen que no cometió.

“La desesperanza es la enemiga de la Justicia. Nos deja seguir adelante aun cuando la verdad sea distorsionada por la gente en el poder. Que nos permita levantarnos cuando ellos nos obliguen a sentarnos y hablar cuando ellos nos ordenen guardar silencio”.

 

View this post on Instagram

 

Witness real-life hero Bryan Stevenson on a courageous journey to justice. Watch #JustMercy now! Link in bio.

A post shared by Just Mercy (@justmercyfilm) on

Esa es la reflexión con la que el abogado de color Bryan Stevenson, graduado en Harvard, que dimite de varias propuestas lucrativas para iniciar una temeraria cruzada por los condenados con escasa prueba en el corredor de la muerte en Alabama.

En consonancia con esa lucha quijotesca que muestra el film de Cretton, en Salta el defensor Marcelo Arancibia salvó de la falsa acusación a Daniel Vilte y a su hermano Nelson, ambos acusados falsamente en diferentes causas.

La trágica historia de los hermanos Vilte Laxi

La crónica de los hermanos acusados falsamente en diferentes causas relacionadas a violencia contra mujeres no es obra de la mala suerte, sino de la crueldad de un sistema de justicia salteño que prejuzga y “evalúa” la portación de rostro antes que cualquier prueba científica.

Daniel Vilte junto a su abogado Marcelo Arancibia

“Ahora te voy a cagar porque tengo semen tuyo”, le dijo María Aranzazu Sarapura Aragón a Nelson Ricardo Vilte Laxi el 5 de noviembre de 2015. Obviamente que los policías locales y luego la fiscalía le creyeron a la “pobre mujer desvalida”; y ni siquiera por un solo segundo se detuvieron a pensar que en realidad se trataba de una ladina inmoral quien ya había mantenido aventuras amorosas con otro hombre, y que lo único que buscaba era castigar a su pareja, el pobre Nelson, quien no mata una mosca.

Eso solo le costó casi tres años en el “Quinto infierno” de la Unidad Penal de Villa Las Rosas a éste hombre inocente de todos esos infames cargos.

Afortunadamente le tocó un juez probo como el doctor Bernardo Antonio Ruiz, una verdadera institución del Derecho Penal en Salta; y un defensor experimentado en éste tipo de terrenos judiciales áridos como lo es el doctor Arancibia.

Recién el 14 octubre 2018, Nelson obtenía su libertad, pero el daño ya estaba hecho. ¿Quién le devuelve semejante estigma a éste humilde cuidador de casas de la villa veraniega San Lorenzo?

Una condena perversa

No menos ominosa fue la crónica del terror que padeció Daniel Vilte Laxi, acusado perversamente del tristemente célebre doble homicidio de Cassandre Bouvier y Houria Moumni el 29 de julio del 2011. Amén de las torturas de las que fue víctima por parte de elementos de la Brigada de investigaciones.

Marcelo Arancibia ante los medios nacionales y locales después de ganar el juicio que salvó a Daniel Vilte

Como correlato de la infamia, el sórdido episodio judicial de Santos Clemente Vera, a quien después de ser absuelto por el beneficio de la duda por el tribunal compuesto por Ángel Longarte, Carlos Pucheta y Bernardo Ruiz, y obtener su merecida libertad; el fallo fue revocado por el Tribunal de Impugnación de la Sala III y Santos fue condenado a la pena de prisión perpetua por ser considerado co-autor material y penalmente responsable del doble homicidio.

Santos Clemente Vera, el inocente que condenó la Justicia salteña, habla con MUY CRITICO desde la carcel. Desde hace dos meses que éste medio tiene en tramite con el juez Martin Daniel Martinez, una segunda entrevista sin respuesta alguna

Incluso y en la misma sintonía condenaron a Gustavo Orlando Lasi a la pena de prisión perpetua como co-autor material y penalmente responsable del mismo crimen. De éste último, las sospechas de su “inocencia” son bastantes controversiales, ya que en el juicio aceptó su responsabilidad, pero el arma perteneciente a su padre fue la que se utilizó para matar a las chicas.

Este último dato incrementa las suspicacias ya que el padre de Lasi fue absuelto definitivamente del caso por el juez de instrucción Martin Pérez.

La tormenta perfecta

Tal cual como se puede apreciar el infierno al que son expuestos los presos negros condenados en el corredor de la muerte en Alabama; en la Salta conservadora y aristocrática no difiere mucho de esas realidades.

Esos sureños racistas y sus métodos de Gestapo no son muy diferentes a los utilizados por la Brigada de investigaciones de Salta, a quienes aguardan procesos por aquellos apremios ilegales y de lo cual quedó flotando la duda del “suicidio” del comisario Néstor Piccolo. No por casualidad el 12 de junio de 2014, el Gobierno de Salta separó de sus cargos a 21 policías que participaron de la investigación sobre el crimen de las turistas francesas, los que  fueron acusados de torturar a los imputados para que se incriminen.

De la misma forma en la que los policías racistas sureños de Alabama actuaban; los de la Brigada de investigaciones salieron a cazar a “negros pobres” en San Lorenzo a como dé lugar, llevándose de su propia casa a Daniel Vilte y Santos Clemente Vera, como si se tratara de los perores sádicos que les tocó perseguir en toda la historia judicial salteña.

Vargas en tiempos felices, cuando no imaginaba que sería el “perejil” se semejante infamia en el crimen de Jimena Salas

Lo de Vargas no resiste análisis. Causa vergüenza ajena saber que funcionarios del Ministerio Publico puedan pergeñar tamaña patraña entre gallos y medianoches sin sentir temor a Dios. Que Cristo se apiade de semejante aberración cuando tengan que rendir cuentas antes de estirar la pata.

Así que, no estamos en condiciones morales ni por asomo de rasgarnos las vestiduras, ni tampoco nos emocionemos hasta las lágrimas por los eventos recreados en el drama testimonial “Just Mercy”, ya que aquí en Salta tenemos mártires en las cárceles solo por portación de rostro y falta de apellidos ilustres.