Muy probablemente los dos imputados, Nicolás Cajal y Sergio Vargas, deberán enfrentar en 2020 el juicio oral y público en el cual ambos serán juzgados por el barbárico homicidio de Jimena Salas ocurrido el 27 de enero de 2017, en el interior de su casa de barrio San Nicolás, en Vaqueros. Los nuevos elementos: las contradicciones en las que habría incurrido el viudo y una valija sospechosa. INVESTIGACION ESPECIAL

Nicolás Cajal y Sergio Vargas están en la mira de la Fiscalía Penal. El primer dato brindado por una fuente altamente confiable a MUY CRITICO, da cuenta de que la doctora Ana Inés Salinas Odorisio realizaría la ampliación de imputación al señor Cajal, uno de los dos imputados en la causa.

Cabe recordar que este es el paso previo a la requisitoria de elevación a juicio. En palabras más llanas, Cajal quedará en las puertas de esta diligencia judicial entre el final de la feria y el inicio del año judicial 2020; a buen entendedor, esto no es otra cosa que una anticipada previa al juicio oral y público el año entrante.

¿Cuáles son los elementos con los que cuenta la fiscalía para que este trámite haya tomado rumbo directo a la elevación a juicio? Según la fuente que brindó la información a MUY CRITICO, el señor Nicolás Cajal para el Ministerio Publico incurrió en contradicciones.

Puntalmente para la fiscalía Cajal habría “encubierto” y “entorpecido” durante la etapa de investigación preparatoria. Hasta aquí nada nuevo ya que Cajal fue sometido a horas de interrogatorio –con el acompañamiento de su abogado, Pedro Arancibia– en aquella maratónica audiencia del 25 de junio 2019.

La valija sospechosa

El dato nuevo que se conoció y que fue fundamental en el giro de la investigación obedece a que la fiscalía vinculara al viudo con el homicidio. En un principio Cajal había declarado que “no faltaba nada en la casa”.

En tanto una valija vacía con dos manchas sanguinolentas había sido secuestrada de un ropero en una habitación de la vivienda donde mataron a Jimena. Hace dos meses aproximadamente los fiscales Ana Inés Salinas Odorisio y Gustavo Torres Rubelt ordenaron una pericia conocida como “punto por punto”, la cual se realizó en la Escuela de Cadetes y suboficiales.

Para llevar a cabo la mencionada pericia solicitaron la colaboración de canes del AFIP para que olfatearan el interior de la valija. El resultado fue que los perros detectaron olor a dinero, cosa que les llevó a los dos investigadores del Ministerio Publico a deducir o suponer –a libre interpretación del lector– que ese sería un dinero que Cajal habría destinado para pagarles a los sicarios.

Es decir que los supuestos asesinos después de llevar a cabo el acto criminal, se habrían dirigido a la habitación, habrían buscado en el ropero el dinero que previamente ya sabían que encontrarían y se habrían “cobrado” el trabajo.

Todo esto dentro del terreno de las especulaciones y más allá de lo subjetivo de las interpretaciones y la multiplicidad de suposiciones que puedan surgir después de semejante dato, lo que un experto le aportó a la confección de esta nota es ¿Por qué los supuestos sicarios no se llevaron directamente la valija en vez de abrirla, extraer el dinero y dejar de toda clase huellas?

Con respecto a ese último eje investigativo, lo que aún no se sabe es a quien pertenecen las dos manchas de sangre encontradas en la valija.

Vargas en tiempos felices, acompañado de dos de sus pequeñas hijas -Foto: Facebook: Silvia Veronica Vargas

La situación de Vargas

Antes de analizar el caso puntual de Sergio Vargas, quien está señalado por la fiscalía como “campana”, cabe una aclaración: la vinculación entre el vendedor ambulante y Nicolás Cajal jamás se pudo acreditar. No existe un solo indicio mediante celulares o testigos presenciales que estos dos imputados hayan tenido algún encuentro, o vínculo, o llamada, o contacto telefónico.

Por su parte la hermana de Vargas le dijo a MUY CRITICO: “Estamos muy mal porque nos respondieron del juzgado que nos negaban la libertad condicional y la prisión preventiva. Lo más indignante es que ahora nos dicen que es porque el arraigo de mi hermano está “parcialmente” demostrado, porque no tiene un trabajo estable, algo formal. Porque él se dedica a hacer changas y es vendedor ambulante”.

En tanto el abogado de Vargas, el doctor Luciano Romano dijo que eso “es absurdo, que hoy en día más de la mitad de los argentinos están sin empleo formal”; y agregó a este medio que con respecto al trabajo socio ambiental realizado en cuanto a la persona de Vargas, “los vecinos hablaron muy bien del vendedor”, detalló Romano.

Aun con esto, según la hermana de Vargas, el juez Rodríguez de Garantías 5, dijo tratarlas de  “piqueteras”. Además de que según la desesperada mujer, el magistrado le dijo: “No es tanto el tiempo que lleva detenido en la alcandía”. Cabe recordar que esa dependencia penal se encuentra en un estado desesperante de superpoblación y hacinación, donde hay lugar para 300 internos y al día de hoy están alojadas 700 personas sin condena.

En cuanto a la situación de la alcaldia general, el doctor Santiago Pedroza presentó un recurso de amparo ante la Jueza de Garantías 1, Ada Zunino. En el escrito expone y denuncia el estado de hacinamiento de los detenidos, además de las condiciones insalubres en las que están alojados en ese verdadero depósito de gente.

De esta manera todos los caminos parecen conducir a que Nicolás Cajal y Sergio Vargas, deberán afrontar el juicio oral y público en solo unos meses, lo que será seguramente uno de los acontecimientos más importantes de 2020.