La última semana judicial del año tuvo como protagonista excluyente al penalista Marcelo Arancibia, quien intervino en dos casos de gran repercusión. Uno de ellos el tragico suceso padecido por José María García a manos de Mauro Cabral; el segundo el barbárico asesinato de “Satanás” a cargo de los hermanos Moreno Reyes. En ambos casos los defendidos de Arancibia lograron condenas laxas. Según el defensor él solo hace cumplir la Ley, pero en ambos casos las familias de las victimas reclamaron falta de severidad en las penas.

Es muy difícil explicarle a una familia que ha sufrido una pérdida irreparable que el cumplimiento de la Ley ha sido diseñado por hombres y mujeres a quienes les tomó siglos darle forma a algo que debe proteger a los ciudadanos pero que también debe salvaguardar los derechos de todos los habitantes que conforman la interacción social.

Durante las dos últimas semanas la resolución de dos casos capturaron casi por completo la agenda judicial: José María García, víctima de Mauro Cabral; y Nelson Javier Tolaba, alias “Satanás”,  víctima de Carlos Emilio Moreno Reyes, alias “Zapato”, Carlos Rubén Moreno Reyes alias “Pipa” y Carlos Moreno Reyes, alias “Palón”.

Los dos juicios tuvieron dos comunes denominadores: las familias de las víctimas quedaron muy disconformes con las sentencias; y en ambos debates el rol de defensor lo cumplió Marcelo Arancibia.

Para el caso del hincha de San Lorenzo, víctima de una brutal agresión perpetrada por Mauro Cabral, fue sentenciado a cuatro años de prisión efectiva, con la salvedad de que era menor de edad al momento del trágico suceso, lo que abre todo un debate alrededor del Régimen Penal de la Minoridad, Ley 22278‎.

Por otro lado el barbárico asesinato de “Satanas” por un televisor, donde los Moreno Reyesle dieron una tunda mortal a Tolaba, incluso atacando a la madre y a la hermana de éste, de lo cual juez de la Sala II del Tribunal de Juicio, Bernardo Ruiz los condenó a tres años y dos meses de prisión efectiva.

En cumplimento de la Ley

“El Derecho no es como uno quiere que sea, sino que es como se ha creado”. A libre interpretación, pero la frase suena seguido en los pasillos de tribunales. Es una verdad que va a contrapelo de aquellos que han lo han perdido todo, es decir, a un ser querido.

Sin venir al caso pero dentro de la universalidad del Derecho, frases tales como “homicidio simple con dolo eventual” o “plataforma fáctica”, suenan a palabras demasiado técnicas para una familia que hace unos meses viene de enterrar a su ser querido, pero la “Ley del Talión” se abolió hace siglos.

Aunque aquellos que sufrieron la pérdida irreparable de un familiar ni se les cruza por la mente, de que se trata de “la denominación tradicional de un principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido, obteniéndose la reciprocidad”.

Ruiz lee la sentencia que terminará condenando a los Moreno Reyes

El deseo de la restitución se vive y se observa después de cada lectura de sentencias de esta naturaleza, como las que les tocó a Mauro Cabral o los Moreno Reyes. Ergo, el efecto punitivo parece ni sentirse, ni siquiera se parece a un tufillo con aires de justicia.

Consultado por estos casos, Marcelo Arancibia respondió que simplemente él hace cumplir la Ley. Dice circunscribirse a lo que dicta este gran “mosaico” formado por una maraña ordenada y compuesta por artículos e incisos, configurando ese enorme sistema al cual los ciudadanos y ciudadanas deben ajustarse, ya que nadie está por encima de la Constitución Nacional y el marco republicano se alimenta del ordenamiento jurídico del que todos dependen.

Al ser consultado por la controversial sentencia que terminó condenado a Mauro Cabral a solo cuatro años de prisión efectiva, Arancibia cita la Ley 22278, Articulo 4, inciso 3º, el cual dice lo siguiente:

Art. 4.- La imposición de pena respecto del menor a que se refiere el artículo 2 estará supeditada a los siguientes requisitos:

1) Que previamente haya sido declarada su responsabilidad penal y la civil si correspondiere, conforme a las normas procesales.

2) Que haya cumplido dieciocho años de edad.

3) Que haya sido sometido a un período de tratamiento tutelar no inferior a un año, prorrogable en caso necesario hasta la mayoría de edad. Una vez cumplidos estos requisitos, si las modalidades del hecho, los antecedentes del menor, el resultado del tratamiento tutelar y la impresión directa recogida por el juez hicieren necesario aplicarle una sanción, así lo resolverá, pudiendo reducirla en la forma prevista para la tentativa. Contrariamente, si fuese innecesario aplicarle sanción, lo absolverá, en cuyo caso podrá prescindir del requisito del inciso 2.

Los Moreno Reyes entre el ensañamiento y la riña

El hecho por el cual fueron condenados los hermanos Moreno Reyes ocurrió el 16 de febrero de 2019 en barrio La Rivera. Los imputados llegaron a la casa de Nelson Tolaba para reclamarle por el robo de un televisor.

Allí se produjo un enfrentamiento y, producto de la agresión sufrida, la víctima fue trasladada al Hospital San Bernardo. Allí permaneció internado en coma hasta el 27 de febrero del mismo año, fecha en que se produjo su deceso por traumatismo encéfalo craneano grave y traumatismo de tórax.

A partir de estos hechos, es decir, tres sujetos atacando a uno solo y matándolo a golpes, no se podía esperar otra cosa que una condena mayor, pero la duda comenzó a surgir cuando no se supo a ciencia cierta si estos tres asesinos perpetraron el ataque a un indefenso; o si el suceso fue un enfrentamiento en riña.

Luciano Romano y Laura Flores Mejía intervinieron como querellantes

Por la cantidad de años evidentemente el juez Bernardo Ruiz entendió que no fue un alevoso “ataque”, sino una “pelea”. Aun con esas consideraciones la pena de apenas tres años y monedas es inadmisible para un observador externo, más aun para los familiares que desataron su cólera al final de la lectura de la sentencia.

Con todo lo considerado hasta aquí hay una realidad incontratable: “Cada acusado tiene derecho a una defensa”, sea Arancibia o quien fuere que esté capacitado para el ejercicio de la profesión en el Derecho.

El otro aspecto del que se habla largo y tendido es la “resocialización” del sujeto y a pesar de todo lo afirmado por Michel Foucault en su notable ensayo “Vigilar y castigar”, el Estado sostendrá su tesis de que el sistema penal está diseñado con ese objetivo y no con el de saciar la venganza de aquellos dolientes que sufrieron las perdidas.

Parece ser que esta es la única manera de tratar al menos de vivir civilizadamente, aunque a nuestro pesar todo esto suene a demasiada hipocresía.

La Ley es la Ley.