¿Qué lleva a un adolescente de 15 años a cometer un crimen atroz? Esta es la pregunta que por estas horas inquieta a toda la sociedad salteña después del sangriento asesinato de la docente Sandra Palomo de 53 años. Otros celebres asesinos jóvenes a lo largo de la historia criminal argentina fueron noticia por haberse convertido en homicidas a temprana edad.

Es menor y tiene privilegios, ni siquiera se lo puede identificar con más que sus iniciales: L.N.C. tiene apenas 15 años pero está acusado del asesinato de la docente Sandra Silvia Palomo, su vecina. De resultar culpable pasaría a engrosar una infame lista de otros criminales precoces en la Argentina.

Una de las principales facetas de estos asesinos es la falta total de empatía y la ausencia de culpa. Esto evidenciado durante los últimos y desgarradores minutos de Sandra Palomo, mientras era apuñalada en varias ocasiones por el violento sujeto, quien luego la abandonó en proximidades del rio Arenales, donde la infortunada mujer se desangró hasta morir. Solo unos minutos después a bordo de la camioneta Toyota Hilux  de la docente, y ya en zona norte de la ciudad, se encontró con los otros dos imputados, ambos de 17 años.

Para infortunio de los tres sujetos, una cámara de vigilancia los grabó y fue prueba suficiente para que los investigadores pudieran proceder a la aprensión de los tres, tanto de quien hoy está señalado como el autor y de los otros dos imputados como participes necesarios, según lo entendió la fiscal penal 2, Sodero Calvet de la UGAP.

Otros casos celebres de adolecentes asesinos

El más emblemático de los asesinos probablemente sea Cayetano Santos Godino, más conocido como el “Petiso orejudo”, quien al igual que el menor imputado en el homicidio de la docente, tenía 15 años cuando cometió la mayoría de sus homicidios. Fue procesado por los crímenes de tres niños aunque ya había intentado asesinar a otros tres.

Para el caso de Juniors, el autor de la masacre escolar de Carmen de Patagones, también tenía 15 años cuando cometió los asesinatos el 28 de septiembre de 2004. El joven sufría booling por parte de sus compañeros quienes lo llamaban “Pantriste”, un cruel apodo que  el joven jamás pudo digerir.

Como consecuencia de su ira no se le ocurrió mejor forma de exteriorizar su odio, tomando el arma y los cargadores de su padre que era agente de la Prefectura Naval, para dirigirse a la escuela N° 202 Malvinas Argentinas, donde cursaba el primer año del ciclo Polimodal. Se sentó en el banco de adelante y sin mediar palabra comenzó a disparar. Mató a tres compañeros e hirió a otros cinco.

Carlos Eduardo Robledo Puch apenas rozaba los 20 años cuando fue encontrado culpable de 11 homicidios. “El Ángel de la muerte” como se lo apodaba en las crónicas de la época, asoló la escena judicial argentina a principio de la década de 1970.

Fue arrestado el 4 de febrero de 1972, juzgado y condenado a perpetuidad. Es el preso argentino más viejo con 66 años. La Justicia nunca le concedió la libertad condicional.

En 2018 el director Luis Ortega junto a los productores Pedro y Agustín Almodóvar estrenaron el film “El Ángel”, con Lorenzo Ferro en la piel del múltiple y precoz asesino.

Nahir Mariana Galarza fue condenada a cadena perpetua después de ser hallada culpable del asesinato de su novio Fernando Gabriel Pastorizzo. La joven asesina tenía apenas 19 años cuando abatió a su pareja de dos disparos con el arma reglamentaria de su padre policía.

El hecho sucedió en Gualeguaychú, Entre Ríos, el 29 de diciembre de 2017 y generó una enorme polémica en la simbiótica sociedad argentina, la cual discutía por ese entonces las razones del brutal asesinato, justificando el barbárico crimen a través de una motivación que obedecía a la violencia de género, argumento utilizado por la defensa de la joven y descartado de plano por el tribunal que la juzgó.

Finalmente Nahir fue condenada a cadena perpetua con la posibilidad de acceder libertad condicional a los 57 años. Al día de hoy Galarza es la asesina condenada más joven de la historia argentina.