La investigación del caso Sandra Palomo y el juicio por la muerte de Jessica González sin dudas acapararán la atención en la próxima semana. Ambos casos tienen componentes siniestros y circunstancias en común. Como repercutieron los dos homicidios en la sociedad, las polémicas tras las investigaciones y la conmoción que producen estas muertes. La funesta estadística se incrementa, donde las mujeres son el principal blanco de perversos y sádicos atacantes.

SALTA. 12-09. Uno de los casos se conoció hace exactamente un año, cuando las dantescas imágenes de Jessica muerta en la habitación del motel Mimos circuló por grupos de WhatsApp, por ocurrencia del sargento de la Policía de la Provincia, Gustavo Federico Sajama, quien debía fotografiar la escena.

El efectivo policial quedó imputado y deberá responder por su reprochable conducta ante la Justicia; pero eso no ocurrirá durante el debate en el que el acusado de matarla, Raúl Antonio Pérez, sea enjuiciado desde el 18 de septiembre.

En tanto en la investigación que se sigue por el asesinato de Sandra Palomo, al igual que Jessica González, murió por ataques con arma blanca, guardando una similitud inquietante: ambas víctimas fueron agredidas con un cuchillo en el interior de un vehículo, unos minutos antes de ser ejecutadas. Ambas murieron desangradas tras haber sido sistemáticamente apuñaladas.

En ambos vehículos se encontraron rastros de sangre, tanto en la camioneta Hilux de la docente, quien fue herida repetidas veces por su atacante; mientras que en el interior del VW Gol propiedad de Pérez, según informaron fuentes a MUY CRITICO, Jessica recibió al menos siete estocadas sobre la parte alta de su espalda, como forma de intimidación y sin causarle daños vitales hasta ese omento. Un reguero de sangre desde el automóvil color azul plomizo del imputado da cuenta de éste dato vital para los investigadores.

Desmentidas en ambos casos

Ante las versiones que se habían echado a correr en las últimas horas a través de trascendidos periodísticos, la fiscal María Lujan Sodero Calvet de la UGAP, ofició una conferencia de prensa –sin preguntas pero con la presencia de todos los medios– para confirmar que se abre el secreto de sumario por los próximos 10 días, ya que las versiones de una relación pre existente entre la víctima y uno de los imputados no tiene ningún fundamento.

Por su parte la funcionaria judicial indicó que no solo se debe resguardar el normal desarrollo de la investigación ante este tipo de falsas publicaciones, sino que es imperante el respeto hacia una familia que está destrozada ante semejante pérdida.

Una situación similar tuvo que padecer la familia de Jessica González cuando en las primeras conmocionantes horas del hallazgo del cuerpo sin vida de la infortunada mujer junto al de Pérez, a solo centímetros, desangrándose e inconsciente en la habitación del motel; los deudos de Jessica tuvieron que salir a aclarar que no había existido una relación prexistente jamás con Raúl Pérez, ya que los trascendidos daban cuenta de que: “una pareja había tenido una pelea en el motel y todo había terminado de la peor forma”. La versión fue aclarada por el hermano de Jessica, con el agregado de que su atacante la había secuestrado, para llevarla al motel y luego acabar con su vida.

Femicidios imparables

Más allá de las similitudes y los detalles, ambos casos dan cuenta de la barbarie a la que fueron expuestas estas dos mujeres. Los dos casos se suman de manera perversa a la cantidad de asesinatos de mujeres que registran los anales de la historia judicial salteña en los últimos años.

Los casos de Jimena Salas, Cintia Fernández, Lujan Peñalva y Yanina Nüesch, son tan emblemáticos por su barbarie y la violencia de la que debieron padecer, ya que sus hallazgos dan cuenta de ello. En todos estos casos las investigaciones han estado plagadas de controversiales sucesos y denuncias contra el mal desempeño de las Fuerzas de Seguridad actuantes y la misma Justicia.

Un poco mas lejos en el tiempo pero no menos inquietantes, el caso de las turistas francesa produjo una reacción negativa en la ciudadanía, la cual sigue dudando en su gran mayoría de la culpabilidad de quienes fueron señalados por la justicia como los autores del enigmático doble crimen de Houria Moumni y Cassandre Bouvier.

Salta sufre una ola de asesinatos imparables contra mujeres desde hace unos años y tanto la Justicia como las fuerzas de seguridad parecen atorarse en sus propias ineficacias cada vez que un caso de estos sacude a la opinión pública. Da cuenta de esto la reciente intervención al CIF.

Algunos casos permanecen impunes y otros con un cumulo importante de pruebas como el caso de Jessica González, pero todos conducen a una sola pregunta ¿Por qué ocurren cada vez más seguido homicidios contra mujeres en esta ciudad?