Después de que la fiscal de la UGAP, Sodero Calvet, decretara el secreto de sumario debido a publicaciones falsas en algunos medios locales, MUY CRITICO recibió información de las condiciones de reclusión en la cárcel menores de L.N.C., el acusado de asesinar a la docente y que se encuentra bajo la órbita del juzgado de menores, por ello este informe no contiene ningún dato que pudiera entorpecer la investigación, solo consigna como son los días del sujeto de 15 años dentro del penal.

“No podemos brindar ninguna información, tenemos órdenes de no decir nada del menor. Remítase al juzgado de menores, pida permiso a la jueza Bustos Ralle. Nosotros no podemos decirle nada”, fueron las lacónicas palabras del guardia que atendió a MUY CRITICO en la entrada de la cárcel de menores, en Campo Castañares, lindante con la Universidad Nacional de Salta.

Ante esta reticencia, la investigación periodística solo podía prosperar si llegaba la información desde fuentes internas, y afortunadamente llegaron algunos datos que en nada afectan ni entorpecen la investigación de la fiscalía; por el contrario, arrojan un poco de luz para saber a ciencia cierta cuál es el derrotero de un menor de edad cuando comete un delito tan grave como el asesinato de Sandra Palomo.

En pocas palabras el informe da cuenta acerca de cómo actúa el Estado ante estos hechos aberrantes pergeñados por menores inimputables.

Aislado debido a las represalias

Según la fuente que brindó la información y que no pertenece al personal de guardiacárceles, ni tampoco a celadores que allí desempeñan sus tareas habituales, el primer día, el menor recibió una dolorosa “bienvenida”. Esto en términos más llanos se traduce en que los internos le dieron una tunda al acusado de matar a la docente, apenas llegó al penal.

Esos episodios se repitieron en varias ocasiones con el correr de los días, por lo que las autoridades decidieron aislar al menor, por temor a más represalias.

Según las apreciaciones de los guardias –cuestión bastante subjetiva por cierto– es que el menor arrastra un problema psiquiátrico grave y lo que se desprende de los comentarios de quienes realizan las rondas en esa unidad penal es que “está más para el Hospital de Salud Mental Dr. Miguel Ragone que para la cárcel”.

Aun con eso es que el sujeto con un grado de soberbia considerable repetía los primeros días: “Yo voy a salir de aquí porque soy menor”.