Lo dijo Nicolás Cajal minutos antes de ingresar al GAP a prestar declaración indagatoria, junto a su abogado, el doctor Pedro Arancibia. El esposo de Jimena Salas dijo estar tranquilo de conciencia

SALTA. 26-06. Apenas pasadas las 14:30, Nicolás Cajal y Pedro Arancibia llegaron al GAP. Un grupo de familiares y amigos ya estaban apostados con pancartas y carteles en defensa del viudo, ahora sospechado del crimen de su mujer.

En medio del enjambre de periodistas, Cajal respondió a los requerimientos de los movileros y cronistas que se dieron cita fuera de la fiscalía. Allí respondió a toda con tono muy tranquilo y pausado.

Se le preguntó si conocía al único detenido –por ahora– y respondió que “no”. También por el hecho de que le haya sorprendido su imputación, a lo que dijo que se trata de “una ridiculez”. Por su parte hizo hincapié a “tantas novedades” repentinas en tan poco tiempo, siendo que en más de dos años poco y nada se hizo.

Las preguntas también versaron alrededor de la polémica que cobró notoriedad en los últimos días con respecto a la cremación de la víctima, a lo que su abogado ya había aclarado pretéritamente que no fue Cajal quien solicitó esa diligencia, sino la madre de Jimena.

En cuanto a la actitud que habrían tomado los familiares de Jimena con respecto a su persona, Cajal aclaró que Jimena no tenía hermanas, que era hija única.

Siendo horas 18:00, Cajal seguía declarando.

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